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20 de mayo de 2023

El “Ubirajara” finalmente vuelve a casa

En diciembre de 2020 se publicó un estudio describiendo los fósiles de un pequeño terópodo retenidos en las colecciones del Museo Estatal de Historia Natural de Karlsruhe en Alemania. El terópodo en cuestión, conocido por un esqueleto parcial que incluye varias vértebras y costillas del cuello y el lomo y casi todos los huesos del brazo izquierdo, así como una capa de protoplumas bastante bien preservadas, fue nombrado “Ubirajara jubatus”, que significa: “Señor de la lanza melenudo” en alusión a una serie de filamentos notablemente extensos y rígidos que parecen extenderse desde el área de los hombros.

Izquierda: Fósil de "Ubirajara". Fotografía por Felipe L. Pinheiro
Derecha: Reconstrucción artística de "Ubirajara". Arte de Pavel Galvan

Sin embargo, la historia de este descubrimiento es un tanto nebulosa. Los fósiles de este pequeño dinosaurio fueron originalmente descubiertos en Brasil (lo que lo convierte en el primer dinosaurio no aviano con integumento filamentoso encontrado en Suramérica), antes de haber sido importados a Alemania en 1995. No obstante, es de tener en cuenta que la exportación de fósiles, en conjunto con la falta de participación de paleontólogos nativos en artículos científicos sobre material extraído en el suelo del país, constituye una violación a las leyes brasileñas sobre el manejo de sus recursos paleontológicos. Dado que el estudio del “Ubirajara” incumple con estas indicaciones, su publicación ha sido objeto de polémica.

Los autores del artículo alegaban tener un permiso otorgado por un funcionario del Departamento de Producción Mineral de Brasil para la exportación de los fósiles, pero el mismo, tras que no es específico en cuanto al material exportado, se concedió sin seguir los debidos procesos legales, haciéndolo inválido. Por lo tanto, la importación de este material a Alemania se realizó de manera ilegal. En adición, las acciones de los publicadores y del personal del Museo Estatal de Historia Natural de Karlsruhe se han considerado como un acto de colonialismo paleontológico, práctica en la que profesionales de la paleontología de naciones económicamente poderosas se apropian de fósiles encontrados en países de menor ingreso sin dar a los científicos nativos de éstos la oportunidad de estudiarlos. Esto ha hecho de este caso uno de los más abordados por sus implicaciones éticas.

Como consecuencia, en septiembre de 2021, el estudio fue permanentemente retirado de la revista científica Cretaceous Research, donde fue publicado y el nombre “Ubirajara jubatus” pasó a ser informal y actualmente, no tiene significado nomenclatural (por eso el uso de las comillas). No obstante, la controversia no paró ahí. Desde que la naturaleza de los fósiles salió a la luz, múltiples entidades han solicitado que éstos sean regresados a Brasil, donde puedan ser conservados y estudiados de manera legítima.

Finalmente, en julio de 2022, el estado alemán de Baden-Württemberg, donde se encuentra el museo de Karlsruhe, declaró que los fósiles serían devueltos a Brasil y el actual mes de mayo de 2023, se anunció que la devolución se haría al Museo Nacional de Río de Janeiro en junio de este mismo año, el cual está en proceso de reconstrucción tras haber sufrido un incendio en 2018 y espera el material del "Ubirajara" como parte de su nueva colección.

Sin embargo, la historia no termina ahí. Se ha alegado que los fósiles del "Ubirajara" no fueron los únicos ilegalmente expatriados y actualmente se está catalogando más material en el Museo Estatal de Historia Natural de Karlsruhe con intenciones de devolverlo a Brasil.

Tal parece que este caso no sólo tendrá un final feliz para la comunidad científica brasileña, sino que también pasará a la historia como un importante punto de referencia a la hora de aplicar una práctica ética en el campo de la paleontología.

Fuentes:

  1. https://www.nationalgeographic.com/science/article/unique-spear-lord-dinosaur-to-be-returned-to-brazil
  2. https://www.nature.com/articles/d41586-023-01603-y
  3. https://www.science.org/content/article/maned-dinosaur-fossil-will-head-back-to-brazil-after-controversy-over-import-to-germany

21 de abril de 2022

Comercio de Fósiles: ¿Perjudicial o Beneficioso?

Antes que nada, quiero agradecer y dar el correspondiente crédito a un buen amigo mío que prefirió permanecer anónimo (por cierto, un saludo para ti, colega dinofriki) por la idea para esta entrada y para una futura serie de entradas derivada del tema que abordaremos hoy, el cual es un tanto controversial y adquiere cada vez más relevancia en el ámbito de la paleontología. Como habrá visto en el título, hablamos del comercio de fósiles.

El esqueleto de un Triceratops apodado "Big John" es subastado y comprado por $7.7 millones el 21 de octubre de 2021. Su comprador es un coleccionista privado, por lo que el espécimen actualmente es inaccesible para la comunidad científica.
Fotografía por Michel Stoupak de Getty Images

Como bien indica el término, el comercio de fósiles consiste en la recolección de restos de organismos fosilizados con fines lucrativos. Esta práctica se ha llevado a cabo desde incluso antes de que la paleontología diera apenas sus primeros pasos como disciplina científica y de hecho, fue uno de los detonantes del estudio de la vida prehistórica. En tiempos en que los fósiles apenas eran reconocidos como restos de organismos antiguos por un puñado de personas (en su mayoría, pertenecientes a los círculos científicos de entonces), éstos solían ser vistos por el público general simplemente como "rocas con forma curiosa" y eran vendidos como suvenires en mercados turísticos y en ocasiones, como remedios medicinales. Fue en parte gracias a los descubrimientos de una joven comerciante británica llamada Mary Anning que su verdadera naturaleza empezó a adquirir popularidad luego de que ésta, a la edad de 12 años, junto con su hermano Joseph, encontrara el primer esqueleto reconocido de lo que hoy conocemos como un ictiosaurio. Eventualmente, en sus esfuerzos por mantener su hogar a flote mediante la venta de fósiles, Anning descubriría también los primeros esqueletos casi completos de plesiosaurio y los primeros restos de pterosaurio encontrados en Inglaterra, así como múltiples fósiles de peces e invertebrados de edad jurásica y sus descubrimientos ayudaron a la formulación del concepto de extinción y de la idea de que los mamíferos no siempre fueron el grupo animal dominante en la Tierra, además de haber incentivado la recurrencia a los fósiles para reconstruir organismos extintos y los entornos en los que éstos vivían a fin de comprender la historia natural del planeta, pavimentando así el camino para la paleontología tal y como la conocemos hoy. De modo que bien se podría decir que una comerciante de fósiles fue de hecho, una de las pioneras de la paleontología moderna.

