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28 de noviembre de 2021

Lo que hace bien y lo que hace mal el prólogo de Jurassic World: Dominion

Jurassic Park es posiblemente la propiedad intelectual tematizada en dinosaurios más reconocida del mundo moderno. La franquicia se enfoca en el concepto de traer a estos seres "de vuelta a la vida" en el mundo actual gracias a la bioingeniería y ha demostrado ser un éxito comercial, contando con dos novelas publicadas por Knopf Doubleday Publishing Group, una saga cinematográfica de mano de Universal Pictures y múltiples formas de arte derivadas, incluyendo una serie animada, videojuegos, comics, etc. El 10 de junio del próximo año se espera estrenar la sexta película, titulada "Jurassic World: Dominion", siendo la primera entrega de la saga en llegar a la pantalla grande luego de que la pandemia del COVID-19 asolara al mundo. Con el fin de volver a atraer a la gente a las salas de cine tras el cierre de éstas debido a la pandemia, el pasado mes de junio Universal Pictures lanzó un cortometraje a manera de prólogo para dicha película. El cortometraje fue exclusivamente mostrado en las salas de IMAX acompañando a Fast 9 y salvo por algunas filtraciones, no estuvo disponible en internet hasta el pasado 23 de noviembre, cuando Universal finalmente lo hizo accesible en su canal de YouTube. De modo que si lo desea, puede verlo haciendo click aquí.

El prólogo muestra unas 10 especies de ornitodiros (dinosaurios y pterosaurios), la mayoría de las cuales no habían sido vistas antes en la saga. Éstas son:

El saurópodo titanosauriano Dreadnoughtus schrani:

Imagen de Universal Pictures

El azdárquido Quetzalcoatlus northropi:

Imagen de Universal Pictures

El pteranodóntido Pteranodon longiceps:

Imagen de Universal Pictures

El anquilosáurido Ankylosaurus magniventris:

Imagen de Universal Pictures

El oviraptórido Oviraptor philoceratops (o Citipati osmolskae, si nos basamos en su anatomía craneal):

Imagen de Universal Pictures

El ceratópsido Nasutoceratops titusi:

Imagen de Universal Pictures

El tiranosauroide basal Moros intrepidus:

Imagen de Universal Pictures

El carcarodontosáurido Giganotosaurus carolinii:

Imagen de Universal Pictures

El iguanodóntido Iguanodon bernissartensis:

Imagen de Universal Pictures

El tiranosáurido Tyrannosaurus rex:

Imagen de Universal Pictures

Pese a destacar por sus efectos visuales bien logrados, el prólogo, así como las películas, tiende a tomarse algunas libertades creativas con varios de los animales mostrados. En la diégesis de la saga se han reconocido y abordado las diferencias entre las criaturas clonadas y sus contrapartes reales, atribuyéndose a la modificación genética en vista a la falta de secuencias completas de ADN de animales extintos hace millones de años, razón por la que los genetistas deben rellenar los huecos en el genoma con el de otros animales para completar las secuencias de ADN, lo que hace que los dinosaurios "revividos" no sean exactamente como sus contrapartes de origen natural. Este prólogo sin embargo, muestra por primera vez en la saga a los dinosaurios "originales" en el mundo prehistórico y pese a que lo apreciable en esta secuencia refuerza la idea de que la modificación genética influye en el aspecto y los atributos de los animales clonados vistos previamente en la saga, no por eso deja de transmitir una visión inconsistente con lo que nos dice la ciencia sobre los dinosaurios en el mundo real. Por eso en esta entrada vamos a ver algunas cosas que este cortometraje hace bien y otras que no hace tan bien con respecto a lo que sabemos sobre las criaturas mostradas gracias a la paleontología.

Dicho eso, comencemos con lo que hace bien:

1. En la mayoría de los casos, el comportamiento de los dinosaurios es bastante convincente. Fuera de la pelea entre el T. rex y el Giganotosaurus, las criaturas mostradas actúan como animales de carne y hueso y no como monstruos o personajes adheridos a un guión. Se les ve alimentándose, abrevando e interactuando entre sí y con el entorno de una manera no muy diferente a lo apreciable en los ecosistemas de hoy. Por ejemplo, se puede ver a los pterosaurios más grandes valiéndose de su tamaño para ahuyentar a los más pequeños y robar su comida, a los Nasutoceratops migrando en manada (un comportamiento que se puede deducir a partir de varios hallazgos de ceratópsidos en Norteamérica) y jugando en el agua para refrescarse y al Moros "limpiando" las mandíbulas del Giganotosaurus, mostrando una relación simbiótica entre ambas especies. Incluso en la secuencia del Siglo XXI al final del prólogo, la T. rex no actúa como un monstruo antropófago que pretende causar caos o aterrorizar a sus víctimas intencionalmente. Es un animal asustado y confundido (posiblemente, por el ruido y las luces) que no entiende lo que está sucediendo a su alrededor o por qué esa cosa ruidosa con una luz extraña (el helicóptero) no deja de perseguirla.

La T. rex clonada visiblemente incómoda debido quizás, al ruido y las luces
Imagen de Universal Pictures

2. Por primera vez en la saga, vemos terópodos coelurosaurianos con un cuerpo cubierto de plumaje (lo más cercano que habíamos tenido hasta ahora eran los Velociraptores machos en Jurassic Park 3 con algunos penachos en su cabeza). Dado que se ha encontrado al menos, un miembro de cada linaje de coelurosaurios con evidencia directa de plumaje, lo más probable es que esta fuese una característica ancestral del grupo y que por consiguiente, todos los miembros del mismo tuviesen, en mayor o menor grado, un integumento filamentoso. El prólogo muestra tres coelurosaurios: el Oviraptor/Citipati, el Moros y el T. rex y en todos se puede ver una cobertura de plumaje, tal y como probablemente la tuvieron en la vida real.

