24 de julio de 2019

¿Qué es el Paleoarte?

Hoy el registro fósil nos revela que una amplia gama de seres vivos habitaron este planeta antes que la raza humana y que la mayoría de estos organismos ya habían dejado de existir desde mucho antes de que ésta llegara a la escena. Sin embargo, aunque ningún ser humano ha podido ver a estos organismos en vida, es bastante común ver representaciones de ellos en diferentes medios que nos permiten imaginar cómo eran y cómo vivían. Esto, gracias a una de las actividades humanas más primordiales: el arte. En este caso, hablamos de una forma de arte específicamente dedicada a traer a esos seres que ya no podemos ver en nuestro mundo de vuelta a la vida... En sentido figurado, claro.

Esta forma de arte recibió el nombre de "Paleoarte" en 1986 por el ilustrador (o bien podríamos decir, paleoartista) Mark Hallet, pero se practica desde mucho antes. Históricamente, las primeras piezas reconocidas de paleoarte se remontan a principios del Siglo XIX.

Esta ilustración del Pterodactylus antiquus por el Prof. Johann Hermann es una de las piezas de paleoarte más antiguas registradas.

Estas primeras representaciones eran consistentes con los conocimientos que se tenían sobre esas criaturas en ese entonces, pero no es ningún secreto que a medida que progresa nuestro entendimiento sobre los organismos prehistóricos y el mundo en el que éstos vivían, también lo hace la manera en que los visualizamos y consiguientemente, las reconstrucciones artísticas que hacemos de ellos. Y es que el paleoarte, como forma de expresión fundamentada en la ciencia, evoluciona con ésta, siendo por tanto de naturaleza retroactiva. Es decir, una pieza de paleoarte representa la visión de un organismo o escenario prehistórico según concebido en el momento histórico en que fue realizada, pudiendo quedar desactualizada a posteriori. Eso sin embargo no significa que las obras antiguas de paleoarte dejen de ser paleoarte y es importante tener en cuenta que una pieza de paleoarte no se debe juzgar por los estándares de una época posterior a aquella en la que fue producida. Al fin y al cabo, sigue teniendo un valor artístico e histórico, actuando como un indicador de cómo cambia y progresa nuestra comprensión del mundo prehistórico con el tiempo y con cada descubrimiento. Asimismo, cabe agregar que las técnicas empleadas en el paleoarte también van ampliándose con las nuevas tecnologías y medios creativos según progresa nuestra sociedad. De hecho, el paleoarte actualmente tiene múltiples facetas y se vale de todas las formas de arte conocidas, desde la ilustración y la escultura tradicional hasta la animación y el modelado digital. Toda representación gráfica que tenga el objetivo de plasmar, simular o representar cómo pudo haber sido la vida prehistórica de acuerdo a la información obtenida de los hallazgos paleontológicos implica la práctica del paleoarte. Considerando esto, Marco Ansón, Manuel Hernández y Pedro A. Saura, de la Universidad Complutense de Madrid definen el paleoarte como cualquier manifestación artística original (es decir, no plagiada) que intente reconstruir o representar la vida prehistórica según el conocimiento actual y la evidencia científica al momento de crear la obra de arte.

Diferentes ejemplos de paleoarte moderno. De arriba hacia abajo: Ilustración por Julius Csotonyi, escultura por Bob Nicholls y modelo digital por Vlad Konstantinov

Es de reconocer por tanto que el paleoarte es circunstancialmente progresivo y como tal, continúa evolucionando en todos sus ámbitos, tanto técnicos como conceptuales. Esto debería dejar claro que el paleoarte, por actualizado que esté, no es 100% preciso y siempre va a seguir evolucionando con las técnicas artísticas emergentes y los nuevos conocimientos paleontológicos, por lo que es igualmente importante tener en cuenta que las obras paleoartísticas no deben considerarse un reflejo exacto de lo que buscan representar, sino ser lo más cercano posible a ello a fin de facilitarnos visualizarlo a falta de poder presenciarlo directamente. Y es que uno de los componentes más importantes del paleoarte es la especulación, por lo que muchos de los aspectos de una reconstrucción paleoartística, tales como el color dado a una criatura determinada, su tipo de integumento y el comportamiento que puedan estar asumiendo suelen ser producto de la imaginación, discreción y creatividad del artista, salvo en unos pocos y excepcionales casos. A fin de cuentas, la única base física que tienen los paleoartistas son los restos de los organismos que pretenden reconstruir (en su mayoría consistentes en huesos y residuos fosilizados) y los estudios científicos realizados sobre éstos. La otra base (que es tan o más importante que la parte física) la conforman la vinculación con el mundo natural de hoy y el uso de la imaginación. Ésta juega un papel muy importante, ya que sin ella, no podríamos si quiera hacernos una idea de cómo habría sido un organismo fósil en vida ni de cómo era el mundo en que vivía. Asimismo, es de tener en cuenta igualmente que a pesar de que el paleoarte se vale de la especulación, no abusa de ella y hay ciertos límites y parámetros que acata. Después de todo, es un tipo de ilustración científica y como tal, no descuida su cimiento en las evidencias pese a su fuerte base especulativa.

