27 de enero de 2017

Sauroficha: Stegosaurus

Nombre genérico: Stegosaurus
Especies: S. stenops (tipo), S. ungulatus y posiblemente, S. armatus y S. sulcatus
Castellanización: Estegosaurio
Significado del nombre: “lagarto tejado”
Clasificación: Ornitisquio, Tyeróforo, Estegosáurido
Período en que vivió: Etapas Kimmeridgiense y Titoniense del Jurásico superior (155 a 150 millones de años)
Localidad de sus fósiles: La Formación Morrison en el oeste de Estados Unidos (Norteamérica) Material encontrado: Sobre 80 ejemplares en diferentes estados de preservación (su anatomía es bastante conocida)
Alimentación: Herbívoro

Arte de Yamamoto Seiji

Información General
Alcanzando una longitud de hasta 9 metros, una altura de poco más de 3 metros y un peso aproximado de 4.5 toneladas, el Stegosaurus es hasta ahora el miembro más grande conocido del clado Thyerophora. Como la mayoría de los miembros de este grupo, es cuadrúpedo y sus patas delanteras son considerablemente más cortas que las traseras, lo que en conjunto con el diseño de su macizo cuerpo, sugiere que era de andar lento. Pese a su gran tamaño, el Stegosaurus presenta una cabeza proporcionalmente pequeña. Su cráneo es estrecho y alargado y presenta una fenestra antorbital pequeña en comparación con la de otros dinosaurios. Sus mandíbulas están provistas de dientes pequeños y con forma de hoja, mientras que la punta del hocico termina en un pico desdentado, diseño consistente con una alimentación herbívora. La característica más distintiva del Stegosaurus, sin embargo, son las grandes placas en su lomo y púas en la cola, estructuras comunes en la familia de los estegosáuridos, pero raras en otros linajes de dinosaurios.

Nota Histórica
El Stegosaurus fue descrito en 1877 por Othniel Charles Marsh, quien inicialmente pensó que los huesos, desenterrados en la Formación Morrison en Colorado, EE.UU, pertenecían a un reptil acuático. Marsh lo llamó "Stegosaurus ", que significa "lagarto tejado" porque conceptuó las placas posicionadas horizontalmente, quedando aplanadas sobre el lomo, como azulejos de techo. Especímenes más completos luego revelarían que esta configuración era errónea, llevando a múltiples interpretaciones sobre la disposición de las placas. Desde que los primeros fósiles de Stegosaurus fueron descubiertos, más de 80 ejemplares han sido encontrados, siendo así uno de los dinosaurios más comunes en el registro fósil.

Datos Curiosos
  • Desde el descubrimiento del primer ejemplar de Stegosaurus, la disposición de sus placas ha sido objeto de polémica. Inicialmente, Othniel C. Marsh pensó que éstas estaban posicionadas horizontalmente, quedando aplanadas sobre el lomo. Luego, gracias a un espécimen mejor conservado, entendió que éstas estaban posicionadas de forma vertical y lateral, pero supuso que formaban una sola fila en el lomo del animal, visión que cambió a principios del Siglo XX, cuando se descubrió que esta configuración era poco probable debido a que las placas se sobrepondrían unas con otras. Fue entonces cuando se entendió que el Stegosaurus tenía dos filas de placas en su lomo. En un principio, se interpretó que las placas se posicionaban de forma paralela unas con otras, pero en la década de 1960 se dedujo que esta configuración era improbable debido a que el tamaño y la forma de cada placa difería, impidiendo que hubiese pares perfectos. Fue entonces cuando se propuso el arreglo aceptado en la actualidad, que consiste en dos filas de placas en configuración alternada, que sería posteriormente validada con el hallazgo de ejemplares articulados.

  • La cantidad de placas parece variar entre individuos, con algunos especímenes mostrando un mínimo de 17 placas y otros, hasta 22 placas. El tamaño de las placas también parece variar entre ejemplares, aunque esto en la actualidad es mayormente considerado como un cambio ontogénico, ya que en 2009, un estudio basado en la comparación de especímenes de diversas edades reveló que las placas del Stegosaurus crecen desproporcionalmente con el cuerpo del animal y que éstas mantenían su ritmo de crecimiento aún cuando el resto del esqueleto mostraba un crecimiento más lento.

