El 2022 está llegando a su fin y de más
está decir que ha sido el año menos activo del blog hasta ahora.
Desafortunadamente, no puedo prometer que eso cambiará en el 2023, pues
actualmente estoy atendiendo otras prioridades. Así que quizá, no pueda
actualizar el blog tan seguidamente como antes. Sin embargo, procuraré publicar
alguna que otra entrada de manera ocasional. Mientras tanto, como es mi
costumbre, cerremos este año con un resumen de las noticias que más me
cautivaron este año en lo que respecta a la investigación de la vida mesozoica,
no sin antes mencionar como siempre que no por eso se le resta mérito a otros importantes
descubrimientos realizados durante el 2022 que simplemente, no puedo cubrir aquí
por cuestiones de tiempo. Con eso dicho, comencemos.
1. Tesoros macabros del sitio
Tanis
El sitio Tanis
es un yacimiento fosilífero al sur del estado de North Dakota, EE.UU,
perteneciente a la formación Hell Creek, el cual se caracteriza por presentar
signos de una gran inundación ocurrida durante la etapa maastrichtiense del
Cretácico tardío. Desde su descubrimiento en 2008, este lugar nos ha provisto
de fósiles de animales marinos y dulceacuícolas, así como de dinosaurios y
pterosaurios, cuyos restos fueron depositados en relativa cercanía unos de
otros, probablemente por las grandes oleadas ocurridas durante el evento de
inundación. Varios de estos fósiles están muy bien preservados y algunos
incluso conservan restos de piel. A esta colección se suma una pata
“momificada” de tescelosáurido recuperada el pasado mes de abril, siendo el
primer fósil de este tipo de dinosaurio en el que se encuentran restos de piel.
La pata muestra indicios de haber sido desgarrada, pero no hay señales
patológicas que sugieran que fue arrancada por un depredador o carroñero, tales
como marcas de mordida o huesos faltantes, ni tampoco hay signos de desgaste
producidos por alguna enfermedad, lo que fortalece la hipótesis de que fue
separada del resto del cuerpo y sepultada de manera instantánea a causa de las
violentas marejadas. Pese a que Tanis no es el único sitio con este tipo de propiedades,
algunos paleontólogos teorizan que, en este caso, los indicios de inundación
reflejados en sus rocas podrían representar pruebas de un tsunami causado por
el impacto del meteorito que produjo lo que hoy es el cráter Chicxulub en la
península de Yucatán hace 66 millones de años, por lo que los fósiles
encontrados aquí podrían contener pistas directamente asociadas al evento K-Pg,
lo que podría ayudarnos a comprender mejor cómo se desenlazó la extinción de
los dinosaurios no avianos y otros integrantes importantes de la biosfera
mesozoica. Esta teoría es reforzada por la identificación de microtectitas
(partículas diminutas de lo que probablemente fueron escombros lanzados a la
atmósfera y reingresados a la Tierra como resultado del impacto del meteorito) en
la zona con una composición química semejante a la de la litología del sitio
del impacto, algunas de las cuales han sido encontradas entre las branquias de
peces fosilizados preservados en posiciones indicativas de sofocación,
sugiriendo que murieron al respirar estas partículas cuando éstas reingresaron
a la Tierra tras el impacto. Los paleontólogos Robert DePalma y Phil Manning,
quienes reportaron el descubrimiento, indican que los fósiles del tescelosaurio
y de los peces provienen de la misma capa estratigráfica, lo que incrementaría
la probabilidad de que este dinosaurio hubiese sido una víctima directa del
impacto del asteroide. No obstante, hay quien sugiere la posibilidad de que el
tescelosaurio y otros organismos fosilizados encontrados en el lugar hubiesen
muerto antes del impacto, con sus cuerpos habiendo sido exhumados, arrastrados
y enterrados nuevamente por las marejadas. Independientemente de cuál haya sido
el caso, es sumamente raro encontrar fósiles con tal nivel de preservación, por
lo que este descubrimiento no deja de ser significativo, pudiendo revelarnos información
importante sobre cómo era este dinosaurio en vida y sobre cómo murió. Aparte de
la pata de tescelosaurio, también se reportó el hallazgo de un huevo de
pterosaurio (probablemente, azdárquido) con un embrión fosilizado en su
interior que parece sugerir que éstos nacían de huevos de cáscara blanda,
llevando a la hipótesis de que las madres enterraban los huevos en sedimento
blando. Estos descubrimientos aún no han sido formalmente detallados y publicados
en una revista científica, pero los paleontólogos a cargo del mismo aseguran
que dicha gestión está en proceso.