Una pareja de Ceratosaurus realiza una especulativa danza de cortejo. Nótese también el dimorfismo sexual, con el macho presentando ornamentos más prominentes que la hembra, lo cual es también de carácter especulativo. Pese a que estos aspectos no han sido científicamente probados, eso no significa que no hubiésemos podido ver una escena como esta hace 150 millones de años. Sólo hay que tener en cuenta que es simplemente una posibilidad.
Arte de Mark Witton

Dicho esto, cabe mencionar que no necesariamente todas las representaciones de organismos prehistóricos son paleoarte. En su contexto más amplio y abarcador, la representación artística de criaturas prehistóricas ha recibido el nombre de "paleoimágenes" (traducido del término en inglés, "paleoimagery"), término acuñado por Allen y Diane Debus. El paleoarte bien podría considerarse un tipo de paleoimagen, pero es importante recordar que también es una rama de la ilustración científica y busca representar criaturas extintas como eran en vida según los conocimientos paleontológicos y esto es lo que lo diferencia de otras formas de paleoimágenes. Es decir, un organismo prehistórico representado de forma caricaturesca, antropomórfica o en el que simplemente se hayan tomado libertades artísticas que trascienden o tergiversan lo que sabemos de él, siendo por tanto discorde a los conocimientos paleontológicos, bien podría considerarse una forma de paleoimagen, pero ya no entraría en la categoría de paleoarte, con algunos conocedores del campo llamando a esta práctica "paleoartismo", término acuñado por Andrea Cau para referirse a toda aquella forma de paleoimágenes que no tiene un fundamento científico.

Las representaciones de dinosaurios deliberadamente hechas de forma inconsistente con lo que revelan los fósiles, como lo son por ejemplo, los dinosaurios de la saga cinematográfica "Jurassic Park", son un tipo de paleoimaginería que cae más en la categoría de "creature design" que de paleoarte propiamente dicho. Sin embargo, esto no hace que deje de ser arte ni es impedimento para que pueda ser apreciado como tal.
Imagen de Universal Pictures

No obstante, también hay que tener en cuenta que el paleoarte, como todo tipo de arte, es una forma de expresión relativa, por lo que, sin dejar de lado sus características y propiedades, se podría decir que hay un elemento de subjetividad a la hora de determinar qué es palearte y qué no lo es. Por ejemplo, hay casos en los que la línea que separa el paleoarte de otras formas de paleoimágenes puede ser muy fina. Tanto, que hay obras que algunos pueden considerar como paleoarte y otros no. Ejemplo de esto es que hay para quien la paleontografía (la reconstrucción o ilustración minuciosa de fósiles) y las reconstrucciones esqueléticas son también un tipo de paleoarte y hay quien los considera una forma separada de paleoimágenes.

Paleontografía de William D. Matthew y reconstrucción esquelética de Scott Hartman de la especie Tyrannosaurus rex

Asimismo, hay que recordar que el palearte tiene el propósito de expresar gráficamente ideas sobre la vida prehistórica con un fundamento científico y hay ocasiones en las que para conseguirlo, conviene desligarse un poco de lo estrictamente factual y dar un paso extra en el apartado creativo. Por ejemplo, cuando se representa a un organismo prehistórico ubicado en un ambiente distinto al que habitó, eso usualmente no se considera paleoarte. Sin embargo, hay casos en los que el propósito de esto es de carácter didáctico, como lo es por ejemplo, establecer una comparación para proveer al espectador una mejor perspectiva en el intento de ayudarlo a comprender el concepto expresado de una forma clara y asimilable, con lo que la obra cumple como un medio de divulgación científica, por lo que en estos casos bien podría considerarse como paleoarte. No obstante, queda a discreción del espectador reconocerlo como tal o no.