Dibujo en pastel de Mary Anning por Benjamin John Merifield Donne

A medida que la paleontología continuaba incentivando el interés tanto de la comunidad científica como del público general en la vida prehistórica, también lo hacía el comercio de fósiles. Después de todo, la idea de criaturas poco ortodoxas que alguna vez vivieron en nuestro planeta y que ya no se pueden atestiguar si no es a través de lo que nuestra imaginación elabora gracias a los fósiles no puede sino despertar la curiosidad, algo a lo que contribuyó la eventual representación de estos seres en el arte y los medios masivos de comunicación y entretenimiento. Por si fuera poco, los fósiles habían demostrado ser algo a lo que se le podía sacar valor monetario siempre que se contara con acceso a sus yacimientos y algunas herramientas de excavación, por lo que no es de extrañarse que haya resultado ser un negocio bastante rentable a lo largo de los años. Es de tener en cuenta, sin embargo, que el interés en los fósiles no es exclusivo de los dedicados al estudio de la vida prehistórica. También se extendió a coleccionistas privados, diseñadores de joyería a base de minerales y rocas y practicantes de la medicina alternativa, por mencionar algunos ejemplos, lo cual ha suscitado inquietudes para muchos en la comunidad científica debido al riesgo que esto  de perder ejemplares cuyo potencial estudio podría tener implicaciones importantes para el conocimiento paleontológico a causa de intereses discordantes. No obstante, no todos en la comunidad paleontológica presentan oposición y hay quien lo considera una actividad que, en cierto sentido, puede ser producente. Por ejemplo, muchos museos, paleontólogos e instituciones educativas adquieren especímenes importantes para sus investigaciones comprándoselos a terratenientes, excavadores independientes o entidades comerciales especializadas en este negocio, tales como FossilEra o Darwin & Wallace. En muchos casos, estos especímenes serían inaccesibles de otra forma, ya sea porque el yacimiento está en propiedad privada o porque los fósiles fueron encontrados en condiciones que terminarían deteriorándolos antes de la llegada de un equipo científico, como también podría darse el caso de que estos cazadores de fósiles independientes tengan acceso a un yacimiento previamente desconocido para los paleontólogos, pudiendo así contribuir con la comunidad científica en la recolección de más material en el área (ejemplo de esto es el ejemplar FSAC-KK 11888 actualmente referido a Spinosaurus) por mencionar algunos ejemplos. Asimismo, incluso hay paleontólogos que practican la venta de fósiles, pero por lo general, son piezas de poco valor científico (tienden a ser fósiles bastante comunes que realmente no aportarían nada nuevo a la ciencia), tales como dientes mudados, conchas de invertebrados extintos y ámbar con insectos atrapados en su interior. Cabe destacar por ejemplo, la Palaeostore del famoso paleontólogo mexicano Roberto Díaz Sibaja, en la cual personas corrientes pueden encontrar fósiles auténticos para la venta a nivel nacional. Otras organizaciones, como el Instituto de Investigación Geológica de Black Hills se valen de la venta de fósiles para financiar expediciones e investigaciones paleontológicas.

Así que, ¿el comercio de fósiles es beneficioso o perjudicial para la paleontología? Pues lo cierto es que no es un asunto tan simple y no hay una respuesta absoluta. A fin de cuentas, casi nada es realmente blanco o negro, habiendo diferentes matices en medio de ambos extremos. Es de tener en cuenta por ejemplo que, aunque las entidades científicas y académicas puedan beneficiarse de la venta de fósiles, los resultados no siempre son fructíferos y a veces, pueden incluso llegar a ser contraproducentes y viceversa. Por mencionar algunos ejemplos, en 1923 se dio el caso de que el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York subastó unos huevos de dinosaurio encontrados en China para recaudar fondos con el fin de financiar sus expediciones de excavación, acción que alertó al gobierno chino, dando lugar a una crisis diplomática que puso fin al acceso internacional a los fósiles de China durante décadas. Otros casos notorios incluyen lo ocurrido tras la recolección de los famosos especímenes de Tyrannosaurus conocidos informalmente como "Sue" (el esqueleto de Tyrannosaurus más completo encontrado hasta la fecha) y "Stan" (el ejemplar de Tyrannosaurus con el cráneo mejor preservado que se ha encontrado hasta hoy) por parte del ya mencionado Instituto de Investigación Geológica de Black Hills. Tras algunas discordias legales, los dos ejemplares fueron en ocasiones separadas subastados y comprados por sumas multimillonarias. En ambos casos, los fósiles terminaron en manos de la comunidad científica. Sue encontró su hogar en el Field Museum de Chicago y Stan espera formar parte de la colección del próximo a abrir Museo de Historia Natural de Abu Dhabi, en los Emiratos Árabes Unidos. Pese a que de lo contrario, estos ejemplares de gran importancia paleontológica probablemente hubiesen terminado en manos privadas y de ser así, difícilmente habrían sido accesibles para su estudio y para la apreciación del público, ambas adquisiciones han sido criticadas por contribuir al aumento en el precio de fósiles similares, lo cual haría más difícil para las entidades académicas adquirir especímenes potencialmente importantes que sólo podrían obtenerse por medios similares en el futuro, especialmente teniendo en cuenta la dificultad de dichas entidades a la hora de recaudar fondos para tales fines.