  • La función de las placas ha sido ampliamente debatida durante años. En un principio, se pensó que eran utilizadas como defensa ante los depredadores, sirviendo como una especie de escudo que protegía al animal. Sin embargo, algunos expertos consideran que esta línea de pensamiento es altamente cuestionable debido a la ubicación de éstas sólo protegerían el lomo del animal, dejando a los flancos vulnerables. Una teoría más reciente indica que éstas funcionaban como un medio de termorregulación corporal, línea de pensamiento sustentada por el hecho de que las placas tenían vasos sanguíneos que corrían a través de ranuras presentes en éstas, lo que apunta a la posibilidad de que el aire que fluía alrededor de las placas hubiera enfriado la sangre. No obstante, estudios más recientes han llevado a los paleontólogos a teorizar que los vasos sanguíneos pueden atribuirse a la necesidad de transportar nutrientes para el rápido crecimiento de la placa. Además, la estructura vista en otros estegosáuridos, como el Kentrosaurus (el cual presenta un número reducido de placas proporcionalmente más pequeñas que las del Stegosaurus), sugiere que la termorregulación no jugaba un papel tan importante en la biología de estos animales como para requerir la presencia de placas en todo el lomo. Una de las teorías más aceptadas actualmente es que las placas pudieron haber sido utilizadas como un medio de comunicación corporal, sirviendo para atraer parejas o ahuyentar rivales y depredadores potenciales. Algunos expertos incluso plantean hipótesis sobre la posibilidad de que los vasos sanguíneos pudieran distribuir sangre por las placas, haciendo que éstas se enrojecieran, resultando ser más llamativas para el sexo opuesto o más intimidantes para sus depredadores y rivales.

  • Aparte de sus placas, el Stegosaurus presenta también cuatro púas de entre 60 y 90 cm de largo que se extendían hacia los lados desde la punta de su cola. Como la de las placas, la función de estas estructuras es objeto de debate. Mientras algunos expertos indican que pudieron haber sido para exhibición y comunicación, una gran mayoría sostiene que pudieron haber sido utilizadas como arma. Esta última línea de pensamiento es respaldada por la falta de tendones osificados en la cola (lo que la haría más flexible) y por el hallazgo de una vértebra de la cola de un Allosaurus que presenta un orificio en el que las púas dermales del Stegosaurus encajan perfectamente.

  • Las púas han recibido el nombre informal de "thagomizer", término adjudicado por el Dr. Kenneth Carpenter a partir de una tira cómica hecha por Gary Larson en la que un cavernícola le explica a sus alumnos que las estructuras recibieron se nombre en honor al difunto Thag Simmons, quien presuntamente había muerto atravesado por las púas (es de notar, desde luego, que el Stegosaurus y los homínidos nunca coexistieron, estando separados por 150 millones de años).

  • El Stegosaurus tenía una cabeza proporcionalmente muy pequeña con respecto al tamaño de su cuerpo. Aún más curioso es el hecho de que el endocasto (la cavidad donde se ubicaría el cerebro) parece indicar que el cerebro era diminuto con relación al tamaño del animal. Mientras un Stegosaurus adulto pudo haber alcanzado un peso de aproximadamente 4.5 toneladas, su cerebro sólo pesaba 0.08 kg. La forma exacta en la que cómo un órgano proporcionalmente tan pequeño hacía funcionar un cuerpo tan grande no es muy bien comprendida, pero sí se sabe que esto no era impedimento para que el dinosaurio se desempeñara eficazmente en su entorno. Prueba de ello es lo exitoso que parece haber sido el Stegosaurus a finales del Jurásico, siendo uno de los dinosaurios más comunes en su ecosistema.

  • Los fósiles de Stegosaurus contienen una cavidad entre las caderas, la cual sugiere la presencia de lo que los expertos consideran que puede ser un cuerpo de glucógeno 20 veces más grande que el cerebro del animal. Esta estructura se ha encontrado también en dinosaurios saurópodos y en dinosaurios avianos y aunque su función no es muy comprendida, se piensa que sirve para facilitar el suministro de glucógeno al sistema nervioso del animal, jugando un papel importante en la capacidad motora de éste. Antiguamente, se le consideraba como un "segundo cerebro", pero dicha premisa hoy es considerada errónea.