Comparación de tamaño del Argentinosaurus huinculensis con un autobús
Arte de Damir G. Martin

Lo mismo ocurre con las producciones audiovisuales, tales como películas, documentales y videojuegos dedicados a explorar y presentar conceptos paleontológicos. Siendo una forma de arte y al mismo tiempo canales comunicativos, las creaciones audiovisuales dedicadas a mostrar cómo era la vida prehistórica pueden ser consideradas como la forma más sofisticada de paleoarte hasta la fecha al ofrecer al espectador la oportunidad de apreciarla de forma dinámica. Sin embargo, es de tener en cuenta que éstas también suelen estar condicionadas por las reglas de oferta y demanda, lo que, en muchas ocasiones, lleva a sacrificar significativamente su grado de concordancia con los conocimientos científicos contemporáneos en pro del elemento apelativo. Es de notar sin embargo que este no siempre es el caso y hay producciones audiovisuales (en su mayoría, sin fines de lucro) genuinamente dirigidas a educar a la audiencia y a dar a conocer el mundo prehistórico como lo concebimos hoy gracias a los avances científicos. Aún así, hay quien, si bien reconoce que el paleoarte constituye una parte esencial de este tipo de producciones, no considera los medios audiovisuales en sí como una forma de paleoarte, así como también hay quien simplemente es selectivo con el tipo de creación audiovisual que podría considerar como un trabajo de paleoarte.

Los documentales sobre la vida prehistórica, como producto del llamado "séptimo arte" y como medio de comunicación didáctico, bien podrían considerarse una forma de paleoarte dependiendo de su manejo de la información y de los estándares del espectador a la hora de reconocer una obra o forma de paleoarte.
Imagen de la BBC

Se puede decir por tanto que el paleoarte puede ser tan inclusivo como exclusivo siempre y cuando se trate de un trabajo original que procure reconstruir o representar aspectos sobre la vida prehistórica de acuerdo con el conocimiento científico y las evidencias disponibles al momento de su creación. Dicho esto, el paleoarte no necesariamente tiene que consistir en una pieza de arte realista bien coloreada y altamente detallada. Si el objetivo de la obra es representar una idea con fundamentos paleontológicos, incluso un boceto abstracto puede ser considerado como paleoarte, más todo depende de qué tan amplio o estricto sea el concepto de paleoarte para el espectador.

Arte de Luis V. Rey

Independientemente de las condiciones de cada cual a la hora de determinar cuáles obras podrían considerarse como paleoarte y cuáles no, lo que sí podríamos decir de forma unánime es que el paleoarte es importante para la divulgación paleontológica, ya que ayuda a crear conciencia de que lo que sólo solemos ver en la forma de huesos fosilizados fueron seres que alguna vez estuvieron vivos y al mismo tiempo, estimula nuestra curiosidad, interés e imaginación al permitirnos visualizar un mundo remoto del cual no tuvimos la gracia de ser testigos y que, irónicamente, es también nuestro propio mundo.

Ya para cerrar, los dejo con este intento de paleoarte realizado por su servidor:

Dejo a ustedes el privilegio de considerarlo como paleoarte o no, pues aunque mi intención fue hacerlo concorde a lo que sabemos de esta especie (Deinocheirus mirificus), lo cierto es que no tuve una guía muy minuciosa y estaba más concentrado en disfrutar el proceso de dibujarlo que en que fuese una reconstrucción rigurosamente precisa, eso aparte de que no soy un artista profesional. Dicho esto, aprovecho la ocasión para decir que agradeceré cualquier crítica que me pueda ayudar a mejorar.

Fuentes:
  1. https://www.nationalgeographic.com/science/2018/11/how-dinosaurs-are-brought-back-to-life-through-art-paleontology/
  2. http://palaeos-blog.blogspot.com/2014/03/paleoarte-la-linea-entre-la-ciencia-y.html
  3. http://palaeos-blog.blogspot.com/2014/07/paleoarte-paleontografia-y-paleoartismo.html
  4. https://www.researchgate.net/publication/275408446_Paleoart_Term_and_Conditions_A_survey_among_paleontologists

24 de mayo de 2019

Errores en documentales: Carcharodontosaurus perdido en "Dinosaur Planet"

Hace ya un par de años que no hablamos de "Errores en Documentales" y habiendo tratado recientemente la miniserie "Dinosaur Planet", creo que podríamos revivir esta línea de entradas luego de tanto tiempo empezando por ahí. Sobre todo, teniendo en cuenta un error de precisión bastante notorio que tiene este documental, específicamente en el episodio "El Huevo de Alpha", el cual aparentemente se desarrolla en lo que hoy es el subgrupo de formaciones de Río Colorado, en la Patagonia Argentina, hace 80 millones de años, durante la etapa campaniense del período cretácico. ¿Demasiado específico? Pues parece que para el equipo de producción no, pues sucede que en el mismo episodio podemos ver un género de dinosaurio que no pertenece a las circunstancias geográficas y temporales ya mencionadas. Como ya habrán visto en el título, hablamos del Carcharodontosaurus.