Arriba: "Sue" en el vestíbulo del Field Museum de Chicago.
Fotografía extraída de la página de Facebook de dicho museo
Abajo: "Stan" en la casa subastadora de Christie's, en la que el espécimen fue comprado.
Fotografía por Spencer Platt de Getty Images

Dicho esto, como todo, esta práctica tiene sus pros y sus contras y hay diferentes posturas al respecto, cada una respaldada por puntos muy válidos. Por un lado, hay quien enfatiza que las oportunidades de empleo para nuevos paleontólogos en el ámbito académico son cada vez más escasas, por lo que algunos opinan que en lugar de formar exclusivamente a nuevos científicos para posteriormente enfrentarlos a un futuro laboral incierto, se debería también fomentar la educación en la llamada "paleontología comercial" y la colaboración con cazadores de fósiles independientes para así crear nuevas oportunidades laborales para los futuros paleontólogos, así como una práctica más regulada del mercado de fósiles. Después de todo, hay casos en los que los cazadores de fósiles no profesionales y los paleontólogos pueden beneficiarse mutuamente uno del otro. Por ejemplo, los terratenientes y excavadores independientes pueden ayudar a los paleontólogos a acceder a yacimientos importantes, mientras que los paleontólogos por su parte, pueden identificar clientes potenciales con el capital monetario suficiente y la disposición de adquirir los fósiles sin necesidad de recurrir a terceros (como lo sería el caso de una casa subastadora), tales como museos o universidades, asegurando a su vez que el ejemplar esté disponible para el estudio por parte de la comunidad científica y para el disfrute del público en general. Teniendo eso en mente, hay quien adopta una posición humanitaria, indicando que esta actividad ayuda a los propietarios de los yacimientos privados (en su mayoría, granjeros con recursos limitados) y al sector mercantil de países en desarrollo a sacar provecho de los recursos naturales a su alcance a fin de subsistir, mientras a su vez contribuyen a la sociedad con sus hallazgos. Asimismo, hay quien sostiene que sin los mercados que apoyan los esfuerzos de excavadores independientes, especialmente en zonas inhóspitas como los desiertos de Marruecos o de Mongolia, difícilmente se habrían descubierto varias especies fósiles que hoy conocemos de esas zonas y muchos fósiles importantes probablemente habrían sido destruidos por fenómenos naturales como la erosión, perdiéndose para siempre. Por otra parte, también es de tener en cuenta que los cazadores de fósiles independientes no suelen tener la misma rigurosidad que un paleontólogo profesional durante el proceso de recolección, lo que no sólo puede llevar a que los fósiles sean dañados al momento de la extracción, sino también a que se pierda información importante del mismo y de su procedencia, incluyendo su contexto geológico, como ocurrió en el caso del famoso Raptorex, el cual supuestamente fue recuperado de la formación Yixian de China, cuyas rocas datan del Cretácico inferior, aunque exámenes más minuciosos sugieren que lo más probable es que provenga de la formación Nemegt de Mongolia, cuyas rocas datan del Cretácico superior. La confusión se debe a que el ejemplar fue extraído sin realizar el debido proceso de datación y puesto en venta clandestinamente, lo cual nos lleva al mayor problema que acarrea el comercio de fósiles: el saqueo y venta ilegal de los mismos. Dada la rentabilidad del negocio, no falta quien busque medios alternativos para obtener "un pedazo de pastel", lo que ha llevado a que muchos fósiles sean extraídos ilegalmente cada año por excavadores furtivos que se infiltran en los yacimientos sin permiso de las entidades en cuya jurisdicción está el terreno, siendo con frecuencia vendidos clandestinamente en el mercado negro. Dado que la principal motivación de estos cazadores de fósiles es obtener un beneficio monetario del material que encuentren, poco interés suelen tener en registrar y fichar el contexto geológico del mismo y debido a que en este caso, lo más práctico es llevar la mercancía al comprador, estos fósiles tienden a ser ilegalmente exportados, lo que dificulta aún más rastrear su origen, pues en el raro caso de que estos excavadores furtivos dejen rastro, suele ser en la forma de material descartado que no pueden cargar o que bien podría considerarse "de poco valor comercial", dejándolo expuesto a condiciones que pueden terminar por deteriorarlo. Por si fuera poco, los fósiles obtenidos por estos medios en ocasiones son alterados a fin de hacerlos más apelativos para compradores potenciales, como ocurrió por ejemplo en el caso del Irritator challengeri, cuyo escaso material fue retocado para hacerlo parecer más completo de lo que estaba en realidad antes de que terminara en manos de la comunidad científica, donde finalmente fue debidamente preparado, estudiado y dado a conocer, mas este no siempre es el caso y con frecuencia, los fósiles obtenidos y distribuidos por medios similares terminan siendo adquiridos por coleccionistas privados, siendo inaccesibles para el resto del mundo y ocasionando que información valiosa se pierda con ellos, pues al estos procesos realizarse clandestinamente, es difícil tener un registro y realizar estadísticas sobre los fósiles mercadeados de esta forma.

Teniendo todo esto en cuenta, bien podríamos decir que el comercio de fósiles es una actividad que podría ser beneficiosa para la paleontología siempre y cuando se realice de manera legal, concorde con los códigos éticos de la profesión y bajo la supervisión conjunta de la comunidad científica y de las autoridades gubernamentales del país donde se ubique el yacimiento en el que se encuentren. Actualmente, hay organizaciones, como la Sociedad de Paleontología de Vertebrados o SVP, por sus siglas en inglés, las cuales tienen el objetivo de fomentar la conservación de fósiles de vertebrados, así como la educación sobre los mismos y procuran la implementación de las condiciones previamente mencionadas. A raíz de esto, en su Artículo 12, se establece un código de ética sobre la recolección, preparación, disposición y comercialización de estos fósiles. En su primera sección, el mismo se estipula que la recolección responsable debe incluir un registro detallado de los datos contextuales pertinentes, como la información geográfica, estratigráfica, sedimentológica y tafonómica. Asimismo, la segunda sección establece que se deben obtener todos los permisos exigidos por las leyes tanto locales como internacionales para excavar y extraer fósiles en un determinado yacimiento, incluyendo el consentimiento de los terratenientes en el caso de que éste se encuentre en propiedad privada. En su Sección 3, el código de ética de la SVP indica que los especímenes de vertebrados fósiles deben ser preparados por o bajo la supervisión de personal capacitado. La Sección 4, posiblemente la sección más relevante en este caso, estipula que los especímenes científicamente significativos, junto con sus datos auxiliares, deben permanecer en las colecciones de instituciones encargadas de conservarlos para la posteridad en pro de su estudio científico y la educación, tales museos acreditados, universidades, colegios y otras instituciones educativas. Para cumplir con estos criterios, la SVP procura trabajar en conjunto con el cuerpo legislativo y las autoridades gubernamentales a fin de fomentar estas prácticas, procurando que este código se traduzca en leyes que faciliten e incentiven su acatamiento. Pese a que ha habido avances y se han concretado y rectificado leyes en consonancia con este código, lo cierto es que en la práctica, el escenario puede ser ambiguo, aparte de que las regulaciones en cuanto al manejo de los fósiles no es algo que se pueda tratar de manera uniforme. Por un lado, cabe destacar que cada país tiene su propio contexto particular en cuanto al manejo de los recursos naturales o minerales encontrados en su jurisdicción, como lo serían en este caso los fósiles y por consiguiente, las políticas y leyes referentes a la extracción y comercialización de los mismos tienden a variar. Algunos países, especialmente aquellos que están en desarrollo, tienden a prohibir la exportación de los fósiles ahí encontrados a otros territorios y varios incluso prohíben totalmente su comercialización. Los países más desarrollados, por su parte, suelen ser más abiertos a la práctica de mercadear fósiles y sus políticas referentes a dicha actividad tienden a depender más de la propiedad del yacimiento (si está en terreno público o privado), mas cabe agregar que pueden darse situaciones excepcionales o legalmente precarias que requieren un acercamiento diferente, como en el anteriormente mencionado caso de "Stan", el cual tuvo que ser subastado por orden judicial debido a su naturaleza como propiedad legal de un ex-accionista del Instituto de Investigación Geológica de Black Hills, situación ante la cual la comunidad científica tenía voz limitada.

