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17 de mayo de 2020

Errores en documentales: Ni con GPS nos encuentran los paleontólogos (Walking with Dinosaurs)

En esta nueva entrada de errores en documentales, hablaremos de otro caso de anacronismos y anatopismos en "Walking with Dinosaurs". Esta vez, en el episodio "Gigante del Cielo", el cual sigue a un ornitoquéirido en su último vuelo.

Las características del ornitoquéirido en cuestión (sobre todo, su tamaño) son un tema al que vale la pena dedicar una entrada aparte, pero esta se enfocará en los lugares que éste recorre durante su viaje y en sus pobladores, comenzando por el propio ornitoquéirido. En el documental, éste es identificado como un Ornithocheirus, la especie tipo de la familia, cuyos fósiles fueron encontrados en el Reino Unido, pero al inicio del programa, éste se encuentra en lo que hoy es Brasil. Al percatarse de que está fuera de lugar, emprende su viaje de regreso a su hogar en Europa.

El Ornithocheirus se pregunta qué hace a 14,000 km de donde debería estar.
Imagen de la BBC

Durante su recorrido, el Ornithocheirus va bordeando las costas de América y en un punto llega a una playa de lo que hoy es Norteamérica, donde divisa a una manada de dinosaurios identificados como miembros del género "Iguandon", acompañados de un nodosaurio modelado como el posteriormente identificado Polacanthus pese a que estos géneros son nativos de Europa y no se han encontrado fósiles de éstos en América.

"No sé cómo, muchachos, pero creo que llegamos a América antes que Colón."
Imagen de la BBC

Posteriormente, el Ornithocheirus se ve en la obligación de atravesar el entonces joven Océano Atlántico, donde con frecuencia debe descender en busca de un bocadillo de pescado, pero cuidándose de no terminar siendo el bocadillo de un pliosaurio. En este caso, uno con la misma morfología que el Liopleurodon visto en el capítulo anterior, cuya especie para este punto ya debería estar extinta.

"Soy tan OP que me como a la extinción de desayuno."
Imagen de la BBC

Eventualmente, el Ornithocheirus llega a Europa, donde ve nuevamente al Iguanodon y al Polacanthus, pero esta vez, pese a que técnicamente están en casa, son acechados por un grupo de Utahraptores que de alguna forma vino de Norteamérica sin haber recibido el memorándum de que su especie debió haberse extinguido aproximadamente, 7 millones de años antes.

"Hello there!"
Imagen de la BBC

Para cuando el Ornithocheirus llega a su destino, ya no hay lugar para él, pues el sitio de apareamiento ya está ocupado por muchos otros Ornithocheirus machos compitiendo por la atención de las hembras. Nuestro pterosaurio protagonista termina delirando en la playa mientras intenta hacer sentido de su travesía, preguntándose cómo esos dinosaurios atravesaron el Atlántico antes que él sin alas ni aletas y en el proceso se percata de que en realidad, no llegó demasiado tarde, sino demasiado temprano, pues el episodio transcurre hace 127 millones de años y su especie data de aproximadamente 110 millones de años, con lo que finalmente tiene una concusión ocasionada por la crisis existencial y muere.

El Ornithocheirus muere 17 millones de años antes de que debiese existir.
Imagen de la BBC

Pero la verdadera pregunta es: ¿Por qué estas criaturas están mal ubicadas en el documental?

Pues en el caso del Ornithocheirus al inicio del episodio, es probable que se deba a que para la fecha en que se estrenó el documental, algunos fósiles de pterosaurio encontrados en el grupo de formaciones de Santana en Brasil eran tentativamente referidos a este género. Sin embargo, siempre hubo dificultad a la hora de llegar a un consenso sobre la clasificación de este material y hoy el mismo es referido a otros géneros como Tropeognathus, con lo que el único material actualmente referido al género Ornithocheirus consiste en restos fragmentarios del pico encontrados en la formación Cambridge Greensand del Reino Unido.

Un caso similar ocurre con el Iguanodon y el Polacanthus. Es probable que el ornitópodo norteamericano al que el documental se refiere como "Iguanodon" sea en realidad la especie hoy conocida como Dakotadon lakotaensis, que en ese momento era considerada una especie de Iguanodon (Iguanodon lakotaensis) y había quien incluso lo clasificaba dentro de I. bernissartensis (la especie tipo, encontrada en Europa). En el caso del Polacanthus, el ejemplar visto en lo que según el documental, se supone que es Norteamérica podría en realidad tratarse de un miembro del género Hoplitosaurus, que alguna vez incluso fue tentativamente considerado sinónimo de Polacanthus. Aún así, la narración indica que estos dinosaurios se encontraban en el extremo sur del continente norteamericano, que colindaba con el aún joven Océano Atlántico, pero los fósiles de éstos fueron hallados en lo que hoy es Dakota del Sur, que aún entonces estaba muy lejos del Atlántico. No obstante, también se han encontrado fósiles de iguanodóntidos y nodosaurios, como el Iguanacolossus y el Gastonia en yacimientos más cercanos al sur de Norteamérica, como la formación de Cedar Mountain en Utah, EE.UU.