  • Fósiles incompletos de un estegosáurido encontrado en la Formación Alcobaça en Portugal fue asignado a la especie Stegosaurus ungulatus, lo que podría indicar la presencia del género en Europa. Sin embargo, no se ha podido comprobar que los fósiles pertenezcan a esta especie y su asignación a la misma es bastante cuestionada.

Fuentes:
Libro "Dinosaurs: The Grand Tour" de Keiron Pim
http://www.bbcearth.com/walking-with-dinosaurs/modal/stegosaurus/
http://www.prehistoric-wildlife.com/species/s/stegosaurus.html
http://scienceviews.com/dinosaurs/stegosaurus.html

31 de diciembre de 2016

Las 5 "Dinoticias" más Relevantes del 2016

Con el 2016 ya tocando su fin, no se puede negar que este fue un gran año para la paleontología y el estudio de los dinosaurios. Es por eso que me siento animado a hacer mención de algunos de los hallazgos más destacados de este año en lo que respecta a la vida en el Mesozoico. Dicho esto, cabe mencionar que éstos son sólo cinco de los muchos descubrimientos hechos durante el año. La razón por la que me limito a estos cinco es porque en mi humilde opinión, fueron los más impactantes debido a lo que aportan a nuestra comprensión sobre los dinosaurios, sin dejar de lado que al tratarse de una opinión, esto es subjetivo. Además, tratar todos los descubrimientos hechos en 2016 me tomaría más de una entrada y más tiempo del que dispongo. Dicho esto, pasemos a las noticias.

1. Primeras pruebas de rituales de cortejo en los dinosaurios

Arte de Lida Xing y Yujiang Han

A principios de 2015, un equipo internacional de investigadores liderados por el paleontólogo Martin Lockley descubrió un yacimiento de huellas en el oeste de Colorado, EE.UU. En el sitio de excavación, se identificaron cerca de 50 huellas de terópodos que vivieron a principios del período cretácico. Algunas de estas huellas, a diferencia de otras previamente encontradas, no muestran indicios de que los dinosaurios que las dejaron estuviesen caminando o corriendo, sino que parecen estar a una distancia considerablemente corta una de la otra y en algunos casos, incluso se puede ver una huella justo encima de otra. Además, algunas de las huellas muestran lo que aparenta ser una pisada parcial y otras incluso denotan que el responsable parece haber rascado la tierra. Los investigadores indican que los patrones apreciados en las huellas sugieren que los dinosaurios responsables estaban empleando una danza de cortejo, comportamiento que se puede apreciar hoy en muchas especies de aves. De ser cierto, este hallazgo sería el primero en indicar un ritual de apareamiento en dinosaurios no avianos, cosa que hasta ahora sólo se había especulado. La importancia de este descubrimiento radica en que éste representa un paso significativo en nuestra comprensión del comportamiento social de los dinosaurios.

2. Teyujagua paradoxa, la nueva pieza en el rompecabezas del origen de los dinosaurios

Imagen de la Universidade Federal do Pampa

A principios de 2015, un equipo de la Universidade Federal do Pampa desenterró el fósil de una criatura de quizá 1 ó 1.5 metros de largo similar a un cocodrilo, la cual data de 250 millones de años de antigüedad. El fósil consiste en un cráneo bien preservado, el cual fue encontrado en las cercanías de la ciudad de São Francisco de Assis, en Brasil. Los investigadores lo llamaron "Teyujagua paradoxa" en alusión a Teyú Yaguá, un lagarto de la mitología guaraní que tenía una cabeza similar a la de un perro. El Teyujagua no es un dinosaurio, pero está estrechamente emparentado con ellos. Es un arcosauriforme primitivo, grupo del que eventualmente surgirían los arcosaurios, que incluyen a los dinosaurios (entre los cuales se encuentran las aves), pterosaurios y cocodrilomorfos. Lo que hace tan importante a este descubrimiento es que se trata de una criatura que vivió justo después de la Extinción Pérmico-Triásica, un evento que tuvo lugar hace aproximadamente 252 millones de años y eliminó el 90% de todas las especies entonces vivas, razón por la que se le considera la extinción masiva más fatídica ocurrida en el planeta. Animales como el Teyujagua no sólo conforman la minoría de organismos que prevaleció, sino que también ofrecen pistas de cómo los ecosistemas terrestres se recuperaron del evento y de cómo continuaron desarrollándose luego de éste. En el caso de los arcosauriformes, es probable que éstos hayan prosperado gracias a la escasez de depredadores tras la Extinción Pérmico-Triásica, eventualmente pasando a ser el grupo de animales dominante y las características vistas en el Teyujagua pueden contener la clave de cómo este grupo fue tan exitoso en el Mesozoico.