En vista a esto, aún hay mucho por hacer en pro de fomentar una práctica sana del comercio de fósiles que resulte beneficiosa tanto para el sector académico como para el mercantil. De todas las acciones a llevar a cabo, la principal sería educar al público sobre la importancia de los fósiles y su valor didáctico, así como sobre los efectos y consecuencias de su explotación para fines exclusivamente lucrativos u ornamentales. Bien implementados, estos esfuerzos educativos podrían crear conciencia, especialmente en el sector que suele verlos más como piezas de colección y ayudar a sopesar los beneficios de lo atractivo en contraposición al valor cognitivo, enfatizando en que los fósiles, a diferencia de las obras de arte, no fueron creados como mercancía o propiedad personal, sino que son restos de seres que alguna vez vivieron en nuestro planeta, los cuales hoy pueden enseñarnos mucho sobre él y ayudarnos a valorarlo y cuidarlo más. Del mismo modo, convendría sopesar el beneficio personal de adquirir un fósil con respecto al colectivo, teniendo en consideración que un espécimen de gran importancia para la ciencia podrá pertenecer a una entidad particular por el derecho de haberlo comprado, aunque a expensas del derecho de todos los seres humanos al conocimiento que se puede obtener de él. Otro posible remedio que se podría aplicar y que podría ser tan o más efectivo es no auspiciar la venta de fósiles valiosos para la ciencia y de en su lugar, incentivar la producción y venta de réplicas de ejemplares notables que bien podrían ayudar a financiar la labor de los paleontólogos y a su vez, actuar como un sustituto decente que cumpla con las expectativas de los coleccionistas privados interesados en utilizar fósiles como piezas decorativas. Finalmente, una acción que podría tomarse como último recurso es organizar campañas no violentas a fin de exigir leyes en pro de la preservación de los fósiles y del patrimonio científico, según la situación de cada país. Idealmente, dichas leyes irían dirigidas a aumentar la vigilancia en los yacimientos fosilíferos (especialmente, aquellos en terreno público), a promover una mayor rigurosidad en el área de exportación, a fomentar una mayor participación de la comunidad científica en asuntos legales concernientes a los fósiles y a asegurar que material importante para la ciencia sea accesible para las entidades académicas y designado a áreas en las que se pueda conservar para la posteridad. Un factor común que cabe señalar en las medidas anteriormente mencionadas es que envuelven acciones a través de las cuales todos podemos aportar nuestro granito de arena a fin de promover una práctica más responsable del comercio de fósiles.

En conclusión, pese a ser una navaja de doble filo al impulsar actividades que pueden ser perjudiciales para la paleontología y el conocimiento que la misma aporta, el comercio de fósiles por sí solo no es tan nocivo para ésta si se realiza de manera responsable y hasta se podría decir que hasta cierto punto, los practicantes de la paleontología académica y los de la comercial pueden beneficiarse mutuamente al reconocer que al final del día, el verdadero valor de los fósiles es mucho mayor de lo que el dinero puede comprar.

Referencias:

  1. http://theropoda.blogspot.com/2021/11/indiana-jones-ed-il-commercio-dei.html
  2. https://daily.jstor.org/the-popular-but-legally-questionable-fossil-trade/
  3. https://serc.carleton.edu/research_education/paleontology/ethics.html
  4. https://vertpaleo.org/member-bylaw-on-ethics-statement/
  5. https://www.smithsonianmag.com/science-nature/commercial-collectors-and-the-plight-of-paleontology-41226166/
  6. https://www.smithsonianmag.com/science-nature/why-smuggled-fossils-are-hurting-paleontology-180979480/

4 de octubre de 2020

Dinosaurios Fantásticos y Dónde Encontrarlos - Parte 5: Formación Nemegt

En la entrada anterior de esta serie, vimos la formación Wessex en el Reino Unido, cuyas rocas datan de principios del Cretáceo. Esta vez, toca adelantarnos varios millones de años hasta finales de dicho período, cuando los dinosaurios alcanzaron lo que podría considerarse el culmen de su reinado como el grupo dominante en tierra. Para eso, exploraremos lo que hoy es la formación Nemegt de Mongolia, la cual data de alrededor de 70 millones de años de antigüedad. Análisis estratigráficos y de la paleoflora indican que esta región entonces disfrutaba de un clima cálido y húmedo, constando de un ambiente boscoso donde predominaban las coníferas y que contaba con múltiples cuerpos de agua dulce. Esta formación ha demostrado ser un rico yacimiento fosilífero, lo cual tiene sus ventajas y desventajas, pues si bien esto supone una importante fuente de material de estudio para la paleontología, también atrae a comerciantes y excavadores furtivos que extraen los fósiles ilegalmente para venderlos en muchas ocasiones de manera clandestina en el mercado negro, lo que ha implicado la pérdida de numerosos ejemplares para la ciencia, ya que algunos suelen terminar destruidos, otros extraviados y otros en manos de coleccionistas privados donde no pueden ser estudiados, ya sea por falta de accesibilidad o por pérdida de elementos clave para su análisis (nótese por ejemplo, el caso del Raptorex más abajo en esta entrada). Entre los dinosaurios que podemos encontrar en esta formación están:

Adasaurus

Arte de Jonathan Kuo

Un dromeosáurido de pequeño tamaño conocido por la parte posterior del cráneo y varios huesos postcraneales. Probablemente cazaba animales de menor tamaño.