El caso del modelo de Liopleurodon puede simplemente ser una cuestión de restricción de recursos, siendo probable que la producción haya decidido reutilizar un corto clip del Liopleurodon del capítulo anterior para denotar que los pliosaurios aún prosperaban en el Cretácico, pero quizá debido a restricciones monetarias, de tiempo o puede que incluso a una combinación de ambas, no hayan podido diseñar otro modelo. De cualquier forma, el programa nunca alude al pliosaurio visto en esta escena por su nombre genérico y en medios alternos, es identificado como un Plesiopleurodon, aunque es de tener en cuenta que aún así, estaría fuera de lugar... o más bien, fuera de tiempo, ya que este género data de alrededor de 30 millones de años después del plazo durante el que transcurre el episodio. No obstante, se ha encontrado material de pliosaurios en rocas del cretácico temprano, por lo que no es nada descabellado que se muestre a uno aquí. Sin embargo, es importante tener claro que para el tiempo en que transcurre el programa, el Liopleurodon ya llevaba extinto aproximadamente, unos 45 millones de años.

Finalmente, tenemos al Utahraptor. De momento, no enfatizaré en la ausencia de plumaje porque para ese tiempo, la idea de dromeosaurios emplumados no era tan popular y era una noción más teórica que empírica, ni tampoco aludiré a las inconsistencias anatómicas de los modelos porque para entonces no teníamos el material fósil que tenemos ahora, aparte de que ese no es el enfoque de esta entrada. Lo que sí cuestionaré es qué hace cazando iguanodóntidos y nodosaurios en Europa cuando hasta donde se sabe gracias al registro fósil, era endémico de Norteamérica. De hecho, su propio nombre indica que sus fósiles fueron encontrados en el estado de Utah, EE.UU. Entonces, ¿por qué en el episodio aparece en Europa pese a que no se ha encontrado material de esta especie ahí? Pues el documental toma en cuenta el hallazgo de posibles dientes de dromaeosaurios similares en tamaño en la formación Wessex del Reino Unido y en un segmento de la transmisión original, se explica que gracias a la deriva continental, los descendientes de muchos dinosaurios de Norteamérica "colonizaron" Europa y Asia. Los dientes encontrados en la formación Wessex indican que entre éstos, había dromeosaurios similares al Utahraptor. Sin embargo, el material no es suficiente para referirlos a un género en específico y es poco probable que sean de la misma especie encontrada en Norteamérica, pues el aislamiento probablemente los habría llevado por caminos evolutivos separados.

Con eso dicho, concluyo como siempre diciendo que seamos críticos e investiguemos antes de dar por sentada la información que se nos provee en los documentales.

Referencias:
Libro: "The Princeton Field Guide to Dinosaurs" de Gregory S. Paul
http://dinowight.org.uk/the-dinosaurs/other-dinosaurs/
http://www.prehistoric-wildlife.com/species/d/dakotadon.html
http://www.prehistoric-wildlife.com/species/h/hoplitosaurus.html
https://www.pteros.com/pterosaurs/tropeognathus.html
https://researchportal.port.ac.uk/portal/files/6060514/Appendix_b.pdf
https://walkingwith.fandom.com/wiki/Plesiopleurodon

31 de diciembre de 2018

Las 5 "Dinoticias" más Relevantes del 2018

Cerramos otro año en el blog y como de costumbre, lo haremos conmemorando cinco de los descubrimientos más impactantes realizados este año en lo que respecta al estudio de los dinosaurios, aunque antes de continuar quisiera enfatizar que el siguiente listado está basado más que nada en la opinión del autor, por lo que como lo he hecho en los años anteriores, les exhorto a considerar el elemento subjetivo de esta entrada sin pasar por alto que se realizaron otros descubrimientos igualmente interesantes en el 2018 que aportan información igualmente valiosa para nuestra comprensión de estos animales, aunque lamentablemente no puedo cubrirlos todos en esta entrada. Habiendo aclarado esto, comencemos.