3. Los dinosaurios quizá "hablaban" con su boca cerrada, aunque no podían cantar

Arte de Nicole Fuller

El hecho de que los dinosaurios no rugían, bramaban ni gruñían como lo hacen en los medios ha llevado a muchos a preguntarse cómo se comunicaban estos animales. En un estudio publicado el pasado mes de julio, investigadores de diversas universidades encabezados por el biólogo Tobias Riede exploraron la posibilidad de que los dinosaurios emplearan lo que conocemos como "vocalización por boca cerrada" a la hora de comunicarse. Este tipo de vocalización consiste en canalizar el aire a lo largo de una especie de bolsa que rodea el esófago mientras la boca se mantiene cerrada, lo que permite la filtración de sonidos a través de la piel del área del cuello. El estudio indica que este sistema de vocalización sólo se ve en aves del tamaño de una paloma o mayores, lo que según Reide, se debe a que la presión pulmonar necesaria para inflar la bolsa alrededor de esófago depende de la tensión en la pared de esta cavidad, tensión que aumenta a medida que los cuerpos son más pequeños. No es de extrañarse entonces que la vocalización por boca cerrada sea algo que los ratites, tales como los avestruces, casuarios y emúes realicen con frecuencia y que también sea comúnmente practicada por los cocodrilianos (cocodrilos, caimanes y gaviales), el otro grupo de arcosaurios que persiste en la actualidad. De hecho, el estudio concluyó que este mecanismo evolucionó al menos, 16 veces en la rama de los arcosaurios, aumentando las probabilidades de que este fuera el caso de muchos dinosaurios no avianos.

Sin embargo, este descubrimiento no termina con este estudio. Más tarde, en el mes de octubre, la paleontóloga Julia A. Clarke, quien también trabajó en el estudio publicado en julio, realizó otra investigación en la que examinó lo que parece ser la siringe (el órgano fónico de las aves) más antigua y primitiva conocida. El fósil consiste en un ejemplar de Vegavis iaai, un ave similar a un ganso que vivió en la Antártida hace casi 66 millones de años. Este descubrimiento indica que lo más probable es que las aves más primitivas y los dinosaurios no avianos carecieran de una siringe, por lo que no habrían podido emitir sonidos de la misma forma en la que lo hace la inmensa mayoría de las aves actuales. Esto, sin embargo, no los hace mudos y no necesariamente los limitaba a emplear la vocalización por boca cerrada, ya que algunas aves, tales como los buitres carecen de este órgano y aún así pueden emitir diversos sonidos. Lo mismo ocurre con los cocodrilianos. Estos descubrimientos son importantes porque son los primeros pasos en nuestro entendimiento sobre cómo se comunicaban los dinosaurios en el Mesozoico.