Carcharodontosaurus como aparece en Dinosaur Planet
Imagen de Discovery Channel

Cualquiera que esté familiarizado con este género sabrá que no se han encontrado fósiles del mismo que daten de la etapa campaniense y mucho menos, en la Patagonia Argentina. El registro fósil indica que el Carcharodontosaurus habitó en lo que hoy son algunas formaciones rocosas en el Desierto del Sahara al Norte de África, hace poco más de 90 millones de años, durante la etapa cenomaniense del cretácico medio. Es decir, la pareja vista en el documental está a más de 12,000 kilómetros de distancia de donde debería estar según el registro fósil y parece haber llegado a la escena más de 10 millones de años después de que se extinguiera su especie.

Cabe entonces preguntarse por qué los productores habrán decidido incluir a esta especie en este episodio tratándose de un programa con fines educativos. Bueno, la verdad, no tengo una respuesta clara, aunque bien se podría especular que en este caso, priorizaron el objetivo narrativo y recreativo sobre el educativo y decidieron agregar una especie carnívora que incrementara la diversidad de especies vista en el episodio e impidiera que el Aucasaurus fuese percibido como el depredador ápice del ecosistema a fin de fomentar más empatía hacia el individuo protagónico. Asimismo, esta decisión bien pudo haber sido motivada por la presencia de otros carcharodontosáuridos en Patagonia (como el Giganotosaurus), aunque resulta irónico teniendo en cuenta que no se han encontrado fósiles de carcharodontosaurio en el subgrupo de formaciones de Río Colorado y hasta ahora, parece improbable que el grupo haya sobrevivido hasta el campaniense, período en que el episodio tiene lugar.

Independientemente de cuál haya sido la razón, lo importante es que seamos críticos al momento de asimilar la información provista por los documentales y otros medios y que corroboremos siempre esa información investigando en fuentes más fidedignas y no comprometidas por la demanda de entretenimiento.

18 de marzo de 2019

Desmintiendo Dino-mitos: ¿Es posible clonar dinosaurios como en Jurassic Park?

Hoy doy inicio a una nueva serie de entradas dedicada a desmentir bulos sobre los dinosaurios y otros animales del Mesozoico que se han difundido en mayor o menor grado en la cultura popular y en el mundo dinofriki. El propósito de estas entradas es explicar de manera clara, pero sencilla la realidad detrás de estos mitos, por lo que procuraré ser lo más breve posible y minimizar los tecnicismos. Dicho esto, ¿qué tal si comenzamos explicando por qué aún no hemos podido revivir a los dinosaurios no avianos como lo hacían en Jurassic Park?

La premisa de la reconocida saga Jurassic Park se fundamenta en la recuperación de ADN de animales extintos hace más de 66 millones de años preservado en la sangre ingerida por mosquitos que eventualmente quedaron atrapados en resina, la cual luego se fosilizaría, convirtiéndose en ámbar con el parásito adentro, siendo posteriormente descubierta por los científicos del mundo moderno, que tras desenterrarla, la llevarían a un laboratorio donde lograrían extraer la sangre conservada en el interior de los mosquitos y utilizar los avances en ingeniería genética para clonar a los animales de los que se habían alimentado los mosquitos durante el Mesozoico. Un concepto bastante interesante, pero, ¿es realmente posible?

Un genetista de Jurassic Park extrae sangre de un mosquito preservado en ámbar
Imagen de Universal Pictures

El hallazgo de parásitos fosilizados dentro de fragmentos de ámbar no es cosa de ciencia-ficción. De hecho, fue esta realidad la que inspiró la premisa de Jurassic Park. Y en tiempos recientes se ha encontrado mucho más que insectos en ámbar. Por ejemplo, se ha encontrado tejido blando en varios fósiles de dinosaurios y en 2016 se encontró parte de la cola de un dinosaurio no aviano preservada en ámbar. Así que, ¿se podría extraer ADN de fósiles como estos?