1. Los paleontólogos empiezan a preguntarse qué define a un dinosaurio exactamente

Diagrama por C. Chang

Nuestra primera noticia nos remonta al pasado mes de febrero, cuando el Dr. Sterling Nesbitt hizo público un estudio donde destaca que cada vez está resultando más difícil identificar si un fósil pertenece o no a un dinosaurio, sobre todo cuando se trata de uno de edad triásica. Esto se debe a que las características que alguna vez caracterizaban a los fósiles de dinosaurio ahora han empezado a encontrarse en animales que aunque estaban emparentados con los dinosaurios, no eran dinosaurios. Tal es el caso del Teleocrater rhadinus, un arcosaurio descrito en abril de 2017, el cual presenta una depresión craneal que hasta ahora sólo se había encontrado en dinosaurios. Se logró identificar al Teleocrater como un dinosauromorfo no dinosauriano gracias a que carece de un orificio en la cavidad de la cadera, que actualmente es el único rasgo de lo que alguna vez fue una larga lista de características anatómicas que sólo se veían en dinosaurios. Otras de esas características que recientemente se han visto en otros dinosauromorfos aparte de los dinosaurios (señaladas en la imagen de arriba) son la cresta en el hueso superior del brazo donde se fijaban los músculos (encontrada también en algunos silesáuridos), las proyecciones óseas en la parte trasera de las vertebras cervicales (vistas también en silesáuridos), el cuarto punto de adhesión muscular donde el fémur se une con la cadera (visto también en el Marasuchus lilloensis, un dinosauriforme más primitivo que los silesáuridos) y hasta el descubrimiento del Teleocrater, la depresión en la parte superior del cráneo, la cual se teoriza que servía para fijar los músculos de la mandíbula, otorgando al animal una mordedura más fuerte. Se piensa que la cavidad en las caderas que ahora es la única característica que diferencia a los dinosaurios de otros dinosauromorfos ayudaba a que éstos posicionaran sus patas perpendicularmente bajo su cuerpo en lugar de proyectadas hacia los lados, como la mayoría de los reptiles. En conjunto con las recientes teorías que han puesto en duda la clasificación tradicional de los dinosaurios, la disminución de estas distinciones ha complicado la identificación de fósiles de edad triásica y su asignación en el árbol filogenético de los dinosauromorfos y a su vez, pone en duda la teoría de que las características previamente mencionadas fueron claves en el éxito de los dinosaurios sobre otros dinosauromorfos a finales del Triásico e inclina la balanza hacia la posibilidad de que éstos simplemente hayan aprovechado la repentina disponibilidad de nichos ecológicos dejados por sus entonces decadentes parientes, lo que nos conecta a la siguiente noticia.

2. "La vida se abre camino"

Arte de  Victor Leshyk

El pasado mes de abril, un equipo internacional de paleontólogos encabezado por el Dr. Massimo Bernardi publicó un estudio donde exponen pistas que conectan la proliferación de los dinosaurios en el Triásico con un evento cataclísmico conocido como el Episodio Pluvial Carniano, el cual hasta hace poco no había sido muy  comprendido. Se trata de un período de cambios atmosféricos repentinos en el que las condiciones climáticas pasaban de secas a húmedas y luego a secas de nuevo de forma recurrente por intervalos de cerca de 1.5 millones de años, probablemente debido a una serie de erupciones volcánicas masivas en lo que hoy es el oeste de Canadá que precipitaron el calentamiento global, provocando esparcimiento de contaminantes, lluvia ácida y cambios en el clima a nivel global. Según los autores del estudio, los dinosaurios empezaron a proliferar justo al final de este período inestable, hace aproximadamente, 232 millones de años y el hallazgo de huellas en las Dolomitas, al norte de Italia sustenta esta teoría, pues al igual que como ocurre con el límite KT, los fósiles de dinosaurios y particularmente, una serie de posibles huellas de dinosaurios encontradas en el área, son escasos en sedimentos anteriores a este evento y empiezan a ser más comunes en sedimentos posteriores al mismo. Unos meses más tarde, los autores de este estudio publicaron otro analizando los resultados mediante procedimientos estadísticos, específicamente a través de lo que se conoce como un análisis de punto de interrupción, el cual consistió en comparar el conteo de especies de varias muestras para trazar el punto de interrupción, o lo que en este caso es el momento en que un tipo de ecosistema terminó y otro comenzó. Los resultados fueron bastante consistentes con las conclusiones del estudio inicial, indicando que la etapa en que los dinosaurios empezaron a prosperar fue precisamente al final del Episodio Pluvial Carniano, hace aproximadamente, 232 millones de años. Estos estudios son importantes porque arrojan luz sobre cómo los dinosaurios fueron convirtiéndose en el grupo dominante de animales terrestres, lo cual es formidable para la paleontología especialmente dadas las dificultades descritas en el primer estudio que cubrimos en esta entrada.

3. Los dinosaurios sueltan la lengua de nuevo... O más bien, no.

Arte de Scott Betts

Como es sabido, es sumamente difícil que el tejido blando de un animal extinto hace millones de años se conserve durante la fosilización, pero es posible hacer deducciones sobre las características de ciertos órganos a partir del material óseo y de la anatomía comparativa con animales modernos. El pasado mes de junio, por ejemplo, se publicó un estudio encabezado por Zhiheng Li donde se analizan los huesos hioides de algunos dinosaurios y pterosaurios y se comparan con los de los arcosaurios modernos (aves y cocodrilos). El estudio reveló similitudes entre los huesos hioides de los dinosaurios saurisquios no avianos y los de los cocodrilos, siendo éstos simples y relativamente pequeños, lo que sugiere que las lenguas de estos dinosaurios, al igual que las de los caimanes y cocodrilos de hoy, probablemente estaban firmemente adheridas la base de sus bocas y tenían una movilidad muy limitada, a diferencia de las de las aves, que pueden llegar a ser muy flexibles y movibles. Irónicamente, los dinosaurios ornitisquios parecen tener huesos hioides más complejos (y por lo tanto, lenguas más movibles), comparables a los de los dinosaurios avianos pese a que éstos últimos descienden de uno de los grupos con hioides simples y lenguas prácticamente inmóviles. Asimismo, los pterosaurios, que evolucionaron de forma separada a los dinosaurios, también parecen tener huesos hioides relativamente complejos y por lo tanto, lenguas con cierto grado de movilidad, lo que refuerza la teoría de que esta adaptación es producto de evolución convergente (es una característica que probablemente evolucionó varias veces en linajes diferentes). Es probable que esta adaptación fuese resultado de las estrategias alimentarias de estos animales, lo que nos lleva a la siguiente noticia.