Alioramus

Arte de Zhao Chuang

Un tiranosáurido de pequeño tamaño (aunque es de tener en cuenta que los especímenes recuperados hasta ahora parecen tratarse de fósiles de individuos subadultos) conocido por bastante material del cráneo, aunque poco del resto del esqueleto. Se caracteriza por presentar un hocico bastante alargado en comparación con el de otros tiranosaurios en el que resalta una cresta conformada por cinco protuberancias óseas sobre los huesos nasales. Probablemente cazaba animales similares en tamaño. Se ha teorizado que podría tratarse de una etapa ontogénica de un tiranosáurido de mayor tamaño, aunque recientemente el hallazgo de otros tiranosaurios con características similares ha reforzado la idea de que es un género válido.

Anserimimus

Arte de Dmitry Tokalchik

Un ornitomímido de mediano tamaño conocido por material postcraneal. Se caracteriza por poseer huesos fuertes en sus extremidades con relación a otros ornitomimosaurios de su tamaño pese a tener una contextura relativamente esbelta. Es probable que fuese omnívoro.

Avimimus

Arte de ZEGH8578 de Deviantart

Un ovirraptorosaurio pequeño conocido por múltiples ejemplares. Los huesos de sus brazos presentan estructuras identificadas como puntos de inserción de plumas (lo que en inglés se conoce como "quill knobs"), sugiriendo la presencia de alas formadas por plumas no muy diferentes a las de las aves modernas. No obstante, no hay pruebas de que dichas alas fuesen aptas para levantar el vuelo y actualmente esta idea se considera poco probable. Por otra parte, los huesos de sus patas traseras estaban configurados de una manera similar a los de algunas aves corredoras de hoy, sugiriendo que estaba adaptado para desplazarse rápidamente en tierra. Su alimentación es difícil de deducir, habiendo quien sugiere que pudo haber sido herbívoro o insectívoro, mas la mayoría de los expertos teoriza que pudo haber sido omnívoro.

Bagaraatan

Imagen extraída de expeditiondiscoveryguild.blogspot.com

Un terópodo coelurosauriano de afinidades inciertas conocido por algunas vértebras caudales (de la cola), huesos de las patas traseras y de la pelvis y parte de una mandíbula inferior. El material encontrado hasta ahora indica que era relativamente pequeño, mas es posible que esto se deba a que los huesos sean de un animal que murió antes de alcanzar su tamaño adulto. Algunos paleontólogos consideran que pudo haberse tratado de un tiranosauroide, mientras que otros sostienen que pudo haber sido un maniraptor, habiendo quien da el paso extra de asignarlo a la familia de los troodóntidos. Lo que sí se sabe, sin embargo, es que era un terópodo carnívoro.

Barsboldia

Arte de Jack Wood

Un hadrosaurio relativamente grande conocido por algunas vértebras y huesos de las caderas, pubis y patas traseras. Pese a que el material encontrado no ha permitido determinar sus afinidades de manera precisa, algunas de sus características, tales como la elevación de las vértebras sacras, sugieren que se trataba de un saurolofino, lo cual también es sustentado por la paleoecología local. Probablemente se alimentaba de arbustos y vegetación baja, así como de árboles de mediana altura.

Borogovia

Arte de Andrey Atuchin

Un troodóntido de pequeño tamaño conocido por huesos de las patas traseras. A diferencia de otros troodóntidos, la garra en el segundo dedo de sus patas traseras no tenía forma de hoz, como suele ser típico en los deinonicosaurios, sino que era más corta y aplanada que en otros miembros del grupo. Se ha especulado que esto pudo haber sido una adaptación para compensar la falta de fuerza del tercer dedo, cuya contextura era más fina que la del segundo y la del cuarto dedo. No obstante, los huesos del segundo dedo eran más robustos que los del tercer y cuarto dedo y la garra era notablemente más larga que las de los otros dedos. Es probable que, como otros troodóntidos, el Borogovia cazara animales de menor tamaño.

Brodavis

Arte de Scott Reid

Un ave hesperornitoforme conocida por restos parciales encontrados en formaciones de Asia y Norteamérica, indicando que se trata de un género transcontinental. En el caso del material encontrado en la formación Nemegt, sólo es conocida por huesos de una de las patas traseras. Resalta por ser la primera hesperornitoforme de la que se conoce que subsistía en torno a cuerpos de agua dulce (la mayoría lo hacía en torno a cuerpos de agua salada). Debido a que sus huesos no son tan densos como los de otros miembros del grupo, se ha sugerido que pudo haber tenido cierta capacidad de vuelo, mas de momento no ha sido posible probarlo. Probablemente vivía cerca de las costas de lagos y estanques naturales y se alimentaba de peces, crustáceos y otros animales acuáticos de menor tamaño.

Deinocheirus

Arte de Max Bellomio

Un ornitomimosaurio de gran tamaño (siendo de hecho, el ornitomimosaurio más grande encontrado a la fecha) conocido por esqueletos parciales de varios ejemplares que en conjunto conforman casi la totalidad del esqueleto. Inicialmente, sólo se conocían los huesos de sus extremidades delanteras y eso fue todo con lo que se contó por alrededor de medio siglo hasta que nuevos fósiles fueron recuperados de expediciones subsiguientes a la formación Nemegt y de entidades que los adquirieron y los donaron a la ciencia luego de que fuesen vendidos en el mercado negro. El extremo de su cola presentaba lo que parece ser un pigóstilo (una estructura común en la cola de las aves, la cual está formada por la fusión de vértebras y ayuda a dar soporte a los músculos y plumas de la cola) parecido al de las aves modernas, lo que sugiere que el animal tenía una especie de "abanico" de plumas al final de su cola y por consiguiente, que debió tener una cobertura de plumaje al menos, en parte de su cuerpo. Resalta además por presentar características inusuales en los ornitomimosaurios, tales como una complexión corporal robusta y maciza, espinas neurales en su lomo que parecían sostener una vela o joroba y un cráneo relativamente alargado con un pico parecido al de un pato. La forma del pico y el hallazgo de gastrolitos (rocas ingeridas para facilitar la digestión) en el área estomacal sugieren que era principalmente herbívoro y que estaba adaptado para procesar vegetación blanda. No obstante, entre el contenido estomacal de uno de los especímenes se encontraron restos de peces, indicando que no estaba restringido a una alimentación a base de plantas.