Cabe resaltar el caso del T. rex teniendo en cuenta que la versión clonada carece de plumaje, lo cual denota que en la diégesis de las películas, las diferencias entre la variante natural y la clonada efectivamente son producto de la modificación genética (aunque sabemos que en realidad, esto se debe a que para el tiempo en que se produjo la primera película no habían pistas que sugirieran la presencia de plumas en el linaje al que pertenece). Varios han argumentado que la idea de que el T. rex de origen natural presente un integumento filamentoso no es del todo plausible considerando lo que se ha reportado hasta ahora de los restos integumentarios recuperados de la especie. Sin embargo, es de tener en cuenta que el material encontrado hasta ahora es insuficiente para determinar de manera conclusiva cómo lucía el integumento del Tyrannosaurus en vida, siendo el asunto aún objeto de debate entre los expertos. A eso cabe agregar que lo que se ve en la variante de origen natural en el prólogo es una cobertura de plumaje simple, lo cual no es inconsistente con lo que se sabe hasta ahora gracias tanto a la evidencia fósil como a los métodos deductivos, tales como el horquillado filogenético.

3. Así como los coelurosaurios son mostrados con plumaje, los pterosaurios (o al menos, los Quetzalcoatlus, ya que los Pteranodon no se aprecian muy bien) son mostrados con picnofibras (lo que hoy sabemos que es un tipo de plumaje primitivo similar al pelo), algo respaldado por el registro fósil, aunque con frecuencia ignorado en la saga, la cual generalmente muestra pterosaurios con un integumento escamoso.

4. El Moros, el Giganotosaurus y el T. rex no tienen sus manos en pronación (dobladas hacia abajo y con los dedos apuntando hacia atrás, como si fuesen a tocar el piano), como usualmente las tienen los terópodos en la saga. En el prólogo se puede ver que sus manos están posicionadas de forma que una apunta hacia la otra, tal y como probablemente lo estaban en la vida real, ya que colocar las manos en pronación probablemente les habría quebrado las muñecas.

Con eso dicho, pasemos ahora a aquello que el prólogo no hace bien:

1. El primer error que salta a la vista es que la secuencia transcurrida en la prehistoria muestra animales de diferentes épocas y puntos geográficos coexistiendo en el mismo lugar al mismo tiempo. De las 10 especies mostradas, sólo el Quetzalcoatlus, el Ankylosaurus y el Tyrannosaurus coexistieron en lo que hoy es el oeste de Norteamérica hace entre 68 y 66 millones de años. Otros dos que posiblemente eran "vecinos" contemporáneos son el Nasutoceratops y el Pteranodon. Los demás pertenecen a unidades geológicas distintas, por lo que pese a que durante el Cretácico los continentes estaban configurados de una manera ligeramente diferente de como lo están hoy, cuando estos animales no estaban separados por cientos de kilómetros, lo estaban por decenas de millones de años, de modo que nunca se toparon entre sí en el mundo real. A continuación, un pequeño atlas (disponible aquí en alta resolución) indicando la localización y la edad geológica de las especies vistas en el prólogo según el registro fósil y la litología:

MYA significa: "Millions of Years Ago" (Millones de Años Atrás). La virgulilla (~) que precede a algunas de las fechas geológicas quiere decir "aproximadamente" o "alrededor de".

 2. Tras el salto temporal al día presente, vemos la inscripción: "65 millones de años después". Esto denota que los cineastas pasaron por alto el hecho de que actualmente el consenso es que el fin del Mesozoico fue hace 66 millones de años (lo cual se sabe desde 2012) y no hace 65 millones de años como se pensaba anteriormente (de hecho, es probable que para entonces ya los dinosaurios no avianos estuviesen extintos), perpetuando una idea desactualizada.

3. Pese a dejar claro que los dinosaurios clonados por el hombre difieren de sus contrapartes de origen natural debido a la modificación genética, el cortometraje no deja de tomarse varias libertades artísticas en cuanto al diseño de las criaturas mostradas y mucho de lo visto en el prólogo difiere bastante de lo que nos indica la paleontología en la vida real. Por ejemplo, si bien es cierto que el Quetzalcoatlus era enorme, los ejemplares vistos en esta secuencia son exageradamente grandes, pareciendo ser cuatro o hasta cinco veces más grandes que los Pteranodon pese a que en realidad, su envergadura probablemente era apenas, el doble de larga que la del Pteranodon.

Comparativa de tamaño entre un Quetzalcoatlus y un Pteranodon realistas junto a un humano para fines de referencia
Arte de Mark Witton

Por otra parte, los Ankylosaurus presentan un cráneo redondeado y voluminoso, así como un "caparazón de cochinilla" con varias filas de osteodermos que se extienden a lo ancho del lomo desde un costado del animal hasta el otro, estando rodeados de púas alargadas, tal y como se les tiende a ver en las películas. No obstante, lo que nos dicen los fósiles es que los anquilosaurios tenían un cráneo más o menos cuadriforme y no tan robusto y una armadura consistente en múltiples osteodermos similares a los de los cocodrilos, aunque proporcionalmente más grandes, estando distribuidos en patrones lineales por todo el lomo y parte de los costados. No obstante, es parcialmente comprensible que el equipo de diseño haya optado por reciclar el modelo previamente utilizado para las películas no sólo porque es una estrategia eficiente a la hora de ahorrar tiempo y dinero, sino también porque permite que el dinosaurio sea reconocible con respecto a otros ejemplares vistos anteriormente en la saga, mas eso no significa que deje de ser una representación errónea.

Arriba: Ankylosaurus según se muestra en el prólogo. Imagen de Universal Pictures
Abajo: Ilustración de un Ankylosaurus realista por Luke Mancini

Continuando con los ejemplos, si bien la mayoría de los terópodos vistos en el prólogo tiene las manos correctamente posicionadas de tal modo que una apunta en la dirección de la otra, no se puede decir lo mismo del Oviraptor/Citipati, el cual es mostrado con manos posicionadas en pronación, lo que implicaría que sus muñecas estén rotas. En adición a eso, es sabido que los oviraptóridos tenían alas bien desarrolladas que probablemente utilizaban para empollar los huevos y es posible que también sirviesen para termorregulación y/o comunicación visual. No obstante, el ejemplar visto en el prólogo carece de ellas.