El bloque de piedra que contiene la pata "momificada" de tescelosaurio
Crédito de la fotografía: BBC
2. ¿Sangre caliente o sangre fría?
¿Por qué no las dos?
Uno de los mayores
misterios que ha intrigado a la humanidad sobre los dinosaurios es si éstos
eran endotérmicos (de sangre caliente) como las aves o ectotérmicos (de sangre
fría) como los cocodrilos y otros reptiles. Es decir, si su tasa metabólica le
permitía retener calor y mantener una temperatura corporal estable o si eran
más dependientes de factores ambientales para ello. Varios estudios realizados
previamente a partir de análisis químicos de los huesos fosilizados han
arrojado resultados diferentes, con los modelos pareciendo favorecer la
endotermia y la mesotermia (un punto intermedio entre la ectotermia y la
endotermia). No obstante, es de notar que varios de estos métodos se basan en
el estudio de rastros isotópicos que pudieron haber sido alterados durante la
fosilización en medidas desconocidas. El pasado mes de mayo fue publicado un
estudio por parte de un equipo internacional de paleontólogos encabezado por
Jasmina Wiemann que plantea un nuevo método consistente en analizar los
residuos moleculares en los huesos surgidos como subproducto de los procesos
metabólicos, los cuales son más estables e insolubles en agua, por lo que es
más probable que se conserven durante la fosilización. De esta forma, los
investigadores analizaron huesos de 55 grupos diferentes de animales tanto vivos
como extintos, comparando la cantidad de subproductos moleculares asociados a
la respiración con las tasas metabólicas de los animales modernos y utilizando
esos datos para inferir las de los grupos extintos. Los resultados sugieren que
los dinosaurios son ancestralmente endotérmicos y que los saurisquios
mantuvieron esa adaptación durante su historia evolutiva, aunque los
ornitisquios parecieron inclinarse hacia la ectotermia a medida que
evolucionaban y se diversificaban. Esto sugiere que los primeros dinosaurios,
los terópodos y los grandes saurópodos debían tener un estilo de vida activo y
habrían requerido comer con determinada frecuencia para mantener sus funciones
corporales, mientras que los ornitisquios, gracias a su metabolismo más lento,
habrían podido permitirse un estilo de vida menos activo y mayores períodos sin
alimento, aunque habrían sido más dependientes de la temperatura ambiental para
la termorregulación. El estudio también abarca a los pterosaurios y
plesiosaurios, con los resultados indicando que ambos grupos estaban
conformados por animales endotérmicos. De hecho, según la investigación, tal parece
que la endotermia es la condición ancestral de los ornitodiros (el grupo de
arcosaurios del que derivan los dinosaurios y pterosaurios). Este aspecto de su
biología probablemente fue clave para su éxito, especialmente cuando se tiene
en cuenta aspectos como el que se discute en la próxima noticia.