Pues lamentable o afortunadamente (dependiendo de cómo se vea), lo cierto es que las posibilidades son muy remotas.

Arte de Luis Atilano

Para empezar, hay que tener en cuenta que el ADN es frágil y se deteriora relativamente rápido. De hecho, tan pronto es extraído del organismo o tan pronto el organismo muere, el ADN comienza a descomponerse. Un estudio realizado en 2012 llegó a determinar que éste tiene una duración máxima de 6.8 millones de años, lo cual es apenas una décima parte del tiempo que nos separa del fin del Mesozoico y aún así, lo más probable es que sea ilegible desde mucho antes de que se cumpla ese plazo. Y eso es bajo condiciones ideales.

El caso es aún menos prometedor cuando se habla de buscar en las entrañas de un mosquito o cualquier otro parásito, pues como todo animal, éstos digieren su alimento (en este caso, la sangre) para obtener los nutrientes del mismo. Esto significa que los componentes de la sangre, como el ADN, son descompuestos por sus ácidos estomacales durante el proceso digestivo. Por si fuera poco, aún si el parásito hubiese quedado atrapado en resina antes de terminar la digestión, un estudio realizado en 2013 por científicos de la Universidad de Manchester demostró que el ADN no logra preservarse bien en el ámbar.

De modo que tal vez la vía de Jurassic Park no sea la más viable para traer a los dinosaurios no avianos de vuelta. No obstante, actualmente se están explorando otras vías consistentes en bioingeniería inversa para engendrar artificialmente aves con características de sus antepasados.

Entra el "pollosaurio" de Jack Horner:

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*Crédito del vídeo a TED Talks

Es de tener en cuenta sin embargo, que los planteamientos de este método de momento son sólo de carácter teórico. De modo que si este proyecto resulta o no exitoso y útil, sólo el tiempo lo dirá. Independientemente de ello, parece que la idea de revivir a los dinosaurios como lo hacen en Jurassic Park no está nada cerca de hacerse una realidad.

Fuentes:
  1. https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0073150
  2. https://medium.com/@Ashtopher/the-feasibility-of-cloning-dinosaurs-d339d2a2e226
  3. https://news.nationalgeographic.com/2015/06/150618-jurassic-world-genetic-engineering-chickenosaurus/
  4. http://www.ehu.eus/ehusfera/genetica/2013/09/22/imposible-recuperar-dna-del-ambar/ 
  5. https://www.nature.com/news/dna-has-a-521-year-half-life-1.11555

27 de enero de 2019

Serie "Dinosaur Planet"

Una vez más, inauguramos un nuevo año en el blog hablando de un documental. Esta vez, cubriremos una mini serie de cuatro episodios lanzada en 2003 por Discovery Channel titulada "Dinosaur Planet" (Planeta de Dinosaurios) y conocida en el mundo hispano como "Dino Planet" (no confundir con "Planet Dinosaur", lanzada en 2011 por la BBC).

Logo del documental irónicamente mostrando el lomo de un Stegosaurus pese a que esta especie nunca aparece en la serie, la cual a su vez se desarrolla en el Cretácico y no en el Jurásico
Imagen de Discovery Channel


Cada episodio narra la historia ficticia de un dinosaurio protagonista de una manera similar a "Dinosaur Revolution". El primero sigue la historia de Cresta Blanca ("White Tip" en inglés), una Velociraptor que intenta integrarse a un nuevo grupo de otros de su especie a fin de incrementar sus posibilidades de sobrevivir en el hostil ecosistema del que forma parte. El segundo gira en torno a Pod, un Pyroraptor que luego de que un desastre natural destruyera el ecosistema del que es originario, termina varado en una isla que alberga una versión en miniatura del mismo. El tercero narra la historia de una Saltasaurus hembra llamada Alpha y su rivalidad con un Aucasaurus apodado "Libélula" en la lucha de ambos no sólo por sobrevivir, sino también por reproducirse y dejar descendencia. El cuarto sigue la historia de Das, un Daspletosaurus juvenil e inexperimentado en sus primeros intentos de cazar y de contribuir al sustento de su familia. A diferencia de "Dinosaur Revolution", sin embargo, este programa sí adopta un formato de documental de naturaleza, asumiendo un tono relativamente más serio y verosímil y no tan caricaturesco. No obstante, cabe mencionar que en el proceso de mantener una narrativa emocionante, los elementos de ficción se dejan notar con relativa facilidad. Quizá el mejor ejemplo de esto es cómo el episodio "La Odisea de Pod" emula la historia de "Los Viajes de Gulliver" en su intento de explorar la teoría del enanismo insular. Asimismo, es de notar que el documental no es muy reservado en el apartado de la especulación a la hora de cimentar su base narrativa, como se puede apreciar en el episodio "El Viaje de Cresta Blanca", que gira en torno a la premisa de que el Velociraptor era un animal gregario que vivía y cazaba en grupos sociales con un orden jerárquico complejo, idea que si bien es posible, no ha sido probada y no hay evidencia sólida que la respalde, siendo sus fundamentos de naturaleza meramente hipotética. Aún así, cabe darle méritos al documental por presentar dinosaurios relativamente bien diseñados para los estándares de la época de su lanzamiento y por centrarse en especies, ecosistemas y teorías poco exploradas en otros medios hasta entonces.