Arriba: Oviraptor/Citipati según se muestra en el prólogo. Imagen de Universal Pictures
Abajo: Ilustración de un Citipati realista por Luke Mancini

Pese a que no es algo que necesariamente esté errado, podríamos también aludir al hecho de que se ve al Oviraptor/Citipati saqueando un nido en vista a que esto podría dar a sobreentender el mito que le dio a los oviraptóridos su nombre, pues como es sabido, Oviraptor significa: "Ladrón de huevos" debido a que el primer esqueleto de este género se descubrió junto a una pila de alrededor de 15 huevos que entonces se pensó que eran de Protoceratops en vista a su proximidad a restos de dicho ceratopsiano. Posteriormente se descubriría que en realidad, los huevos eran de Oviraptor y que éste los estaba empollando, con lo que al parecer, literalmente se le dio un mal nombre a este pobre dinosaurio. No obstante, eso no descarta la posibilidad de que los oviraptóridos hubiesen saqueado los nidos de otros dinosaurios ni de que se hayan alimentado de huevos. Después de todo, presentan adaptaciones idóneas para eso, tales como patas delanteras aptas para la manipulación de alimento y un pico que probablemente era lo suficientemente fuerte para quebrar el cascarón de un huevo, por lo que bien se le podría dar al escenario visto en el prólogo el beneficio de la duda.

Por otro lado, contrario al caso del Quetzalcoatlus, el Moros parece haber sido reducido de tamaño, pues con los fósiles recuperados hasta ahora se estima que el animal real debió tener un tamaño comparable al de un reno adulto, posiblemente alcanzando una longitud cercana a los 3 metros y una altura de poco más de 1 metro. El ejemplar visto en el prólogo no parece alcanzar esas dimensiones, siendo demasiado pequeño en comparación con el Giganotosaurus (apenas alcanza las mandíbulas inferiores de éste mientras está recostado en el suelo cuando debería poder alcanzar las superiores). Si esto bien podría interpretarse como que el Moros visto en el cortometraje es un ejemplar juvenil, no hay confirmación de que este sea el caso.

Tamaño estimado de un Moros adulto según deducido por los fósiles recuperados
Arte de Tom Parker

Fuera de eso, el Giganotosaurus visto en el cortometraje presenta una estructura en su lomo semejante a una vela o joroba. Pese a que hay registro de una estructura similar en otros carcarodontosáuridos, como el Concavenator, no hay indicios en los fósiles de Giganotosaurus que sugieran la presencia de tal estructura.

Arriba: Giganotosaurus según se muestra en el prólogo. Imagen de Universal Pictures
Abajo: Ilustración de un Giganotosaurus realista por Julius Csotonyi

Reconstrucción gráfica del esqueleto de Giganotosaurus a partir del material recuperado y descrito hasta la fecha. Nótese que las vértebras no presentan una prolongación de las espinas neurales que sugieran la formación de una vela o joroba.
Arte de Scott Hartman

Por último, pese a que la adición de plumaje en el T. rex es plausible y la disposición de sus brazos es correcta, su situación no es muy diferente a la de los Ankylosaurus. Es decir, se trata del mismo modelo utilizado en las películas, el cual difiere un tanto del animal real, especialmente en el cráneo. Por ejemplo, el modelo utilizado en el prólogo (y en la saga en general) se caracteriza por presentar un hocico más robusto que el del animal real, así como pómulos más curvos y pronunciados hacia abajo y la zona encima de los ojos, donde se unen los huesos lagrimales y postorbitales, es notablemente puntiaguda. El T. rex real presenta un cráneo más alargado y de forma rectangular, pómulos pronunciados hacia afuera y la zona donde se unen los lagrimales y postorbitales no es tan puntiaguda y en vida, probablemente estaba cubierta por un "escudo" de queratina, como también es posible que lo estuviesen los pómulos. Aparte de eso, cabe resaltar también que los brazos del modelo de T. rex visto en la saga son proporcionalmente más alargados y menos robustos que los del animal real. No obstante, como ocurre en el caso del Ankylosaurus, es parcialmente comprensible que se haya decidido reutilizar el modelo de las películas para fines de eficiencia y familiaridad.

Arriba: Tyrannosaurus rex según se muestra en el prólogo. Imagen de Universal Pictures
Abajo: Modelo de un Tyrannosaurus rex realista por Max Bellomio

4. Los dinosaurios en el prólogo pueden oírse emitiendo bramidos y rugidos comparables a los de algunos mamíferos o chirridos semejantes a los de algunas aves cantoras, lo cual se piensa que es poco probable que hayan hecho en el mundo real. Lo más probable es que los dinosaurios emitieran ronquidos y siseos similares a los de los cocodrilos y caimanes, graznidos parecidos a los de los buitres modernos y algunos tipos de vocalización por boca cerrada. No obstante, tratándose este cortometraje de un derivado de una saga de ficción, es de esperarse que los dinosauros emitan cualquier clase de sonido que cumpla con la intención de la escena, sea asustar, maravillar, conmover, etc.

Dicho esto, si bien no se pierde de perspectiva que este cortometraje, así como la saga en general, es un trabajo de ficción, es de tener en cuenta que esta franquicia es muy influyente en lo que respecta a la percepción de las masas sobre los dinosaurios, por lo que al representar a estas criaturas de manera errónea e inconsistente con lo que nos dice la ciencia y el registro fósil puede contribuir a la difusión y aceptación de ideas equivocadas como si de hechos se tratasen. De modo que ahora más que nunca cabe resaltar estos errores, ya que si bien las inconsistencias de los dinosaurios de la saga con respecto a los del mundo real se tienden a atribuir a la modificación genética, en este caso dicha explicación pierde validez, pues a excepción de la T. rex en la secuencia transcurrida tras el salto temporal, los animales mostrados en este cortometraje no son clonados, sino que supuestamente representan a los dinosaurios tal y como eran en el Mesozoico, lo cual, como vimos, no es del todo cierto.

Con eso dicho, está muy bien disfrutar de medios de entretenimiento hechos para alimentar nuestra imaginación y sacarnos de la cotidianidad. Simplemente tengamos en cuenta que aunque dichos medios utilicen o se basen en elementos de la vida real con el fin de ayudarnos a asimilar la información que pretenden transmitir, dichos elementos pueden ser alterados para efectos de sensacionalismo, familiaridad, etc., por lo que no hay que olvidar ser críticos y separar la ficción de la realidad.

18 de marzo de 2019

Desmintiendo Dino-mitos: ¿Es posible clonar dinosaurios como en Jurassic Park?