Elmisaurus

Arte de Jaime A. Headden

Un ovirraptorosaurio caenagnátido de tamaño mediano conocido por huesos de las extremidades. Tratándose de un ovirraptorosaurio, es posible que fuese omnívoro y que se alimentara de plantas y animales pequeños, incluyendo artrópodos y crustáceos, aunque lo cierto es que actualmente la alimentación del grupo no es del todo comprendida.

Gallimimus

Arte de Scott Reid

Un ornitomímido de tamaño relativamente grande, siendo el ornitomímido más grande conocido a la fecha de esta publicación. Se conoce por múltiples ejemplares en diferentes etapas ontogénicas. Su anatomía sugiere que era un corredor rápido. Es sabido gracias a sus parientes más cercanos que debió tener una cobertura de plumas similares a las de los actuales avestruces en la mayor parte del cuerpo con la posible excepción de sus patas traseras y que a medida que maduraba habría desarrollado alas en las extremidades delanteras, las cuales no eran aptas para volar, sino que probablemente servían para exhibición. Es posible que fuese omnívoro, aunque hay quien teoriza que el grueso de su alimentación consistía principalmente de vegetación.

Gobiraptor

Arte de Do Yoon Kim

Un ovirraptórido conocido por un esqueleto parcial y parte del cráneo. El material encontrado pertenece a un individuo subadulto, por lo que se desconoce qué tamaño habría alcanzado al final de su desarrollo. Sus características indican que no estaba estrechamente emparentado con la mayoría de los ovirraptóridos encontrados en la zona. Teniendo en cuenta la forma de su pico, los expertos teorizan que pudo haberse alimentado de invertebrados con concha o con un exoesqueleto duro, así como de semillas y vegetación dura.

Gurilynia 

Arte de Carlos Cortés

Un ave enantiornita conocida por restos fragmentarios. El material recuperado hasta ahora indica que es una de las enantiornitas de mayor tamaño conocidas hasta ahora en el registro fósil. Probablemente estaba adaptada para el vuelo. Es posible que fuese principalmente insectívora y que se alimentara de diversos tipos de artrópodos teniendo en cuenta lo observado en varios de sus parientes más cercanos.

Homalocephale

Arte de Jack Wood

Un paquicefalosáurido pequeño conocido por un cráneo parcial y cerca de la mitad del esqueleto. Resalta por presentar un cráneo aplanado, contrario a la típica estructura cupular comúnmente vista en los miembros de su familia. Se teoriza que los fósiles encontrados hasta ahora pueden ser de individuos que no habían alcanzado la adultez al momento de su muerte, lo que a su vez ha dado paso a la hipótesis de que puede tratarse de una etapa subadulta de otro miembro de la familia, por lo que la validez del género actualmente es objeto de polémica.

Judinornis

Arte de Jack Wood

Un ave hesperornitoforme conocida por material fragmentario. Pese a esto, se puede deducir que a diferencia de la mayoría de sus parientes, probablemente prosperaba en torno a cuerpos de agua dulce alimentándose principalmente de peces.

Mononykus

Arte de Andrey Atuchin

Un alvarezsáurido relativamente grande en comparación con otros miembros de la familia, el cual es conocido por varias vértebras, huesos de las extremidades y fragmentos del cráneo. Como tiende a ser el caso en los alvarezsaurios, es probable que la contextura de su cuerpo y la forma de sus patas traseras lo hiciesen un corredor rápido. Restos de sus parientes cercanos indican que su cuerpo debió estar cubierto de un plumaje simple, similar al de los polluelos de las aves modernas. Se sabe poco sobre la alimentación de los alvarezsáuridos, pero la teoría más comúnmente aceptada es que eran mayormente insectívoros. No obstante, hay quien sugiere que los miembros más grandes de la familia, tales como el Mononykus, pudieron también haberse alimentado de vertebrados pequeños.

Nemegtomaia

Arte de Michael B. H

Un ovirraptórido pequeño conocido por restos parciales de tres especímenes. Uno de éstos fue encontrado sobre lo que parece ser un nido con siete huevos fosilizados en un patrón más o menos anillado en las esquinas, sugiriendo que el ejemplar adulto los empollaba con las alas y la cabeza, manteniendo su cuerpo en el centro del nido posiblemente para minimizar el riesgo de aplastarlos, aunque no se descarta la posibilidad de que la distribución de los huevos haya sido alterada circunstancialmente a posteriori. Lo que sí se sabe gracias a este hallazgo es que estos dinosaurios parecían preferir anidar en terrenos arenosos y suaves. Como ocurre con los ovirraptorosaurios en general, hay incertidumbre sobre su alimentación, siendo posible que fuese omnívoro o que se especializara en comer alimentos duros, como por ejemplo, semillas e invertebrados acorazados.

Nemegtonykus

Arte de Scott Reid

Un alvarezsáurido pequeño conocido por material postcraneal. Pese a que no se han encontrado huesos de sus extremidades delanteras, es altamente probable que, como tiende a ser el caso de los alvarezsaurios, éstas fuesen cortas y terminasen en manos en las que sólo el primer dedo era funcional, estando éste equipado con una garra en forma de garfio de la que se teoriza que pudo haber servido para rasgar cortezas duras a fin de facilitar la obtención de alimento. Es posible que fuese principalmente insectívoro y que se valiera de la velocidad para escapar de depredadores de mayor tamaño.