4. Los ornitisquios no eran cachetones después de todo

Modelo de Urvogel Games para el videojuego Saurian

Durante mucho tiempo, los artistas han reconstruido a los dinosaurios ornitisquios con cachetes o mejillas que cubren la mayor parte de su boca. Sin embargo, la presencia o ausencia de este tipo de estructura bucal es un concepto que no se había analizado muy minuciosamente hasta tiempos recientes. La verdad es que lo que conocemos como "cachetes" están conformados por músculos conocidos como bucinadores sólo encontrados en los mamíferos y hoy se sabe que evolucionaron en parte para facilitar la lactancia, cosa de la que estaban exentos los dinosaurios. Un estudio publicado el pasado mes de octubre por el Dr. Ali Nabavizadeh reveló que la musculatura mandibular de los ornitisquios naturalmente no estaba estructurada como la de los mamíferos y que en lugar de bucinadores, éstos probablemente tenían músculos aductores que se extendían desde la mandíbula inferior hasta la región postorbital, siendo un arreglo idóneo para facilitar el movimiento hacia arriba y hacia atrás durante la masticación. En adición, según el estudio, aquellos grupos con varias filas de dientes y un sistema de masticación relativamente avanzado, como los ceratopsianos, los hadrosaurios y los ankylosaurios probablemente contaban con un segundo músculo conocido como "pseudomasetero" que en conjunto con los músculos aductores, conformaría una capa de tejido oral que cubriría el margen labial de las mandíbulas, creando un mayor sistema de soporte mandibular y haciendo así más eficiente la masticación. No obstante, en los grupos menos derivados y con una dentición más simple, se ve una estructura que sugiere que los músculos aductores anclaban más atrás en la mandíbula, lo que a su vez habría dificultado el desarrollo del pseudomasetero, por lo que es posible que éstos carecieran de algún tipo de tejido que cubriera el margen labial de la boca y que por tanto, contaran con un espacio que propiciaría una apertura total de la boca. Teniendo en cuenta los resultados del estudio cubierto en la noticia anterior, es posible que estos ornitisquios menos derivados usasen su lengua para facilitar la ingesta de alimento de una forma similar a como lo hacen actualmente algunos lagartos y tortugas.

5. Plumas: ¿Un rasgo más basal de lo pensado?

Arte de  Larry Felder

Apenas unos días antes de que terminara el año, se publicó uno de los descubrimientos más importantes en la historia de nuestro entendimiento sobre la rama evolutiva no sólo de los dinosaurios, sino también de sus parientes. Particularmente, los pterosaurios. Como es sabido, los fósiles nos dicen que éstos últimos estaban cubiertos por una capa de filamentos llamados picnofibras que parecían ser similares al pelo. Sin embargo, el reciente descubrimiento amplía la historia gracias al hallazgo de cuatro tipos de filamentos en dos especímenes de pterosaurios anurognátidos encontrados en la Formación Daohugou en Mongolia, los cuales fueron descritos por un equipo internacional de paleontólogos encabezado por Zixiao Yang el pasado 17 de diciembre. Al ser estudiados con detenimiento, estos filamentos resultaron ser estructuralmente consistentes con las protoplumas de algunos dinosaurios, lo que llevó a los investigadores a concluir que las picnofibras de los pterosaurios y las protoplumas de los dinosaurios son estructuras homólogas. En otras palabras, las picnofibras de los pterosaurios son un tipo de plumaje primitivo, similar al que se ve en varios grupos de dinosaurios, lo que de acuerdo a la premisa del horquillado filogenético, se traduce en que estas estructuras probablemente estaban presentes en los ornitodiros (el grupo del que se derivan los dinosaurios y los pterosaurios) más primitivos, adelantando el origen de las plumas unos 70 millones de años, aproximadamente, antes de que el linaje se dividiera en Pterosauria y Dinosauria hace cerca de 250 millones de años y sugiriendo por tanto que este era un rasgo ancestral de ambos grupos, lo que a su vez implicaría que los primeros dinosaurios y pterosaurios estaban emplumados hasta cierto grado. Este hallazgo marca así un gran paso en el camino de nuestro entendimiento sobre el origen y la evolución de estos grupos, sus características integumentarias y las funciones de éstas. De modo que bien se puede decir que en lo que respecta a descubrimientos paleontológicos, este año se cerró con broche de oro.