Hoy doy inicio a una nueva serie de entradas dedicada a desmentir bulos sobre los dinosaurios y otros animales del Mesozoico que se han difundido en mayor o menor grado en la cultura popular y en el mundo dinofriki. El propósito de estas entradas es explicar de manera clara, pero sencilla la realidad detrás de estos mitos, por lo que procuraré ser lo más breve posible y minimizar los tecnicismos. Dicho esto, ¿qué tal si comenzamos explicando por qué aún no hemos podido revivir a los dinosaurios no avianos como lo hacían en Jurassic Park?

La premisa de la reconocida saga Jurassic Park se fundamenta en la recuperación de ADN de animales extintos hace más de 66 millones de años preservado en la sangre ingerida por mosquitos que eventualmente quedaron atrapados en resina, la cual luego se fosilizaría, convirtiéndose en ámbar con el parásito adentro, siendo posteriormente descubierta por los científicos del mundo moderno, que tras desenterrarla, la llevarían a un laboratorio donde lograrían extraer la sangre conservada en el interior de los mosquitos y utilizar los avances en ingeniería genética para clonar a los animales de los que se habían alimentado los mosquitos durante el Mesozoico. Un concepto bastante interesante, pero, ¿es realmente posible?

Un genetista de Jurassic Park extrae sangre de un mosquito preservado en ámbar
Imagen de Universal Pictures

El hallazgo de parásitos fosilizados dentro de fragmentos de ámbar no es cosa de ciencia-ficción. De hecho, fue esta realidad la que inspiró la premisa de Jurassic Park. Y en tiempos recientes se ha encontrado mucho más que insectos en ámbar. Por ejemplo, se ha encontrado tejido blando en varios fósiles de dinosaurios y en 2016 se encontró parte de la cola de un dinosaurio no aviano preservada en ámbar. Así que, ¿se podría extraer ADN de fósiles como estos?

Pues lamentable o afortunadamente (dependiendo de cómo se vea), lo cierto es que las posibilidades son muy remotas.

Arte de Luis Atilano

Para empezar, hay que tener en cuenta que el ADN es frágil y se deteriora relativamente rápido. De hecho, tan pronto es extraído del organismo o tan pronto el organismo muere, el ADN comienza a descomponerse. Un estudio realizado en 2012 llegó a determinar que éste tiene una duración máxima de 6.8 millones de años, lo cual es apenas una décima parte del tiempo que nos separa del fin del Mesozoico y aún así, lo más probable es que sea ilegible desde mucho antes de que se cumpla ese plazo. Y eso es bajo condiciones ideales.

El caso es aún menos prometedor cuando se habla de buscar en las entrañas de un mosquito o cualquier otro parásito, pues como todo animal, éstos digieren su alimento (en este caso, la sangre) para obtener los nutrientes del mismo. Esto significa que los componentes de la sangre, como el ADN, son descompuestos por sus ácidos estomacales durante el proceso digestivo. Por si fuera poco, aún si el parásito hubiese quedado atrapado en resina antes de terminar la digestión, un estudio realizado en 2013 por científicos de la Universidad de Manchester demostró que el ADN no logra preservarse bien en el ámbar.

De modo que tal vez la vía de Jurassic Park no sea la más viable para traer a los dinosaurios no avianos de vuelta. No obstante, actualmente se están explorando otras vías consistentes en bioingeniería inversa para engendrar artificialmente aves con características de sus antepasados.

Entra el "pollosaurio" de Jack Horner:

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*Crédito del vídeo a TED Talks

Es de tener en cuenta sin embargo, que los planteamientos de este método de momento son sólo de carácter teórico. De modo que si este proyecto resulta o no exitoso y útil, sólo el tiempo lo dirá. Independientemente de ello, parece que la idea de revivir a los dinosaurios como lo hacen en Jurassic Park no está nada cerca de hacerse una realidad.

Fuentes:
  1. https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0073150
  2. https://medium.com/@Ashtopher/the-feasibility-of-cloning-dinosaurs-d339d2a2e226
  3. https://news.nationalgeographic.com/2015/06/150618-jurassic-world-genetic-engineering-chickenosaurus/
  4. http://www.ehu.eus/ehusfera/genetica/2013/09/22/imposible-recuperar-dna-del-ambar/ 
  5. https://www.nature.com/news/dna-has-a-521-year-half-life-1.11555

27 de diciembre de 2017

Errores en "Jurassic World: Fallen Kingdom": Lo que no se ve en el Trailer

En la última entrada, vimos algunos errores que tenían los dinosaurios del primer trailer de Jurassic World: Fallen Kingdom. Esta vez, veremos los errores en las especies que no se vieron en el trailer, pero cuya aparición en la cinta está confirmada gracias a imágenes filtradas, incluyendo este diagrama donde se muestra una comparativa de tamaño de las especies presentes en la futura película:
Imagen por autor desconocido

Pero antes de comenzar, veamos más a fondo una interesante criatura de la que olvidé hablar en mi entrada anterior.

Pteranodon
Imagen de Universal Pictures

Como muchos sabrán, el famoso Pteranodon no es un dinosaurio. Pertenece a un grupo emparentado con éstos conocido como los pterosaurios. En el trailer se aprecia a esta criatura por breves momentos escapando de la avalancha de gases y ceniza volcánica y durante esas cortas tomas se puede ver que conserva el mismo diseño que en la cinta anterior, el cual presenta un cuerpo estilizadamente humanoide que probablemente no le permitiría volar. Los pterosaurios reales tenían un diseño corporal único que los hacía aerodinámicos, siendo relativamente más anchos en el área torácica para sustentar sus fuertes extremidades delanteras. Por otra parte, mientras los ejemplares de las películas tienen un integumento consistente en piel escamosa, el verdadero Pteranodon estaba cubierto por una especie de pelaje compuesto de filamentos conocidos como picnofibras. En adición, sus alas eran menos puntiagudas y su pico, más curvado hacia arriba para facilitar la captura de presas, las cuales consistían principalmente en peces y mariscos. Y aunque no se ve en el trailer, en entregas anteriores se les ha visto agarrar presas con sus patas y elevarlas en el aire. Sabemos que en realidad, esto no es posible, ya que aparte de no contar con patas prensiles (aptas para cerrarse por completo y propiciar el agarre), su cuerpo estaba constutuído de tal forma, que el animal fuese lo suficientemente liviano para permitirle volar, no pesando más de 100 kilogramos. Llevar una carga extra de poco más de la mitad de su peso no le permitiría elevarse.