4. Primer fragmento fosilizado del cerebro de un dinosaurio

Imagen compartida por la Universidad de Cambridge

A finales del pasado mes de octubre anunciaron el hallazgo del primer fósil de tejido cerebral de un dinosaurio. El fósil fue descubierto en Sussex, Inglaterra por el co-autor del estudio, Jamie Hiscocks y pertenece a una especie hasta hora no identificada, pero se sabe que está emparentada con el Iguanodon. Los investigadores piensan que el fragmento de cerebro se preservó debido a que el dinosaurio cayó en un cuerpo de agua estancada con un alto nivel de componentes ácidos y de baja oxigenación al momento de su muerte o instantes después de ésta, con lo que los tejidos se mineralizarían antes de descomponerse, pudiendo así fosilizarse. Pero eso no es todo. Al examinar el fósil, el equipo compuesto por investigadores la Universidad de Cambridge y de la Universidad del Oeste de Australia, pudieron estudiar el fósil utilizando un microscopio de electrones, logrando identificar membranas duras o meninges, que rodeaban el cerebro, así como hilos de colágeno y vasos sanguíneos, además de lo que parecen ser tejidos de la corteza cerebral (específicamente, tejido neural) entrelazados con capilares finas. Lo que encontraron fue que la estructura del cerebro fosilizado (particularmente, la de las meninges) muestra similitudes con los cerebros de las aves y cocodrilos, lo cual no es de extrañarse considerando que éstos son sus parientes vivos más cercanos. Lo que sí es sorprendente es que el tejido del cerebro fosilizado parece haber sido presionado contra el cráneo, lo que sugiere una de dos cosas:

a) Que algunos dinosaurios hayan tenido cerebros lo suficientemente grandes como para ocupar toda la cavidad craneal.

b) Que durante la muerte y el entierro del dinosaurio, su cabeza se haya volcado, haciendo que cuando el cerebro comenzara a descomponerse, la gravedad lo haya hecho colapsar y presionarse contra el techo óseo de la cavidad.

Hasta ahora, no hay forma de precisar cuál de las dos deducciones es la más probable, pero sea cual sea, a pesar de su imperfecto estado de conservación, este fósil es importante porque nos puede ayudar a entender más a fondo cómo funcionaba el cerebro de los dinosaurios, así como su desempeño sensorial, su estilo de vida y su comportamiento.

5. Primer material de dinosaurio preservado en ámbar

Foto compartida por Lida Xing y su equipo

A principios de diciembre, el reconocido investigador de la Universidad China de Geociencias, Lida Xing vio un raro fósil consistente en una pieza de ámbar con una peculiar estructura en su interior en un mercadillo y lo adquirió antes de que se vendiera como una pieza de joyería. Luego, en conjunto con su equipo y con otros paleontólogos de Canadá y el Reino Unido, Xing estudió el fósil más a fondo determinó que lo que estaba enclaustrado en el ámbar era parte de una cola emplumada de 99 millones de años de antigüedad. El fragmento de cola conserva ocho vértebras y tejido blando, mide 3.7 centímetros, es de color marrón castaño en la parte superior y blanca en la parte inferior. Además, preserva las plumas y su distribución en condiciones prístinas, lo que facilita y hace más significativo su análisis. Tras examinar el espécimen, los investigadores indicaron que el fragmento de cola pudo ser de un terópodo juvenil no aviano perteneciente al linaje de los coelurosaurios, además de que el tipo de plumas presentes en este fósil no son las mismas que se ven en las aves y no parecen tratarse de las plumas vistas en un animal apto para el vuelo. Si bien este descubrimiento no implica que ahora se pueda extraer ADN del fósil para clonar dinosaurios a lo Jurassic Park (ya que contrario a lo que se ve en la película, el ámbar no preserva el ADN), no por eso deja de tener potencial para el futuro. Estudios más minuciosos pueden revelar mucho sobre la evolución de las plumas, su diversificación y su función en los orígenes del vuelo, además de que podrían revelar información relevante sobre por ejemplo, el sistema inmunológico del dinosaurio, cosa que a largo plazo podría resultar beneficiosa para la medicina de alguna u otra forma.

Y con eso cerramos la entrada y el año. Esperemos que el 2017 traiga descubrimientos igual de interesantes. Feliz Año Nuevo a todos.