Fuentes:
https://www.sciencenews.org/article/new-fossils-are-redefining-what-makes-dinosaur
http://www.bristol.ac.uk/news/2018/april/dinosaurs-ended-and-originated-with-a-bang-.html
https://www.sciencedaily.com/releases/2018/06/180613102013.htm
https://blogs.scientificamerican.com/laelaps/what-did-dinosaur-tongues-look-like/
https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1002/ar.23988
http://palaeos-blog.blogspot.com/2018/10/sin-cachetes-por-favor.html
https://www.sciencedaily.com/releases/2018/12/181217125908.htm

31 de diciembre de 2017

Las 5 "Dinoticias" más Relevantes del 2017

Hoy cerramos lo que ha demostrado ser un año lleno de importantes descubrimientos en lo que respecta al estudio de los dinosaurios y como en el año pasado, en este blog me gustaría hacerlo con una entrada recapitulando cinco de los descubrimientos paleontológicos que más me llamaron la atención en el 2017 debido a lo que aportan a nuestra comprensión sobre estos animales. Pero antes, enfatizo en que este listado está basado más que nada en la opinión del autor y lo cierto es que hay otros descubrimientos igualmente interesantes e importantes que no son cubiertos aquí, por lo que les exhorto a considerar el contenido de esta entrada desde su naturaleza subjetiva. Dicho esto, comencemos.

1. El asteroide sólo fue "la gota que colmó el vaso"

Arte de Mark Garlick

Hace aproximadamente 66 millones de años, un asteroide impactó la Tierra, estrellándose en lo que hoy es la península de Yucatán, formando lo que hoy llamamos "El Cráter de Chicxulub" y llegando tarde para arrasar con el grupo animal dominante del planeta en ese entonces. Desde hace tiempo, los paleontólogos han estado cuestionándose si el famoso asteroide fue verdaderamente la causa principal de la extinción de los dinosaurios no avianos. El pasado 1 de marzo, un equipo de geólogos mexicanos y alemanes encabezado por el Dr. Wolfgang Stinnesbeck presentó más razones para validar tales cuestionamientos, publicando un estudio donde analiza rastros fosilizados en dos localidades cuyas rocas datan de una edad poco anterior al impacto del asteroide. El yacimiento revela múltiples rastros de al menos, cinco tipos de ave y en cambio, una escasa presencia de huellas de dinosaurios no avianos. De hecho, sólo una huella de un terópodo no aviano fue encontrada, indicando que éstos no eran muy comunes en esas circunstancias. Los autores concluyen que esto se debe a que los dinosaurios no avianos ya estaban experimentando una decadencia gradual al final del Cretáceo y que para cuando el asteroide finalmente impactó la Tierra, ya éstos eran considerablemente escasos, mientras que los dinosaurios avianos estaban proliferando. De hecho, fósiles de los famosos amonites indican que éstos sobrevivieron hasta poco después del impacto y que este grupo no comenzó a experimentar un declive tan peligroso hasta entonces, lo que sustenta la hipótesis de que otros grupos, como los dinosaurios no avianos y los pterosaurios ya estaban pasando por un proceso de extinción gradual y el asteroide simplemente los terminó de extinguir, pero su impacto no fue tan catastrófico como se pensó inicialmente.

2. La saga de la Revolución Ornithoscelida

Arte de Nobu Tamura editado por un servidor

El 22 de marzo de 2017 se hizo pública una hipótesis con el potencial de sacudir el árbol familiar de los dinosaurios desde sus raíces. Luego de aproximadamente 130 años de aceptación general por la mayor parte de la comunidad científica, la clasificación tradicional de los dinosaurios ha pasado a ser objeto de controversia. Un equipo encabezado por el paleontólogo Matthew G. Baron analizó sobre 457 características diferentes en 74 especies distintas de dinosaurios y sus observaciones los llevaron a revisar el árbol filogenético de éstos, proponiendo un nuevo arreglo en el que en lugar de dividirse en Saurischia y Ornithischia con los saurodpodomorfos y los terópodos integrados en el primer grupo, los dinosaurios se dividirían en Saurischia, ahora compuesto por los sauropodomorfos y los herrerasaurios, y Ornithoscelida, grupo que albergaría a los terópodos y a los ornitisquios. Posteriormente, a mediados de agosto, Baron analizaría más a fondo la especie Chilesaurus diegosuarezi, cuestionando su clasificación inicial como terópodo y sugiriendo que en su lugar, era un ornitisquio y que los rasgos vistos en este dinosaurio ofrecen pruebas que sustentan la nueva clasificación propuesta por él y sus colegas. No obstante, eventualmente propondría hacer una reevaluación de su hipótesis, indicando que debía ser revisada considerando aspectos como la actual falta de fósiles de dinosaurios ornitisquios de edad triásica. Dicha revisión consistiría en reclasificar a los ornitisquios como un grupo derivado de Theropoda. Sin embargo, era de esperarse que sus hipótesis fuesen cuestionadas y a principios del pasado mes de noviembre, un equipo internacional de paleontólogos encabezado por Max C. Langer publicaría un estudio en el que pondrían a prueba la clasificación propuesta por Baron y sus colegas y la compararían con la clasificación tradicional. El equipo concluyó que ambas clasificaciones están pobremente fundamentadas (especialmente, por la escases de dinosaurios de condición basal), pero encontraron que la propuesta de Baron es menos probable que la tradicional, ya que implicaría procesos evolutivos potencialmente más drásticos y complejos, mientras que el estudio de la evolución sugiere que ésta funciona siguiendo procesos y cambios simples y paulatinos. No obstante, aún no hay nada conclusivo y Baron aún está en espera de publicar la actualización de su hipótesis, por lo que esta controversia está lejos de terminar.