Ilustración de un Pteranodon realista por Julio Lacerda

Ahora sí, comencemos a ver las especies que no se ven en el trailer, empezando por una criatura vista en la cinta anterior:

Mosasaurus

Imagen de Universal Pictures

Al igual que el Pteranodon, el Mosasaurus no es un dinosaurio. De hecho, está más estrechamente emparentado con las serpientes. Por tal razón, es probable que fuese más similar a éstas que a un cocodrilo, a diferencia del que se ve en Jurassic World. De modo que es muy improbable que presentara osteodermos y prominentes espinas de queratina, como se ve en la saga. En su lugar, su cuerpo estaba cubierto por escamas lisas y uniformes. En adición, sus aletas eran más cortas y redondeadas que en la película, donde se parecen más a las de los plesiosaurios. Además, estudios y análisis químicos revelan que su coloración era similar a la del actual tiburón blanco y otros depredadores de las profundidades, siendo negro por encima y claro por debajo, no verdoso, como en Jurassic World. Por otra parte, la cabeza de este ejemplar es proporcionalmente más grande que la de un Mosasaurus real cuando se compara con el resto del cuerpo y por si fuera poco, sus dimensiones corporales son inconsistentes, en ocasiones siendo poco mayores a las de un ejemplar real y en otras ocasiones siendo altamente exageradas. Un Mosasaurus real generalmente no superaba los 17 metros de largo, mientras que en algunas tomas, sólo la cabeza del de la película medía cerca de la mitad de ese tamaño. No obstante, lo más intrigante es que estudios recientes sugieren que este animal era de sangre caliente, lo que implicaría un metabolismo rápido para mantenerse activo y un animal de esas dimensiones debe utilizar muchícima energía, por lo que debe consumir grandes cantidades de alimento de forma frecuente. Es sabido que se le alimentaba con tiburones mediante una grúa. Detrás de todo esto, hay numerosas inconsistencias, pero nos centraremos en la frecuencia de alimentación. Si bien no se sabe con qué frecuencia se le daba de comer, sí se sabe que lo que se le daba no era suficiente para una criatura de ese tamaño y por si fuera poco, han pasado 4 años desde los sucesos de Jurassic World. Si bien es cierto que sus parientes más cercanos pueden pasar largos períodos sin comer, es de tener en cuenta que esos períodos son muy inferiores a un cuatrenio. Y lo peor es que si este animal debía comer con más frecuencia que sus parientes, como es de esperarse de un animal de sangre caliente, debió haber muerto de hambre y malnutrición a las pocas semanas de cerrar el parque (y eso considerando que su última comida fue un monstruo de más de 6 toneladas), por lo que no debería estar vivo para el tiempo en que transcurre la secuela.

Ilustración de un Mosasaurus realista por RJ Palmer

Stygimoloch

Modelo filtrado de "Stygimoloch" de Universal Pictures

La adición de esta especie es simplemente una paradoja. Recientemente, los paleontólogos Mark Goodwin y John R. Horner publicaron la hipótesis de que este dinosaurio era en realidad un miembro juvenil de otra especie que ha aparecedo en la saga, el Pachycephalosaurus wyomingensis. Según ellos, el Dracorex (otro dinosaurio similar) y el Stygimoloch eran simplemente Pachycephalosaurus en diferentes etapas de crecimiento y lo que sucedía era que éste experimentaba notables cambios a medida que crecía. Los cuernos en su nuca iban reduciendo su tamaño y su domo craneal se hacía mas prominente y grueso. De tal modo que lo que alguna vez fue el Dracorex, ahora es un Pachycephalosaurus en su etapa infantil y el Stygimoloch, un Pachycephalosaurus en su etapa adolescente. En 2016, Mark Goodwin y David C. Evans publicaron un estudio en el que describieron un par de cráneos que parecen validar dicha hipótesis, lo que significaría que el Stygimoloch como género no existe, ya que se trataría de un Pachycephalosaurus subadulto.
Lo más irónico, sin embargo, es que John R. Horner, uno de los expositores de esta concepción, participó en el proceso de producción de esta cinta como asesor y contribuyó con los diseñadores para… Un momento. ¿Esta película fue asesorada por un paleontólogo y con todo y eso tenemos todos estos garrafales errores? Esto amerita investigación adicional…
¡Ajá! ¡Lo sabía! Encontré imágenes inéditas del personal de diseño y asesoría durante el receso de almuerzo que explican todo este espageti. Les dejo el video en exclusiva.
Ok, no. Volviendo al tema, cabe mencionar que en las imágenes filtradas se puede ver al supuesto "Stygimoloch” que en realidad debería ser un Pachycephalosaurus juvenil con un pico exageradamente grande y parecido al de una tortuga, cuando en realidad éste era pequeño y su extremo, curvado en vez de puntiagudo.

Diagrama de los cambios craneales del Pachycephalosaurus durante su crecimiento.
Imagen de la Universidad de California en Berkeley

Indoraptor
Imagen de Universal Pictures

Imagen filtrada del juguete de Indoraptor producido por Mattel
¿Para qué lo menciono? Esta cosa ni siquiera existió.
Bueno, como dato curioso, el nombre “Indoraptor” etimológicamente significa “ladrón de la India”, pero es sabido que pretende ser una fusión de los nombres “Indominus” y “Velociraptor”, lo que hace cuestionable su nomenclatura, por lo que un nombre más apropiado y mejor pensado para esta especie sintética hubiese sido algo como “Indominoraptor” (traduciéndose más como "ladrón indomable"), aunque es de reconocer que habría resultado más difícil de pronunciar para algunas personas… incluyendo posiblemente a los propios cineastas.

Y con esto cerramos la entrada. Espero les haya parecido útil e interesante y recuerde: Lo que ve en las películas no debe tomarse como científicamente correcto, ya que su propósito está ligado meramente al entretenimiento.