Nemegtosaurus

Arte de Emily Willoughby

Un saurópodo titanosauriano conocido por un cráneo parcial, aunque algunos huesos postcraneales identificados recientemente, incluyendo vértebras y huesos de las patas traseras han sido tentativamente asignados al género. Estudios de sus anillos escleróticos sugieren que pudo haber sido activo tanto de noche como de día. Pese a que la forma de sus dientes indica que estaba adaptado para arrancar hojas de las ramas, es difícil determinar con precisión de qué tipo de vegetación se alimentaba y si se especializaba en consumir hojas de árboles altos o de arbustos de baja o mediana altura u otro tipo de plantas. La teoría más comúnmente aceptada sin embargo, es que se valiera de su cuello largo para alcanzar vegetación alta que habría sido inaccesible para otros dinosaurios herbívoros con los que coexistía, lo que habría minimizado la competencia con éstos.

Nomingia

Arte de Andrey Atuchin

Un ovirraptórido de mediano tamaño conocido por restos postcraneales. Se caracteriza por presentar cinco vértebras fusionadas al final de su cola en una estructura parecida al pigóstilo en el extremo de la cola de las aves modernas. Esta estructura ha dado paso a la teoría de que el Nomingia habría tenido una especie de "abanico" de plumas en el extremo de su cola, como suele verse en las aves en la actualidad. Dicho "abanico" probablemente habría sido utilizado para exhibición y comunicación visual. Como suele ocurrir con los ovirraptorosaurios en general, la alimentación de este dinosaurio es objeto de debate, siendo las teorías más difundidas que se especializara en consumir materia vegetal dura, invertebrados acorazados u otros animales de menor tamaño o bien, una combinación de todas estas cosas.

Opisthocoelicaudia

Arte de ZEGH8578 de Deviantart

Un saurópodo titanosauriano conocido por restos postcraneales. Se ha sugerido que el género puede ser sinónimo de Nemegtosaurus, pero huesos asociados a éste último muestran diferencias con los de Opisthocoelicaudia, sugiriendo que éste pudo no haber sido el caso o al menos, que había más de dos géneros de saurópodos en el área. Las vértebras de la base de su cola están configuradas de modo que la parte posterior de las mismas era cóncava (curvada hacia adentro), mientras que la parte anterior era convexa (curvada hacia afuera), siendo esta característica la que le dio su nombre, el cual significa: "cola con cavidades posteriores". Las vértebras también tienen aditamentos bien desarrollados para músculos y ligamentos que la habrían reforzado en vida, lo que ha llevado a teorizar que el Opisthocoelicaudia pudo haberse mantenido estable apoyado sobre sus patas traseras y su cola en una postura trípode mientras se alimentaba de vegetación alta.

Prenocephale

Arte de Danielle Dufault

Un paquicefalosáurido pequeño conocido por cráneos de varios ejemplares y material fragmentario del resto del esqueleto. Uno de estos especímenes representa lo que probablemente fue un individuo juvenil y sin embargo, presenta un cráneo en forma de domo. No obstante, es posible que se trate de un individuo que había empezado a desarrollar la estructura cupular poco antes de su muerte, por lo que esto no descarta la teoría de que su cráneo fuese aplanado hasta alcanzar cierta edad, mas es de tener en cuenta que el material disponible al momento no permite corroborar una cosa o la otra. Es probable que el Prenocephale fuese herbívoro y que se alimentara principalmente de vegetación baja, aunque recientemente se ha sugerido la posibilidad de que los paquicefalosaurios fuesen omnívoros y que se alimentaran también de pequeños vertebrados o de carroña de manera ocasional.

Rinchenia

Arte de Andrey Atuchin

Un ovirraptórido de mediano tamaño conocido por un cráneo y varios huesos postcraneales en su mayoría fragmentarios. Inicialmente fue clasificado como una especie de Oviraptor y fue este espécimen en el que se basó la cresta con la que éste último es usualmente representado y que aunque no se haya preservado en el material recuperado hasta ahora, probablemente también tenía en vida, la cual pudo haber servido para exhibición. Sin embargo, estudios posteriores indicaron que muchas de las características del cráneo de este espécimen diferían notablemente de las que se veían en el del Oviraptor, lo que llevó a reclasificarlo bajo un nuevo género.

Saichania

Arte de Yuriy Priymak

Un anquilosáurido de tamaño mediano conocido por cráneos de diferentes ejemplares y varios restos postcraneales. Como todo anquilosaurio, tenía un cuerpo robusto con un blindaje consistente en fusiones de los huesos de su lomo y costados, así como en osteodermos (osificaciones en la piel). Incluso su vientre parecía estar blindado con osteodermos en forma de quilla. Fósiles de mazos óseos (estructuras formadas por la fusión de las vértebras del extremo de su cola) encontrados en la zona han sido asignados al género, aunque hay quien considera que podría ser material de otro anquilosaurio. Su cráneo resalta por presentar abultamientos óseos, así como un paladar osificado, cosa que es poco común encontrar en dinosaurios. Probablemente se alimentaba de vegetación baja y es posible que de adulto tuviera pocos depredadores naturales.

Saurolophus angustirostris

Arte de sphenaphinae de Deviantart

Un hadrosaurio saurolofino de gran tamaño conocido por múltiples ejemplares en diferentes etapas de crecimiento; algunos de ellos bien preservados. Se han recuperado impresiones de piel que indican que el animal tenía escamas compactas y cuadriformes a lo largo del lomo y la cola, formando patrones verticales en ésta última. El género se caracteriza por presentar una cresta pequeña en la parte posterior del cráneo, la cual está conformada en su mayor parte por los huesos nasales, lo que ha llevado a inferir que pudo haber tenido una función asociada a la termorregulación, a la respiración o a la generación de sonido por flujo de aire. Probablemente se alimentaba de vegetación baja y de mediana altura y a partir de lo observado en otros hadrosarios, se puede deducir que era un animal gregario.