3. Borealopelta, el ankylosaurio mejor preservado hasta la fecha

Fotografías de Brown et al., 2017

El 11 de marzo de 2011 fue descubierto accidentalmente en una mina de alquitrán en Alberta, Canadá el fósil de un ankylosaurio nodosáurido de 110 millones de años de anigüedad. Descrito el pasado mes de agosto por Caleb M. Brown, quien lo identificó como una nueva especie a la que llamó Borealopelta markmitchelli, el fósil resultó ser el ejemplar mejor preservado de esta clase de dinosaurios, conservando no sólo muchos de sus huesos en condiciones prístinas, sino también remanentes fosilizados de su piel y de la coraza típica del grupo, siendo uno de los dinosaurios mejor preservados que se haya encontrado hasta la fecha. De hecho, el estado de preservación es tan extraordinario, que facilitó a los paleontólogos visualizar cómo era esta criatura en vida, ya que el material recuperado prácticamente se conservó tal y como era entonces, incluso permitiendo a los investigadores deducir a través de análisis químicos la posible coloración del animal, marcando así la primera vez que se realiza un análisis de este tipo en un dinosaurio ornitisquio. El análisis sugiere que el Borealopelta tenía una pigmentación rojiza en el área dorsal, mientras que el área ventral era posiblemente de una coloración clara. Se teoriza que esto pudo haberle permitido camuflarse y esconderse de los depredadores al crear un efecto de contra sombreado. No obstante, hay quien dice que es posible que la coloración deducida a partir de estos análisis se haya debido a factores que influyeron en el cuerpo del animal luego de su muerte. De cualquier forma, este hallazgo arroja nueva luz sobre nuestra comprensión y entendimiento del grupo de los ankylosaurios.

4. Un "sexto sentido" en terópodos no avianos

Imagen del CT Scan del hocico de un Neovenator por la Universidad de Southampton

Es sabido desde hace algunos años que algunos dinosaurios, tales como los espinosáuridos, tenían sensores de presión en su hocico al igual que los cocodrilos. Si bien era un descubrimiento poco usual, no parecía del todo extraño que esta adaptación evolucionara de manera convergente en un grupo de dinosaurios que se alimentaban principalmente de fauna acuática. No obstante, el hecho de que la misma adaptación se vea en grupos no condicionados a una alimentación basada en fauna acuática resulta sorpresivo. Y es que este año, se realizaron dos descubrimientos que parecen indicar que otros terópodos también presentaban esta característica. El primero consiste en el descubrimiento de un cráneo parcial de una nueva especie del género Daspletosaurus (un miembro de la familia de los tiranosáuridos), la cual fue llamada D. horneri en honor al paleontólogo John R. Horner. Su descubrimiento fue publicado el pasado 30 de marzo por Thomas Carr y sus colegas, quienes se percataron de que las mandíbulas parecían ser penetradas por numerosas aperturas pequeñas, lo que sugiere la presencia de nervios en la piel que cubría el hocico, probablemente dotando al dinosaurio de una alta sensibilidad a influencias externas. El segundo hallazgo fue más impactante aún y consiste en el sometimiento a CT Scan de un cráneo parcial de Neovenator salerii (un allosauroideo neovenatórido), lo que revelaría indicios de vasos sanguíneos en el hocico, así como ramas de lo que probablemente habría sido el nervio trigémino, el cual es responsable de la sensación facial, sugiriendo que el Neovenator tenía un hocico extremadamente sensible. De hecho, el patrón es tan complejo que los autores deducen que pudo haber percibido no solamente los estímulos táctiles, sino también los asociados a la temperatura y la presión ambiental. Los autores concluyen que esta adaptación pudo haber jugado un rol importante en las actividades de socialización de los dinosaurios y que pudo haberles ayudado a cortejar a una pareja potencial, a medir la temperatura de sus nidos, a precisar el consumo de alimento y a "demostrar quién manda" en combates intraespecíficos, por mencionar algunos ejemplos. Este descubrimiento es importante porque nos revela que esta adaptación estaba más difundida entre los terópodos de lo que se sospechó en un principio y que éstos eran más sofisticados de lo que pensábamos.