Sin más preámbulos, a continuación les dejo una serie de links al documental subtitulado al español, no sin antes aclarar como de costumbre que los derechos pertenecen a Discovery Channel y que su servidor es simplemente un intermediario no oficial. Dicho esto, que disfrute de "Dinosaur Planet":

Episodio 1: El Viaje de Cresta Blanca
Episodio 2: La Odisea de Pod
Episodio 3: El Huevo de Alpha
Episodio 4: La Cacería del Pequeño Das

31 de diciembre de 2018

Las 5 "Dinoticias" más Relevantes del 2018

Cerramos otro año en el blog y como de costumbre, lo haremos conmemorando cinco de los descubrimientos más impactantes realizados este año en lo que respecta al estudio de los dinosaurios, aunque antes de continuar quisiera enfatizar que el siguiente listado está basado más que nada en la opinión del autor, por lo que como lo he hecho en los años anteriores, les exhorto a considerar el elemento subjetivo de esta entrada sin pasar por alto que se realizaron otros descubrimientos igualmente interesantes en el 2018 que aportan información igualmente valiosa para nuestra comprensión de estos animales, aunque lamentablemente no puedo cubrirlos todos en esta entrada. Habiendo aclarado esto, comencemos.

1. Los paleontólogos empiezan a preguntarse qué define a un dinosaurio exactamente

Diagrama por C. Chang

Nuestra primera noticia nos remonta al pasado mes de febrero, cuando el Dr. Sterling Nesbitt hizo público un estudio donde destaca que cada vez está resultando más difícil identificar si un fósil pertenece o no a un dinosaurio, sobre todo cuando se trata de uno de edad triásica. Esto se debe a que las características que alguna vez caracterizaban a los fósiles de dinosaurio ahora han empezado a encontrarse en animales que aunque estaban emparentados con los dinosaurios, no eran dinosaurios. Tal es el caso del Teleocrater rhadinus, un arcosaurio descrito en abril de 2017, el cual presenta una depresión craneal que hasta ahora sólo se había encontrado en dinosaurios. Se logró identificar al Teleocrater como un dinosauromorfo no dinosauriano gracias a que carece de un orificio en la cavidad de la cadera, que actualmente es el único rasgo de lo que alguna vez fue una larga lista de características anatómicas que sólo se veían en dinosaurios. Otras de esas características que recientemente se han visto en otros dinosauromorfos aparte de los dinosaurios (señaladas en la imagen de arriba) son la cresta en el hueso superior del brazo donde se fijaban los músculos (encontrada también en algunos silesáuridos), las proyecciones óseas en la parte trasera de las vertebras cervicales (vistas también en silesáuridos), el cuarto punto de adhesión muscular donde el fémur se une con la cadera (visto también en el Marasuchus lilloensis, un dinosauriforme más primitivo que los silesáuridos) y hasta el descubrimiento del Teleocrater, la depresión en la parte superior del cráneo, la cual se teoriza que servía para fijar los músculos de la mandíbula, otorgando al animal una mordedura más fuerte. Se piensa que la cavidad en las caderas que ahora es la única característica que diferencia a los dinosaurios de otros dinosauromorfos ayudaba a que éstos posicionaran sus patas perpendicularmente bajo su cuerpo en lugar de proyectadas hacia los lados, como la mayoría de los reptiles. En conjunto con las recientes teorías que han puesto en duda la clasificación tradicional de los dinosaurios, la disminución de estas distinciones ha complicado la identificación de fósiles de edad triásica y su asignación en el árbol filogenético de los dinosauromorfos y a su vez, pone en duda la teoría de que las características previamente mencionadas fueron claves en el éxito de los dinosaurios sobre otros dinosauromorfos a finales del Triásico e inclina la balanza hacia la posibilidad de que éstos simplemente hayan aprovechado la repentina disponibilidad de nichos ecológicos dejados por sus entonces decadentes parientes, lo que nos conecta a la siguiente noticia.