Dos terópodos coelurosaurianos (un tiranosáurido y un ave) resaltan en una imagen infrarroja gracias a su condición endotérmica
Arte de Brian Engh
3. Un Ascenso Frío
La extinción
del Triásico-Jurásico hace alrededor de 202 millones de años fue un lapso en el
que los grupos de arcosaurios terrestres dominantes hasta entonces, tales como
los rauisuquios, se extinguieron, lo que le dio a los dinosaurios la
oportunidad de escalar y ocupar su lugar en la cadena alimentaria. Sin embargo,
es uno de los eventos transicionales más misteriosos y desconocidos en lo que
respecta a nuestra comprensión del Mesozoico y se sabe muy poco sobre las
causas de tal suceso, aunque se han encontrado pruebas de que hubo una intensa actividad
volcánica a nivel global en ese período, probablemente producida por la ruptura
del supercontinente Pangea, por lo que algunos expertos asocian la extinción
con este evento. El pasado 1 de julio se publicó un estudio realizado por un
equipo encabezado por Paul Olsen que parece respaldar esa línea teórica. El
estudio consiste en el análisis de huellas fosilizadas de dinosaurio excavadas en
el desierto de la cuenca Junggar al noroeste de China junto con fragmentos
inusuales de roca que solo podrían haber sido depositados por hielo. Según
Olsen y sus colaboradores, tal parece que los dinosaurios estaban adaptándose a
climas más fríos que otros arcosaurios eran incapaces de tolerar. Esto les dio
una ventaja durante las fases más violentas de vulcanismo, en las que enormes
cantidades de azufre habrían sido arrojadas a la atmósfera, superando los niveles
de gases de efecto invernadero y desviando la luz solar en el proceso, causando
repetidos y duraderos inviernos volcánicos en todo el mundo. Esto probablemente
creó condiciones que la mayoría de los reptiles ectotérmicos no pudo resistir, pero
sí los dinosaurios que ya estaban adaptados al frío, algo que probablemente fue
gracias, en parte, al desarrollo de una capa aislante de plumaje en algunos de
ellos y a su potencial endotermia ancestral.

Arte de Larry Felder
4. Los ornitisquios silesaurianos
contraatacan
En 2020 se
publicó un estudio encabezado por Rodrigo Müller y Mauricio García, cuyos
resultados parecen sacudir el árbol filogenético de los dinosaurios
ornitisquios como lo conocemos, pero que explicarían por qué resulta tan
difícil identificar fósiles de edad triásica que puedan referirse de manera
innegable a este grupo. Los autores plantean la hipótesis de que los
silesáuridos (un linaje de dinosauriformes que, hasta entonces, estaba separado
de Dinosauria) conformaban un grupo parafilético (es decir, que excluye a
varios de sus descendientes, como se hace con las aves cuando se habla de los
reptiles) de ornitisquios basales. Este año, David B. Norman publicó un estudio
junto a Müller, García y su exalumno, Matthew Baron, famoso por su hipótesis
del linaje ornitoscélido (según la cual, los terópodos y los ornitisquios son
grupos hermanos dentro de un conjunto mayor llamado Ornithoscelida). Este
estudio consecutivo parece respaldar la hipótesis de que los silesaurios son
ornitisquios basales al poner a prueba el análisis filogenético propuesto por
Müller y García con la adición de especies anteriormente no consideradas. En
vista a esto, los autores proponen la designación de un par de clados para
redefinir al grupo Ornithischia, separándolo en Parapredentata, que incluiría a
los linajes del grupo más basales y de edad triásica (lo que inicialmente era
el grupo parafilético de los silesaurios) y Prionodontia, que incluiría a lo
que tradicionalmente hemos conocido como ornitisquios, los cuales parecen
haberse originado en el Jurásico. Aunque de momento siguen siendo de carácter
hipotético, las conclusiones de investigaciones como esta contribuyen a llenar
lagunas en nuestro entendimiento sobre la evolución de los primeros
dinosaurios.