Fuentes:
https://www.sciencedaily.com/releases/2016/01/160107094108.htm
http://www.nature.com/articles/srep18952#f1
https://www.sciencedaily.com/releases/2016/03/160311083926.htm
https://www.sciencedaily.com/releases/2016/07/160711121517.htm
https://www.sciencedaily.com/releases/2016/10/161012134216.htm
https://www.sciencedaily.com/releases/2016/10/161027175858.htm
http://news.nationalgeographic.com/2016/10/dinosaur-fossil-brain-tissue-paleontology-animals-science/
http://primeraplananoticias.mx/portal/encuentran-cola-de-dinosaurio-con-plumas-conservada-en-ambar/
http://news.nationalgeographic.com/2016/12/feathered-dinosaur-tail-amber-theropod-myanmar-burma-cretaceous/
https://www.sciencedaily.com/releases/2016/12/161208141637.htm

22 de noviembre de 2016

Errores en Documentales: ¿Ouranosaurus en el Cenomaniense? (Planet Dinosaur)

Hace un tiempo, participé en un debate con unos amigos donde surgió el tema de que en algunos medios, se suele representar al ornitópodo Ouranosaurus nigeriensis coexistiendo con los famosos terópodos Spinosaurus y Carcharodontosaurus. Uno de estos medios es el documental "Planet Dinosaur" del que hablé recientemente. Resulta, sin embargo, que esto es un error y uno que se ha vuelto muy común.

"¿Qué coprolitos hago aquí?"
Imagen propiedad de la BBC

A pesar de que se han encontrado en zonas geográficas relativamente cercanas, análisis químicos de los sedimentos y de los propios fósiles indican que los especímenes de Spinosaurus y Carcharodontosaurus más antiguos encontrados datan de cerca de 112 y 100 millones de años de antigüedad, respectivamente, mientras que los de Ouranosaurus datan de entre 125 y 115 millones de años, siendo mucho más antiguos. Esto significa que para cuando el Spinosaurus y el Carcharodontosaurus entraron a la escena, el Ouranosaurio probablemente ya estaba extinto.

El episodio "Lost World" (Mundo Perdido) de "Planet Dinosaur" transcurre durante la época cenomaniense, mientras que el Ouranosaurus vivió y se extinguió durante la época aptiense, la cual precede a la cenomaniense. Entonces, si el objetivo del documental es instruir y educar al público, ¿por qué se muestra al Ouranosaurus en pleno Cenomaniense?

Pues considerando la posible participación de expertos como asesores, francamente no lo sé, pero se me ocurren algunas razones. La primera es que los productores, probablemente considerando que un enfoque en los terópodos de mayor tamaño encontrados en la región resultaría más atractivo para el público, decidieron centrarse en la época cenomaniense, pero al mismo tiempo, quisieron mostrar al Ouranosaurus fuese cómo fuese y en lugar de invertir en un episodio adicional, optaron por colocarlo fuera de contexto.

Otra posible explicación es que los desarrolladores deseaban mostrar escenas de persecución intensas, pero dado que hasta donde indica el registro fósil, la mayor parte de los dinosaurios herbívoros del Norte de África durante el Cenomaniense estaba conformada por saurópodos (los cuales probablemente eran de caminar lento debido a su enorme volumen), difícilmente hubiesen podido desarrollar una escena de persecución semejante a la del Carcharodontosaurus cazando a los ágiles Ouranosaurus, aparte de que una lucha contra saurópodos parecería repetitiva considerando que esto sería mostrado en el episodio "New Giants" (Nuevos Gigantes).

Sea cual haya sido la razón, la realidad es que hasta donde sabemos y hasta donde nos indica el registro fósil, el Ouranosaurus nunca tuvo la desdicha de ser presa del Spinosaurus o del Carcharodontosaurus.

Fuentes:
1.       Libro "The Complete Book of Dinosaurs" de Dougal Dixon
2.       Libro "The Princeton Field Guide to Dinosaurs" de Gregory S. Paul
3.       http://chasmosaurs.blogspot.com/2011/09/planet-dinosaur-episode-one-review.html

6 de octubre de 2016

Sauroficha: Tyrannosaurus rex

Nombre genérico: Tyrannosaurus
Especies: T. rex
Castellanización: Tiranosaurio rex
Significado del nombre: “lagarto tirano rey”
Clasificación: Saurisquio, Terópodo, Tiranosáurido
Período en que vivió: Etapa Maastrichtiense del Cretáceo superior (70 a 66 millones de años)
Localidad de sus fósiles: Formación Hell Creek al oeste de Estados Unidos y Canadá (Norteamérica)
Material encontrado: Más de 30 ejemplares en diferentes estados de preservación (algunos, incluso bastante completos, por lo que su anatomía es bien conocida)
Alimentación: Carnívoro