Tarbosaurus

Arte de sphenaphinae de Deviantart

Un tiranosáurido de gran tamaño conocido por una cantidad considerable de ejemplares en diferentes etapas de crecimiento, muchos de los cuales están bien preservados, lo que ha permitido reconstruir la totalidad del esqueleto y estudiar minuciosamente a la especie. Era bastante parecido a su pariente norteamericano, el Tyrannosaurus rex, pero es ligeramente menor en tamaño y presenta un cráneo menos robusto. Impresiones de piel asignadas al género muestran indicios de escamas pequeñas y reticuladas similares a las vistas en la piel de las aves y pese a que no se ha encontrado evidencia directa de plumas, modelos deductivos realizados a raíz de sus relaciones de parentesco respaldan la hipótesis de que haya tenido plumaje hasta cierto punto. Se ha aludido también a la posibilidad de que tuviese una papada o saco gular (una bolsa de piel expandible en la parte inferior del cuello), pero esta idea no ha podido ser verificada, ya que está basada en comunicaciones informales sobre impresiones de piel asociadas a un ejemplar que nunca fue recuperado ni formalmente descrito, por lo que no se puede realizar un análisis para determinar la verdadera naturaleza de las presuntas impresiones. Tanto lo encontrado en el registro fósil como estudios biomecánicos indican que el Tarbosaurus estaba adaptado para cazar animales de gran tamaño, incluyendo otros terópodos de tamaño similar, anquilosaurios y posiblemente, saurópodos. Siendo el terópodo carnívoro más grande encontrado en la región hasta ahora, es posible que fuese el depredador ápice del ecosistema.

Tarchia

Arte de Jack Wood

Un anquilosáurido de gran tamaño conocido por restos parciales de varios ejemplares. Es hasta ahora el anquilosaurio más grande encontrado en Asia. Es probable que se alimentara de vegetación baja y la forma de su pico sugiere que estaba adaptado para mordisquear materia vegetal de complexión dura. Hay quien restringe su distribución a la vecina y estratigráficamente más antigua formación Barun Goyot, asignando el material encontrado en la formación Nemegt a Saichania.

Therizinosaurus

Arte de Elijah Shandsheight

Un terizinosáurido de gran tamaño conocido por restos postcraneales fragmentarios. No obstante, teniendo en cuenta lo que se sabe de otros miembros de la familia, es probable que fuese un animal de contextura robusta con un cuello largo y una cabeza pequeña con pico y probablemente también tenía plumas al menos, en algunas partes del cuerpo. Resalta por presentar unguales manuales (huesos de las garras de sus extremidades delanteras) alargadas y poco curvas, de las cuales se teoriza que pudo haber usado como herramienta para defenderse o competir con otros de su especie, para comunicación visual, para alcanzar alimento que de otra forma sería inaccesible o bien, para una combinación de todas estas cosas. Lo encontrado en otros terizinosáuridos sugiere que era principal o exclusivamente herbívoro. Además, el hallazgo de lo que parece ser un nidal comunal de terizinosaurios en la formación Nanchao de China sugiere que el grupo tenía hábitos gregarios al menos, hasta cierto punto.

Tochisaurus

Arte de cisiopurple de Deviantart

Un troodóntido conocido por huesos de las patas traseras, los cuales sugieren que se trataba de un miembro relativamente grande de la familia. Posiblemente se alimentaba de animales de menor tamaño, así como de carroña.

Zanabazar

Arte de Michael B. H

Un troodóntido conocido por restos fragmentarios, aunque suficientes para deducir que se trataba de un miembro relativamente grande de la familia, siendo de hecho, el troodóntido de mayor tamaño conocido en Asia hasta ahora. Pese a que no se sabe mucho sobre su estilo de vida, teniendo en cuenta lo que se conoce sobre sus parientes más cercanos se puede deducir que pudo haberse especializado en cazar animales de menor tamaño y que quizá fue un depredador de hábitos principalmente nocturnos, además de haber sido un oportunista que robara presas de otros depredadores.

Se han encontrado igualmente fósiles de dinosaurios que aún no han sido nombrados o descritos de manera formal. Entre éstos:

- Varios restos de anquilosaurios no identificados (algunos de ellos, aún sin describir), incluyendo impresiones de piel y dos mazos de la cola que probablemente pertenecen a dos especies distintas y que no parecen tratarse de ejemplares referibles a Saichania o Tarchia.

- Un ornitomímido no identificado similar al Anserimimus del que se han encontrado varias vértebras y huesos de las extremidades.

- ¿Raptorex?: Un tiranosaurio pequeño conocido por un esqueleto parcial. Estudios indican que se trataba de un individuo juvenil al momento de su muerte. Dado que fue extraído y puesto en venta clandestinamente (probablemente en el mercado negro), su procedencia exacta es desconocida e inicialmente se pensó que provenía de la formación Yixian de China. Esto en su momento causó revuelo, pues era indicio de que los tiranosauroides habían desarrollado características de los tiranosáuridos a principios del período cretácico, incluyendo las típicas extremidades delanteras reducidas con dos dedos funcionales cuando fósiles de otros tiranosauroides de la época presentaban extremidades delanteras relativamente largas con tres dedos funcionales. No obstante, análisis más exhaustivos sugieren que lo más probable es que los fósiles del Raptorex proviniesen de la formación Nemegt. Al igual que su procedencia, la validez del género fue puesta en duda, ya que el ejemplar comparte múltiples similitudes con especímenes de Tarbosaurus juveniles, siendo altamente probable que se tratase en realidad de una cría de Tarbosaurus.

Imagen de Sereno et al., 2009

- Restos parciales de saurópodos probablemente titanosaurianos que podrían o no ser material de Nemegtosaurus o de Opisthocoelicaudia.

- Restos de terizinosáurido aún no descritos.

*Actualización (10/10/2020): Dos días después de la publicación de esta entrada se publicó la descripción de una nueva especie de ovirraptórido, la cual ha recibido el nombre de Oksoko avarsan y se conoce por varios ejemplares que en conjunto, permiten reconstruir el esqueleto entero. Los restos le fueron confiscados a contrabandistas de fósiles, tras lo cual análisis geoquímicos permitieron determinar que procedían de esta formación. La especie se caracteriza por presentar una cola inusualmente corta y sólo dos dedos funcionales en sus extremidades delanteras, con el tercer dígito estando notablemente reducido. El hecho de que algunos de los ejemplares hubiesen sido encontrados juntos en un mismo bloque de roca ha llevado a los expertos a teorizar que pudo haber sido un animal gregario.

Arte de Michael Skrepnick

Además de dinosaurios, también se han encontrado restos de cocodrilomorfos, mamíferos y al menos, un pterosaurio probablemente azdárquido de gran tamaño, así como una variedad de peces y tortugas e invertebrados acuáticos.