5. Adición de mariscos a la ensalada

Animación por Dane Pavitt de YouTube

El pasado 21 de septiembre, un equipo encabezado por la Prof. Karen Chin publicó el descubrimiento de fósiles de crustáceos digeridos mientras estudiaba una serie de coprolitos (heces fosilizadas) encontrados en Utah. Lo más sorprendente, sin embargo, es que los coprolitos parecen ser de hadrosaurios, grupo de dinosaurios del cual se pensaba que eran exclusivamente herbívoros. Lo más sorprendente es que parece que el consumo de crustáceos no era accidental, sino intencional, pues los fósiles de éstos fueron encontrados en al menos, 10 muestras extraídas de tres yacimientos distintos y algunos de los restos indican que los crustáceos eran lo suficientemente grandes para ser percibidos por los dinosaurios antes y durante la ingesta. Los paleontólogos teorizan que el consumo de crustáceos pudo haber jugado un rol importante en la reproducción debido a que habrían servido como una fuente de calcio y proteínas esenciales para la ovulación. Este hallazgo es importante porque demuestra que estos dinosaurios no se restringían a una dieta herbívora. Aunque ya se había teorizado sobre la posibilidad de que algunos ornitisquios asumieran una dieta omnívora, esta es la primera vez que se encuentra evidencia física que valida lo que antes era simplemente una hipótesis.

Y con esto cerramos la entrada y el año. Pero antes, me he percatado de que han dejado varios comentarios recientemente, por lo cual en primer lugar, les agradezco y en segundo, me disculpo, ya que aún no he podido leerlos todos con el debido detenimiento. Espero pronto sacar un rato para hacerlo y responder según sea necesario. Hasta entonces, les deseo un Feliz Año Nuevo y esperemos que el 2018 esté lleno de descubrimientos fascinantes, como lo estuvo el 2017.

Fuentes:
  1. https://www.sciencedaily.com/releases/2017/03/170322143202.htm
  2. https://www.sciencedaily.com/releases/2017/11/171101141705.htm
  3. http://www.uni-heidelberg.de/presse/news2017/pm20170403-new-indications-of-gradual-decline-of-dinosaurs-before-the-end-of-the-cretaceous-period.html
  4. http://www.nationalgeographic.com/magazine/2017/06/dinosaur-nodosaur-fossil-discovery/
  5. http://news.nationalgeographic.com/2017/08/nodosaur-dinosaur-fossil-study-borealopelta-coloration-science/
  6. http://www.sci-news.com/paleontology/daspletosaurus-horneri-new-tyrannosaur-04751.html
  7. https://www.sciencedaily.com/releases/2017/06/170627142435.htm
  8. https://www.sciencedaily.com/releases/2017/09/170921101751.htm

17 de agosto de 2017

Lo que agosto se llevó en el mundo de la paleontología

Las primeras semanas de agosto han sido testigos de descubrimientos revolucionarios en lo que respecta al estudio de los dinosaurios. Algunos de estos descubrimientos se llevaron varias dudas que durante mucho tiempo intrigaban a los expertos y estudiosos.

Uno de estos descubrimientos gira en torno a un terópodo que ha ganado popularidad desde finales del Siglo XX. Se trata del Troodon, el cual inicialmente era conocido por un diente. Sin embargo, eventualmente más y más material iba siendo asignado al género hasta que éste se convirtió en lo que los paleontólogos llaman un "cajón de desperdicios taxonómico" que incluía material de lo que probablemente eran varias especies de diferentes géneros. No obstante, una reevaluación de la familia a la que pertenece este dinosaurio (los troodóntidos) publicada el pasado 8 de agosto por Aaron van der Reest y Philip Currie tras la recuperación de nuevos fósiles llevó a que gran parte del material en un principio asociado al género fuera reclasificado. Los análisis sugieren que huesos que en un principio fueron asignados a la especie Troodon formosus pertenecen a dos géneros distintos, siendo uno el recién descrito Latenivenatrix y el otro, el recobrado Stenonychosaurus, con sólo el holotipo (un diente que actualmente, con tantos troodóntidos exhibiendo una dentadura similar, es insuficiente para definir una especie) siendo referible como "Troodón", género ahora considerado como un nomen dubium (nombre dudoso).

Lo que antiguamente era el Troodon
Arte del usuario Smnt2000 de Deviantart

Pero el Troodón no fue lo único que agosto se llevó. Hace un par de meses, publiqué una entrada donde discutía cómo los ornitisquios de edad triásica se habían estado "borrando" del registro fósil y prioricé el caso del Pisanosaurus mertii, durante mucho tiempo considerado el ornitisquio más primitivo del que se tenía conocimiento. En dicha entrada mencioné que su clasificación había sido cuestionada por Federico L. Agnolín en 2015 y el pasado 4 de agosto, Agnolín, junto a Sebastián Rozadilla, finalmente publicó una revisión del incompleto y hasta ahora único espécimen de Pisanosaurus encontrado y concluyó que éste en efecto no era un ornitisquio. Ni siquiera era un dinosaurio. Era miembro de un grupo más primitivo conocido como los silesáuridos, el cual está estrechamente emparentado con los dinosaurios. Agnolín señala que si bien el Pisanosaurus parece compartir varios rasgos con los ornitisquios, también presenta muchas diferencias osteológicas que invitan a cuestionar la clasificación inicial propuesta por Rodolfo Casamiquela en 1967. Por ejemplo, sus dientes carecen de dentículos y están fusionados a los huesos maxilares y dentarios, sus vértebras dorsales son más largas y angostas que las de los ornitisquios y lo poco que se puede apreciar de la pelvis no es del todo consistente con lo que se ve en los ornitisquios. Estas características en cambio, son más comunes entre los silesáuridos.