20 de diciembre de 2017

Errores en el Trailer de Jurassic World: Fallen Kingdom

Han pasado tres meses desde mi última entrada, así que hoy quisiera compensar ese tiempo que estuvo el blog sin nuevo contenido publicando dos entradas. Dicho esto, quisiera aclarar que esta entrada consiste mayormente en analizar críticamente y desde una perspectiva basada en la ciencia el recientemente lanzado trailer de “Jurassic World: Fallen Kingdom”, la quinta entrega de la saga “Jurassic Park”. Varios de los puntos aquí destacados pueden parecer desconcertantes especialmente, para los fans más acérrimos de la franquicia. Eso no significa sin embargo que considere que la película vaya a ser mala o que no me guste Jurassic Park. Simplemente, como nerd y dinofriki, me siento animado a hacer algunos señalamientos sobre lo que se puede ver en este trailer y dado lo influyente que suele ser esta saga en el público, considero conveniente identificar qué tan fiel es lo que éste nos muestra a lo que nos dice la ciencia. Dicho esto, nadie queda obligado a leer esta entrada si no desea hacerlo.

La saga de Jurassic Park (Parque Jurásico) es posiblemente la serie fílmica de dinosaurios más conocida, prestigiosa e influyente del cine moderno. Hasta la fecha, se han estrenado cuatro entregas, reflejando su gran éxito y notoriedad y el pasado 7 de diciembre, fue lanzado el primer trailer de la quinta entrega, “Jurassic World: Fallen Kingdom” (Mundo Jurásico: El Reino Caído). En él se nos revela que Isla Nublar, la isla donde se construyó inicialmente Jurassic Park y posteriormente Jurassic World, está a punto de ser arrasada por una erupción volcánica. En vista de esto, la antigua gerente de operaciones de Jurassic World, Claire Dearing, ahora con una visión más empática hacia los seres que antes veía como “activos”, organiza una operación de rescate para sacar a los dinosaurios de la isla con el fin de salvarlos tras lo que aparentenente fue un debate legal sobre los derechos de dichas criaturas a su conservación como especies. En el debate parece resaltar la figura del Dr. Ian Malcolm, matemático especializado en el caos, quien tuvo un rol protagónico en las primeras dos entregas y ahora advierte que si la situación no se maneja con cuidado, los dinosaurios podrían rehabitar el planeta después de nosotros.

Es sabido gracias al productor de la cinta que todo lo transcurrido en el trailer corresponde a los primeros 57 minutos de la misma y también es sabido que la película abordará otros temas, explorará otros emplazamientos aparte de Isla Nublar y mostrará otras especies de dinosaurios aparte de las ya vistas en este adelanto, incluyendo una nueva especie sintética creada mediante hibridación artificial como lo fue el Indominus rex en la entrega anterior. Pero veamos más a fondo las especies que nos revela el trailer.

Velociraptor
Imagen de Universal Pictures

Primero, tenemos a algunos clásicos, como el Velociraptor. En este caso, la hembra líder y única sobreviviente del cuarteto visto en la entrega anterior, conocida como Blue. Cualquier persona con conocimientos básicos sobre dinosaurios sabrá que el diseño tradicionalmente dado a esta especie en la franquicia es sumamente inconsistente con la anatomía de un Velociraptor real, presentando un cuerpo notablemente más grande y robusto y un hocico más ancho y profundo, siendo más parecido al del Deinonychus, aparte de que carece de plumas y su integumento consiste enteramente de escamas, un rasgo que desentona con la anatomía de los dromeosáuridos. De modo que se podría decir que este Velociraptor no podría estar más alejado de la realidad… ¿o sí?

"¿Por qué tan serio?"
Imagen de Universal Pictures

Pues parece que sí. En una corta toma podemos ver a Blue cuando no era más que un polluelo y para un dinofriki obsesionado, aparte de lo ya mencionado, un detalle llama la atención casi instantáneamente: Aparte de que la comisura de la boca se extiende hasta más atrás de los ojos, se puede ver que la hilera de dientes también lo hace. Esto es una incoherencia a notar teniendo en cuenta que este dinosaurio es un terópodo tetanuro. Los tetanuros son el grupo de terópodos que alberga a los miembros más avanzados del linaje y se caracterizan porque su dentición no suele extenderse más allá del hueso lacrimal, el cual se ubica frente a las órbitas (las cavidades donde se ubicaban los ojos). Este Velociraptor rompe esa regla, alejándose más aún de la versión real.

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Sin embargo, sabemos que este error no es nuevo, pues como se ve en la entrega anterior, este rasgo se observa también en la versión adulta, aunque en las tomas recientes se puede apreciar mejor.

Ilustración de un Velociraptor realista por Camus Altamira de Deviantart

Compsognathus

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Los famosos “Compys” están de vuelta y como de costumbre, no tienen ni un penacho, mientras que su contraparte real probablemente tuvo una capa de plumaje que cubriría al menos, hasta la base de la cola. No se puede apreciar en el trailer si volveremos a atestiguar su improbable capacidad de derribar presas mucho más grandes que ellos, pero de todos modos, cabe mencionar que en realidad, lo más probable es que el verdadero Compsognathus optara por cazar presas no más grandes que él, sin mencionar que no hay pruebas de que asumiera un comportamiento gregario.

Ilustración de un Compsognathus realista por Connor James Lachmanec

Brachiosaurus
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Tradicionalmente, los diseñadores no se toman muchas libertades artísticas con los dinosaurios herbívoros y curiosamente, son pocas las disparidades que puedo resaltar en este Brachiosaurus fuera de que su hocico es más profundo y su cresta nasal es potencialmente más elevada (digo “potencialmente” porque esto es algo de carácter deductivo, ya que no se ha encontrado un cráneo completo de Brachiosaurus, pero basándose en especies emparentadas, los paleontólogos sugieren que no era tan prominente como se pensó en un principio), aunque eso es atribuible a que está probablemente basado en el Giraffatitan, el cual alguna vez fue considerado una especie de Brachiosaurus. Por otra parte, aunque no se aprecia bien en el trailer, es sabido que los saurópodos en esta franquicia tienden a ser representados con patas parecidas a las de los actuales paquidermos y sabemos que en realidad, este no era el caso.