2. "La vida se abre camino"

Arte de  Victor Leshyk

El pasado mes de abril, un equipo internacional de paleontólogos encabezado por el Dr. Massimo Bernardi publicó un estudio donde exponen pistas que conectan la proliferación de los dinosaurios en el Triásico con un evento cataclísmico conocido como el Episodio Pluvial Carniano, el cual hasta hace poco no había sido muy  comprendido. Se trata de un período de cambios atmosféricos repentinos en el que las condiciones climáticas pasaban de secas a húmedas y luego a secas de nuevo de forma recurrente por intervalos de cerca de 1.5 millones de años, probablemente debido a una serie de erupciones volcánicas masivas en lo que hoy es el oeste de Canadá que precipitaron el calentamiento global, provocando esparcimiento de contaminantes, lluvia ácida y cambios en el clima a nivel global. Según los autores del estudio, los dinosaurios empezaron a proliferar justo al final de este período inestable, hace aproximadamente, 232 millones de años y el hallazgo de huellas en las Dolomitas, al norte de Italia sustenta esta teoría, pues al igual que como ocurre con el límite KT, los fósiles de dinosaurios y particularmente, una serie de posibles huellas de dinosaurios encontradas en el área, son escasos en sedimentos anteriores a este evento y empiezan a ser más comunes en sedimentos posteriores al mismo. Unos meses más tarde, los autores de este estudio publicaron otro analizando los resultados mediante procedimientos estadísticos, específicamente a través de lo que se conoce como un análisis de punto de interrupción, el cual consistió en comparar el conteo de especies de varias muestras para trazar el punto de interrupción, o lo que en este caso es el momento en que un tipo de ecosistema terminó y otro comenzó. Los resultados fueron bastante consistentes con las conclusiones del estudio inicial, indicando que la etapa en que los dinosaurios empezaron a prosperar fue precisamente al final del Episodio Pluvial Carniano, hace aproximadamente, 232 millones de años. Estos estudios son importantes porque arrojan luz sobre cómo los dinosaurios fueron convirtiéndose en el grupo dominante de animales terrestres, lo cual es formidable para la paleontología especialmente dadas las dificultades descritas en el primer estudio que cubrimos en esta entrada.

3. Los dinosaurios sueltan la lengua de nuevo... O más bien, no.

Arte de Scott Betts

Como es sabido, es sumamente difícil que el tejido blando de un animal extinto hace millones de años se conserve durante la fosilización, pero es posible hacer deducciones sobre las características de ciertos órganos a partir del material óseo y de la anatomía comparativa con animales modernos. El pasado mes de junio, por ejemplo, se publicó un estudio encabezado por Zhiheng Li donde se analizan los huesos hioides de algunos dinosaurios y pterosaurios y se comparan con los de los arcosaurios modernos (aves y cocodrilos). El estudio reveló similitudes entre los huesos hioides de los dinosaurios saurisquios no avianos y los de los cocodrilos, siendo éstos simples y relativamente pequeños, lo que sugiere que las lenguas de estos dinosaurios, al igual que las de los caimanes y cocodrilos de hoy, probablemente estaban firmemente adheridas la base de sus bocas y tenían una movilidad muy limitada, a diferencia de las de las aves, que pueden llegar a ser muy flexibles y movibles. Irónicamente, los dinosaurios ornitisquios parecen tener huesos hioides más complejos (y por lo tanto, lenguas más movibles), comparables a los de los dinosaurios avianos pese a que éstos últimos descienden de uno de los grupos con hioides simples y lenguas prácticamente inmóviles. Asimismo, los pterosaurios, que evolucionaron de forma separada a los dinosaurios, también parecen tener huesos hioides relativamente complejos y por lo tanto, lenguas con cierto grado de movilidad, lo que refuerza la teoría de que esta adaptación es producto de evolución convergente (es una característica que probablemente evolucionó varias veces en linajes diferentes). Es probable que esta adaptación fuese resultado de las estrategias alimentarias de estos animales, lo que nos lleva a la siguiente noticia.