El Pisanosaurus en su nueva forma (como un silesáurido)
Arte de Nobu Tamura

Si bien los resultados del nuevo estudio de Agnolín no ayudan a esclarecer los ya enigmáticos orígenes de los ornitisquios, nos ayuda a entender lo compleja que era la evolución de los dinosaurios y sus parientes, además de incrementar nuestra comprensión sobre los ecosistemas del Triásico. En este caso, el de la formación del Ischigualasto en lo que hoy es Argentina.

No obstante, un estudio más reciente da paso a la posibilidad de que el espacio que dejó el Pisanosaurus en la historia evolutiva de los dinosaurios no tarde en ser cubierto. En 2015 se hizo público el descubrimiento de un dinosaurio que desde entonces fue considerado por muchos como uno de los terópodos más extraños hasta ahora conocidos, pero hoy se expone a perder ese título. Hablamos del Chilesaurus diegosuarezi. Un nuevo análisis publicado el pasado 16 de agosto pone en duda su clasificación inicial como terópodo. Dicho análisis fue realizado por nada más y nada menos que Matthew G. Baron y Paul M. Barrett, quienes hace poco desenlazaron una revolución que sacudió el árbol familiar de los dinosaurios. Ahora, como prueba con el potencial de validar dicha revolución, Baron y Barret sustentan la posibilidad de que el Chilesaurus haya sido en realidad un ornitisquio primitivo que por su condición basal, aún conservaba múltiples características de sus posibles "primos", los terópodos.


Representación del Chilesaurus como un ornitisquio
Arte de Nobu Tamura

¡Ah, sí! ¡Casi lo olvido! También un titanosaurio de gran tamaño descubierto en Argentina en el 2011 fue descrito y nombrado como Patagotitan mayorum el pasado 9 de agosto por un equipo liderado por José L. Carballido y los medios, como de costumbre, no tardaron en venderlo como "el dinosaurio más grande del mundo". Y sí, el dinosaurio era grande, pero no más grande que la cobertura de los medios, la cual opacó otros descubrimientos igualmente fascinantes, aparte de que tampoco resultó ser el dinosauro más grande del mundo después de todo. Tan pronto como le dio el título (si es que alguna vez lo tuvo realmente), agosto se lo llevó cuando Matt Wedel y Andrea Cau se encargaron de desmentir a los medios, aclarando que se han encontrado huesos de saurópodos potencialmente mayores, pasando el Patagotitan a ser simplemente el dinosaurio más grande del cual se han encontrado restos decentes, mas no el dinosaurio más grande conocido por la ciencia.

Reconstrucciones y comparativa de tamaño del Patagotitan
Arte de Jorge González

En lo que va de mes, los descubrimientos paleontológicos se han llevado algunas de las incógnitas y misterios sobre la vida mesozoica que nos han dado comezón en la cabeza durante varios años, pero también trajeron consigo más preguntas por responder. No obstante, esto es sólo un incentivo para seguir excavando en busca de respuestas y un indicio de lo extensiva y prolongable que es la paleontología como disciplina científica.

Fuentes:
  • https://www.sciencedaily.com/releases/2017/08/170808145519.htm
  • http://theropoda.blogspot.com/2017/08/the-games-of-troodons.html
  • https://www.researchgate.net/publication/318909984_Phylogenetic_reassessment_of_Pisanosaurus_mertii_Casamiquela_1967_a_basal_dinosauriform_from_the_Late_Triassic_of_Argentina
  • https://paleonerdish.wordpress.com/2017/08/08/pisanosaurus-revisited/?utm_content=buffer9f709&utm_medium=social&utm_source=twitter.com&utm_campaign=buffer
  • https://svpow.com/2017/08/09/dont-believe-the-hype-patagotitan-was-not-bigger-than-argentinosaurus/
  • http://theropoda.blogspot.com/2017/08/il-mio-dinosauro-e-piu-grosso-del-tuo.html
  • http://rsbl.royalsocietypublishing.org/content/13/8/20170220
  • https://www.theguardian.com/commentisfree/2017/aug/17/chilesaurus-dinosaur-discovery-family-tree
  • https://paleonerdish.wordpress.com/2017/08/17/the-enigmatic-chilesaurus-and-the-evolution-of-ornithischian-dinosaurs/