Crédito de la imagen: Norman et al., 2022
5. Pequeños revolucionarios
Pachagnathus
benitoi y Yelaphomte pradeori: Los 1ros pterosaurios triásicos del
hemisferio sur
El pasado mes
de marzo se publicó el hallazgo de restos óseos de pterosaurio encontrados en
la formación Quebrada del Barro, al noroeste de Argentina. Las rocas de esta
formación datan del triásico superior, por lo que estos fósiles consisten en
los primeros huesos inequívocos de pterosaurio de edad triásica encontrados no
sólo en Sudamérica, sino en todo el hemisferio sur. Por si fuera poco, los
restos parecen representar no uno, sino dos taxones distintos, ambos
pertenecientes a la familia de los raeticodactílidos. Pese a estar
estrechamente emparentados, es notable una marcada diferencia de tamaño entre
ambos ejemplares y dado que, en ambos casos, la osteología sugiere que se trataba
de animales maduros al momento de su muerte, es muy poco probable que
representen etapas ontogénicas distintas de un mismo taxón. De esta forma, se
nombraron dos especies. La de mayor tamaño fue llamada Pachagnathus benitoi y
sus restos consisten en una mandíbula parcial sin el extremo anterior, la cual conserva
un diente del lado izquierdo y las raíces de tres dientes del lado derecho,
mientras que la de menor tamaño recibió el nombre de Yelaphomte praderioi y sus
restos consisten en un cráneo parcial con la parte anterior de ambos maxilares
y la parte posterior de ambos premaxilares. Hallazgos como este sugieren que
los pterosaurios se diversificaron y se expandieron en un punto bastante
temprano de su historia evolutiva, siendo esto probablemente una de las claves
de su éxito.

Un trío de Pachagnathus
sobrevuela el paisaje de la Argentina triásica mientras un Yelaphomte los
observa alertamente desde un tronco cercano.
Arte de Jorge
Blanco
Jakapil
kanikukura: Un eslabón perdido en el árbol filogenético de los tieróforos
Es sabido que
los tieróforos (los notorios dinosaurios herbívoros con osteodermos
sofisticados, tales como los estegosáuridos y los ankylosáuridos) evolucionaron
de ornitisquios pequeños que probablemente asumían una postura bípeda. Sin embargo,
a medida que se fueron diversificando empezaron a desarrollar cuerpos más
grandes y macizos que parecían restringirse a una postura cuadrúpeda para
soportar eficazmente su peso, con sus ancestros bípedos de pequeño tamaño aparentando
haber llegado al final de su historia evolutiva en algún punto del Jurasíco
medio hasta que un descubrimiento sin precedentes, publicado el pasado 11 de
agosto, demostró lo contrario. Entra el Jakapil kanikukura: un tieróforo encontrado
en la formación Candeleros de Argentina, cuyas rocas datan de la etapa
cenomaniana del Cretácico. El único ejemplar reportado consiste en un esqueleto
bastante fragmentario descrito por un equipo encabezado por Facundo J. Riguetti
e incluye una mandíbula inferior completa, algunas vértebras y costillas,
partes de algunos huesos de las extremidades y varios osteodermos. Sin embargo,
dicho material es suficiente para denotar que, pese a su edad geológica, este
dinosaurio presenta características que bien pueden asociarse a una etapa
transicional entre los tieróforos basales y los más diversificados. Entre
éstas, un cuerpo pequeño que, a pesar de todo, está cubierto de osteodermos
prominentes y proporcionalmente más grandes que los de tieróforos más
primitivos, como Scutellosaurus y Scelidosaurus, siendo más semejantes a los de
los ankylosaurios en ese aspecto. Adicionalmente, los restos sugieren que las extremidades
traseras eran considerablemente más largas que las delanteras, las cuales parecían
ser bastante pequeñas, lo que indica que el Jakapil, probablemente, pertenece a
un linaje de tieróforos en el que las patas delanteras se fueron reduciendo con
la evolución, propiciando la postura y locomoción bípeda. El descubrimiento de
Jakapil tiene importantes implicaciones para nuestra comprensión de la historia
evolutiva de los tieróforos, pues muestra que los miembros antiguos del grupo tuvieron
una distribución geográfica mucho más amplia de lo que se pensaba, llegando
hasta lo que hoy es Sudamérica en un punto relativamente temprano de su
evolución, además de indicar que, contrario a lo que se pensaba hasta ahora,
los primeros linajes del grupo en divergir no se extinguieron en el Jurásico, habiendo
sobrevivido hasta el Cretácico.