4. Los ornitisquios no eran cachetones después de todo

Modelo de Urvogel Games para el videojuego Saurian

Durante mucho tiempo, los artistas han reconstruido a los dinosaurios ornitisquios con cachetes o mejillas que cubren la mayor parte de su boca. Sin embargo, la presencia o ausencia de este tipo de estructura bucal es un concepto que no se había analizado muy minuciosamente hasta tiempos recientes. La verdad es que lo que conocemos como "cachetes" están conformados por músculos conocidos como bucinadores sólo encontrados en los mamíferos y hoy se sabe que evolucionaron en parte para facilitar la lactancia, cosa de la que estaban exentos los dinosaurios. Un estudio publicado el pasado mes de octubre por el Dr. Ali Nabavizadeh reveló que la musculatura mandibular de los ornitisquios naturalmente no estaba estructurada como la de los mamíferos y que en lugar de bucinadores, éstos probablemente tenían músculos aductores que se extendían desde la mandíbula inferior hasta la región postorbital, siendo un arreglo idóneo para facilitar el movimiento hacia arriba y hacia atrás durante la masticación. En adición, según el estudio, aquellos grupos con varias filas de dientes y un sistema de masticación relativamente avanzado, como los ceratopsianos, los hadrosaurios y los ankylosaurios probablemente contaban con un segundo músculo conocido como "pseudomasetero" que en conjunto con los músculos aductores, conformaría una capa de tejido oral que cubriría el margen labial de las mandíbulas, creando un mayor sistema de soporte mandibular y haciendo así más eficiente la masticación. No obstante, en los grupos menos derivados y con una dentición más simple, se ve una estructura que sugiere que los músculos aductores anclaban más atrás en la mandíbula, lo que a su vez habría dificultado el desarrollo del pseudomasetero, por lo que es posible que éstos carecieran de algún tipo de tejido que cubriera el margen labial de la boca y que por tanto, contaran con un espacio que propiciaría una apertura total de la boca. Teniendo en cuenta los resultados del estudio cubierto en la noticia anterior, es posible que estos ornitisquios menos derivados usasen su lengua para facilitar la ingesta de alimento de una forma similar a como lo hacen actualmente algunos lagartos y tortugas.

5. Plumas: ¿Un rasgo más basal de lo pensado?

Arte de  Larry Felder

Apenas unos días antes de que terminara el año, se publicó uno de los descubrimientos más importantes en la historia de nuestro entendimiento sobre la rama evolutiva no sólo de los dinosaurios, sino también de sus parientes. Particularmente, los pterosaurios. Como es sabido, los fósiles nos dicen que éstos últimos estaban cubiertos por una capa de filamentos llamados picnofibras que parecían ser similares al pelo. Sin embargo, el reciente descubrimiento amplía la historia gracias al hallazgo de cuatro tipos de filamentos en dos especímenes de pterosaurios anurognátidos encontrados en la Formación Daohugou en Mongolia, los cuales fueron descritos por un equipo internacional de paleontólogos encabezado por Zixiao Yang el pasado 17 de diciembre. Al ser estudiados con detenimiento, estos filamentos resultaron ser estructuralmente consistentes con las protoplumas de algunos dinosaurios, lo que llevó a los investigadores a concluir que las picnofibras de los pterosaurios y las protoplumas de los dinosaurios son estructuras homólogas. En otras palabras, las picnofibras de los pterosaurios son un tipo de plumaje primitivo, similar al que se ve en varios grupos de dinosaurios, lo que de acuerdo a la premisa del horquillado filogenético, se traduce en que estas estructuras probablemente estaban presentes en los ornitodiros (el grupo del que se derivan los dinosaurios y los pterosaurios) más primitivos, adelantando el origen de las plumas unos 70 millones de años, aproximadamente, antes de que el linaje se dividiera en Pterosauria y Dinosauria hace cerca de 250 millones de años y sugiriendo por tanto que este era un rasgo ancestral de ambos grupos, lo que a su vez implicaría que los primeros dinosaurios y pterosaurios estaban emplumados hasta cierto grado. Este hallazgo marca así un gran paso en el camino de nuestro entendimiento sobre el origen y la evolución de estos grupos, sus características integumentarias y las funciones de éstas. De modo que bien se puede decir que en lo que respecta a descubrimientos paleontológicos, este año se cerró con broche de oro.


Fuentes:
https://www.sciencenews.org/article/new-fossils-are-redefining-what-makes-dinosaur
http://www.bristol.ac.uk/news/2018/april/dinosaurs-ended-and-originated-with-a-bang-.html
https://www.sciencedaily.com/releases/2018/06/180613102013.htm
https://blogs.scientificamerican.com/laelaps/what-did-dinosaur-tongues-look-like/
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