Ilustración de un Brachiosaurus realista por Ben Jewer

Tyrannosaurus rex

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Ah, el legendario Tyrannosaurus rex, el dinosaurio emblemático de la saga y posiblemente, el animal prehistórico más famoso de todos… O eso es lo que se cree. La verdad es que el T. rex hoy no es tan conocido como se tiende a pensar. Sí, su nombre resuena y se ha convertido en una especie de estándar para los medios masivos a la hora de hablar de dinosaurios, pero el que verdaderamente se hizo famoso fue un impostor que parece salido de una película de Godzilla y que podríamos llamar su “alter-ego”, que es el que solemos ver en películas como esta y medios similares. Es anatómicamente similar al auténtico Tyrannosaurus rex, aunque presenta un diseño desactualizado y asume un comportamiento etológicamente improbable. Éste es el que la mayoría de la gente conoce, pero un dinofriki sabe que esta versión y el auténtico T. rex no son la misma cosa y puede distinguir la diferencia entre ambos. Para empezar, es sabido que a diferencia del T. rex del trailer, el verdadero T. rex tenía diminutas escamas reticuladas más similares a las vistas en las aves que a las escamas compactas de los reptiles y posiblemente tuvo algún tipo de plumaje en su cuerpo. Además, su cráneo era menos voluminoso y un poco más alargado y sus brazos, un poco más cotos y robustos. En adición, el verdadero T. rex probablemente se comportaba como un animal de carne y hueso, por lo que no se pondría a cazar mientras una avalancha de gases, cenizas y escombros amenazaba con terminar su vida en segundos, ni mucho menos, a rugir épicamente en tal situación porque tras que su instinto no se lo permitiría, es biológicamente improbable que pudiese hacerlo. Pero bueno, este NO es el auténtico T. rex y se supone que es la misma de la primera y cuarta entregas y que debe haber continuidad. Es irónico y curioso, sin embargo, que contrario a ahora, en la primera entrega se comportaba más como un animal y menos como una especie de antihéroe.

Ilustración de un Tyrannosaurus realista por Tuomas Koivurinne
Gallimimus

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Un terópodo que irónicamente, en la primera película sirvió para aludir al parentezco entre los dinosaurios no avianos y las aves modernas. Hoy gracias a parientes cercanos es sabido que este dinosaurio tenía plumas y que contaba con un pico desdentado, características no vistas en los ejemplares de la franquicia.

Ilustración de un Gallimimus realista por Medenadragon de Deviantart




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Apatosaurus
Visto por primera vez en Jurassic World, este saurópodo tiene una situación no muy diferente a la que tuvo en 2015 y no muy diferente a la del Brachiosaurus. Cabe resaltar sin embargo, que el cuello probablemente no estaba inclinado en un ángulo tan elevado, asumiendo una posición más horizontal. Eso, aparte de las típicas patas de paquidermo comunes en los dinosaurios cuadrúpedos de esta saga.

Modelo de Apatosaurus realista por Sideshow Collectibles.

Stegosaurus
Éste dio un paso atrás desde que fue visto por primera vez en la segunda película, donde en términos generales fue bien representado. Irónicamente, su diseño actual está desactualizado y se ha alejado más del Stegosaurus real. Su cabeza se ha agrandado, su cuerpo ha sido robustecido más de la cuenta, su cola está inclinada hacia el suelo y según los renders oficiales y fotos filtradas, carece de pico. Por otra parte... ¿En serio están corriendo como antílopes? Con todo esto, ¿se atreven a llamar a eso “Stegosaurus”?


Ilustración de un Stegosaurus realista por Spikeheila de Deviantart

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Triceratops
Otro dinosaurio famoso visto por primera vez en la primera película. Para entonces fue relativamente bien representado fuera de las ya mencionadas patas de paquidermo, una cola más musculosa y algunos detalles en el cráneo, como un hocico más robusto que el que tenía en realidad. Actualmente sabemos que en los adultos, los dos cuernos postorbitales estaban curvados hacia el frente y que posiblemente tenía filamentos en su lomo y cola. Por otra parte, es poco probable que pudiese correr como lo hace en la escena de la estampida y que en su lugar, “galopara”.

Ilustración de un Triceratops realista por Adrian C. Wimmer de Deviantart

Ankylosaurus
Aparte de que al igual que el Stegosaurus está incursionando en una actividad física que le exigiría a su cuerpo más de lo que éste probablemente podría resistir, cabe mencionar que su armadura es inconsistente con la que nos sugiere el registro fósil, contando con una cantidad excesiva de osteodermos y siendo éstos más puntiagudos y prominentes de lo que probablemente fueron en el animal real.

Ilustración de un Ankylosaurus realista por Chris Masnaghetti

Pero bueno, sabemos que en la mayoría de los casos, fueron representados de esta forma desde un inicio y el desieño desactualizado de muchos se mantiene por respeto a la continuidad. Por otra parte, también vemos algunas caras prehistóricas nuevas en la saga. Y bueno, ya éstos no pueden refugiarse tanto en la continuidad.

Baryonyx
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Para empezar, tenemos al Baryonyx, un espinosáurido cuyo nombre significa “Garra Pesada”, haciendo alusión a la enorme garra presente en el primer dedo de sus patas delanteras, la cual es notablemente más grande que las de los otros dedos. La versión vista en el trailer es posiblemente uno de los dinosaurios que más ha sido retocado en la franquicia. ¿Y qué es lo primero en lo que discrepa la encarnación vista en el trailer con el Baryonyx real? Pues en que las características garras que le dieron su nombre están ausentes.

"¿En serio?"

Otro rasgo típico de este terópodo es su hocico estrecho y tubular, el cual en el trailer parece haber sido ensanchado y robustecido, pareciéndose más al de un cocodrilo. Si bien es cierto que los espinosáuridos y los cocodrilos comparten varias similitudes especialmente en lo que respecta a la estructura del cráneo, el equipo de diseño parece haberse tomado esto demasiado en serio, casi convirtiendo su Baryonyx en un cocodrilo bípedo. Por si fuera poco, la versión vista en el trailer parece también carecer de la cresta que el animal real poseía en la parte superior de su cráneo.

Ilustración de un Baryonyx realista irónicamente hecha para la web oficial de Jurassic World por Julius Csotonyi.

Carnotaurus

Imágenes de Universal Pictures

A diferencia del Baryonyx, el aclamado Carnotaurus se ve relativamente bien representado. No es 100% consistente con lo que nos dicen los fósiles y la ciencia, presentando mandíbulas superiores menos curvadas y brazos con articulaciones bien definidas y aparentemente funcionales, mientras que en su contraparte real, las mandíbulas superiores presentaban una curvatura bastante prominente y sus brazos eran rectos y posiblemente disfuncionales, siendo probablemente una característica vestigial, mas en términos generales y en comparación con otros dinosaurios de la saga, parece respetar la anatomía de un Carnotaurus real. Inclusive, es mostrado con sus manos en supinación, siendo el primer terópodo en la saga al que el equipo de diseño decidió no romperle las muñecas poniendo sus manos en pronación. De modo que se podría decir que este Carnotaurus está bastante bien hecho, aunque eso es quizá porque en términos generales, su diseño natural ya cumple con las expectativas del público general.