Reconstrucción artística del Jakapil en vida
Arte de Daniel LopPer de ArtStation.com
Mbiresaurus
raathi: El sauropodomorfo basal más antiguo de África
Los restos de
dinosaurio inequívocos más antiguos conocidos datan de poco más de 230 millones
de años y han sido encontrados en formaciones de Sudamérica como la del
Ischigualasto en Argentina o la de Santa María en Brasil. También se ha
reportado el hallazgo de fósiles de sauropodomorfos de edad similar en India.
En vista a esto, los paleontólogos llevan un tiempo teorizando que una flora y fauna
parecida a la de estos sitios debió haber estado distribuida en regiones intermedias
del hemisferio sur, siguiendo “cinturones climáticos” con condiciones similares
en lo que entonces era el supercontinente Pangea, siendo lo que hoy es el
continente africano una de estas regiones. El pasado 31 de agosto se publicó
una investigación que valida dicha teoría con evidencia directa, la cual
consiste en la descripción de un sauropodomorfo basal de mediano tamaño, cuyos
restos fueron encontrados en la Cuenca del Río Cabora Bassa en Zimbabwe. Las
rocas de este lugar datan de aproximadamente, 230 millones de años, teniendo
una edad similar a la de las localizadas en Sudamérica e India, lo que convierte
a este sauropodomorfo en el más antiguo de África, así como en uno de los más
antiguos del mundo. Por si eso fuera poco, el material recuperado consiste en
un esqueleto bastante completo, lo cual es inusual en fósiles de esta edad. Gracias a esto, se puede tener una idea bastante precisa de su anatomía, la cual refuerza la teoría de que los sauropodomorfos eran ancestralmente bípedos. El equipo
de investigación encargado de este descubrimiento fue encabezado por Christopher
Griffin, quien le dio al sauropodomorfo el nombre de Mbiresaurus raathi y en su
publicación, menciona además la recuperación de restos de lo que probablemente
es un herresasáurido (lo que de corroborarse, también lo convertiría en el
primero de su tipo descubierto en África), así como de cinodontes, aetosaurios
y rincosaurios que esperan ser descritos formalmente, aunque desde ya sugieren una paleofauna semejante a la del Ischigualasto y a
la de la formación Santa María. Este hallazgo es importante por su potencial
para despertar el interés de continuar investigando este yacimiento tan poco
conocido, lo que puede contribuir a ampliar nuestro entendimiento sobre los
inicios del reinado de los dinosaurios.

Reconstrucción artística del Mbiresaurus en el Zimbabwe triásico junto con otros integrantes de su ecosistema en el fondo
Arte de Andrey Atuchin
Referencias:
- https://svs.gsfc.nasa.gov/14140
- https://www.bbc.com/news/science-environment-61013740
- https://www.smithsonianmag.com/smart-news/paleontologists-find-fossilized-remains-of-a-dinosaur-killed-in-the-mass-extinction-180979912/
- https://www.science.org/doi/10.1126/sciadv.abo6342
- https://www.sciencedaily.com/releases/2022/07/220701143118.htm
- https://www.nature.com/articles/s41586-022-04770-6
- https://www.sciencedaily.com/releases/2022/05/220525110846.htm
- https://phys.org/news/2022-09-dinosaur-family-tree-bird-hipped-dinosaurs.html
- https://academic.oup.com/zoolinnean/advance-article/doi/10.1093/zoolinnean/zlac062/6680019
- https://paleonerdish.wordpress.com/2022/03/18/first-triassic-records-of-pterosaurs-in-the-southern-hemisphere/comment-page-1/
- https://www.nature.com/articles/s41598-022-15535-6
- https://www.livescience.com/new-armored-dinosaur-south-america
- https://www.science.org/content/article/i-ve-got-dinosaur-african-find-illuminates-dawn-dinos