Modelo de Carnotaurus realista por Vlad Konstantinov

Por otro lado, tenemos a un carnosaurio no identificado.



Imágenes de Universal Pictures

No se sabe con exactitud a qué género pertenece, pero suenan los nombres del Allosaurus y del Metriacanthosaurus, estando éste último incluido en las listas tanto de Jurassic Park como de Jurassic World. De cualquier forma, es de notar que su cráneo parece combinar características de los allosauroideos, de los megalosaurios y de los tiranosauroideos.

El allosauroideo Allosaurus
Artista desconocido

El megalosauroideo Eustreptospondylus
Arte de cisiopurple de Deviantart

El tiranosauroideo Yutyrannus
Arte de Andrey Atuchin

En adición, podemos observar a un ceratópsido centrosaurino nunca antes visto en la saga.



Imágenes de Universal Pictures

Suenan los nombres del Styracosaurus, del Sinoceratops y del propio Centrosaurus. No obstante, es de tener en cuenta que su cuerpo es notablemente más robusto que el de un centrosaurino convencional y por si fuera poco, la disposición del cuerno nasal no coincide con el de ninguno de éstos y tampoco lo hacen los epoccipitales (las púas que bordean la gola nucal), los cuales son muy cortos con relación a los del Styracosaurus (aparte de cubrir la parte central de la gola, donde no deberían), poco curvados con relación a los del Sinoceratops y muy curvados con relación a los del Centrosaurus.

Styracosaurus por Paul Heaston

Sinoceratops por Jack Wood


Centrosaurus por Julius Csotonyi

Pero bueno, todos sabemos que se hizo oficial una excusa para justificar las incongruencias entre los dinosaurios de Jurassic Park y sus contrapartes reales, fundamentada en el hecho de que los dinosaurios de la saga no son genéticamente puros, ya que se utilizó ADN de otros animales para rellenar huecos en el código genético debido a que éste no se conservó en su estado prístino. La complementación genética es la supuesta razón por la que estos dinosaurios son tan deformes.

Sin embargo, hay una especie que no puede refugiarse en dicha excusa…

Homo sapiens

Imagen de Universal Pictures

Así es. El trailer muestra a varios miembros de esta especie y dado que a diferencia de los dinosaurios, no fueron diseñados por el equipo de arte, sino interpretados por individuos reales de la misma especie, no es extraño que estén representados de una forma anatómicamente correcta. De hecho, son la especie mejor representada anatómicamente y no hay ningún error de diseño a resaltar. Sin embargo, se puede ver a un individuo masculino de la especie ser arropado por una nube piroclástica. Lo curioso es que está confirmado que dicho individuo sobrevive a esto cuando un ser humano normal moriría en poco tiempo por una combinación de intoxixación, asfixia, sufocación y calcinación. No obstante, existe una “fan-theory” que parece explicar la lógica de este fenómeno y es que este individuo pertenece a una subespecie más avanzada que el Homo sapiens promedio, conocida como Homo sapiens chrisprattus, considerada por algunos como un taxón hermano del Homo sapiens chucknorrisae.

Y con este último cerramos la entrada. Ojalá haya sido de su interés.

*Actualización 1 (23/12/2017):

Gracias a un diagrama filtrado, se confirma que el terópodo azulado visto en el trailer es en efecto, un Allosaurus. Dicho esto, cabe recalcar que es bastante parecido a uno real, aunque como habíamos clarificado anteriormente, parece presentar características propias de otros grupos, como los megalosaurios y los tiranosauroideos particularmente, en el cráneo. Por ejemplo, su hocico alargado recuerda al de los megalosaurios y su complexión ancha y cuadriforme lo hace asemejarse más al de los tiranosaurios que al de los allosaurios.

Por otra parte, el ceratópsido centrosaurino resultó no ser ninguna de las posibilidades más resonantes, mencionadas más arriba, sino un Pachyrhinosaurus, con lo que pasa a ser otro dinosaurio muy retocado en términos de su apariencia y anatomía. Para empezar, cabe recalcar que el Pachyrhinosaurus real, como centrosaurino, es corporalmente menos robusto que el que se puede apreciar en el trailer. No obstante, lo que más llama la atención es su cráneo, el cual no es nada consistente con el de un Pachyrhinosaurus. El Pachyrhinosaurus del trailer presenta una gola ósea más ancha, epoccipitales laterales más alargados e insólitamente curvados y un cuerno nasal bastante prominente. No obstante, según indica el registro fósil, el Pachyrhinosaurus real presenta un bulto óseo aplanado sobre nariz en lugar de un cuerno y sólo dos pares de de epoccipitales en el extremo superior de la gola eran alargados en comparación con el resto y estaban curvados hacia los lados en dirección opuesta, no hacia el frente. Si bien es cierto que ejemplares de algunas especies presentan dos pequeños epoccipitales proyectados hacia el frente sobresaliendo de la gola hacia el centro del borde superior de ésta y que algunos otros presentan un pequeño cuerno en el centro de la gola que se elevaba en un ángulo perpendicular a ésta, ninguno de éstos parece ser el arreglo visto en el Pachyrhinosaurus del trailer. De modo que es de tener en cuenta que este dinosaurio es completamente diferente a su contraparte real y altamente inconsistente con lo que nos dice el registro fósil.


Modelo de un Pachyrhinosaurus anatómicamente realista por Fabrizio De Rossi

La identidad de estos dinosaurios fue revelada gracias a la filtración de esta imagen, donde también se pueden ver siluetas de otras especies presentes en la película que no fueron mostradas en el trailer, incluyendo la nueva especie sintética creada mediante hibridación artificial, a la que se le ha dado el nombre de "Indoraptor".



*Actualización 2 (24/02/2018):

Al parecer, Universal Pictures reasignó el género del ceratópsido centrosaurino antiguamente identificado como "Pachyrhinosaurus" al más anatómicamente cercano Sinoceratops, al cual se aludió previamente en esta entrada. En una nota personal, parece que las críticas funcionan.