Imagen de National Geographic

Información General
Se estima que el Tiranosaurio rex podía llegar a medir 12 metros de largo y 4 de alto y pesar de 6 a 9 toneladas aproximadamente, siendo uno de los terópodos de mayor tamaño conocidos. Su cráneo era macizo y cuadriforme y era más ancho en la parte posterior, dotando al animal de un amplio espacio donde se adherían los músculos del cuello y las mandíbulas. También contaba con dientes largos y gruesos que estaban perfectamente diseñados no sólo para desgarrar carne, sino también para triturar huesos. Las órbitas oculares estaban posicionadas hacia adelante, proporcionándole visión binocular. El Tiranosaurio tenía un cuerpo de contextura robusta y según la mayoría de los expertos, es probable que en vida, contara con la presencia de plumas o protoplumas simples. Sus patas delanteras eran proporcionalmente cortas con relación a las de la mayoría de los terópodos y estaban dotadas de tres dedos, de los cuales sólo dos eran funcionales y perceptibles a simple vista. Tenía una cola larga y probablemente, musculosa que servía como contrapeso y ayudaba al animal a balancearse mientras se desplazaba. Como todo terópodo, el T. rex se movía sobre sus patas traseras, mas existe incertidumbre y controversia sobre la velocidad máxima que podía alcanzar.

Nota Histórica
Los primeros fósiles descubiertos de Tiranosaurio rex fueron un par de vértebras parciales descritas en 1892 por Edward Drinker Cope, quien erróneamente las asignó a una especie de ceratopsiano a la que llamó "Manospondylus gigas". No obstante, descubrimientos e investigaciones llevadas a cabo en el año 2000 revelarían la verdadera identidad de estos fósiles. El primer ejemplar históricamente registrado como material fósil de Tyrannosaurus rex fue descubierto en 1902 por Barnum Brown durante una expedición al estado de Wyoming y descrito por Henry Fairfield Osborn el 6 de octubre de 1905. Desde entonces, más de 30 especímenes se han descubierto en la región centro-oeste de Norteamérica.

Datos Curiosos
·         Investigaciones indican que los músculos en la zona donde se unían el cuello y las mandíbulas, la contextura del cráneo y el diseño de los dientes le conferían al Tiranosaurio una fuerza de mordida de entre 35 y 57 kilonewtons, siendo la mayor registrada para un dinosaurio y una de las mayores registradas entre los vertebrados (es superada por las de algunos cocodrilos, reptiles marinos y tiburones hoy extintos).

·         No hay evidencia directa que sustente la presencia de plumas en esta especie, pero partiendo de la premisa del horquillado filogenético (la cual permite hacer deducciones sobre la apariencia de un organismo extinto a partir de las características observadas en sus parientes), los expertos teorizan que dado que el T. rex es un miembro del grupo Coelurosauria (del cual se conoce al menos, un ejemplar emplumado dentro de cada uno de los linajes que lo componen) y que algunos de sus parientes, como el Dilong y el Yutyrannus presentaban esta característica, lo más probable es que éste también la presentara, pues esto es indicio de que la misma era una característica común en estos animales y de que probablemente ya estaba presente en el ancestro común de éstos. Actualmente, el debate principal se centra en qué tan compleja habría sido la capa de plumas o protoplumas y en cómo habrían estado distribuidas.

·         Se han encontrado impresiones de piel de Tiranosaurio de contextura escamosa. Las mismas no han sido descritas, pero fotografías demuestran que se asemejan más a las escamas poligonales apreciables en la piel de las aves que a las escamas reticuladas vistas en los reptiles. Consiguientemente, varios expertos aseguran que el hallazgo de estas impresiones de piel no descarta la posibilidad de que el animal tuviese plumas, pues puede que éstas pertenezcan a una parte del cuerpo en la que las plumas no estuvieran presentes o que estuviesen cubiertas por protoplumas sencillas mientras el animal vivía, pero que no se conservaron durante el proceso de fosilización.

·         Numerosos estudios del cerebro del Tiranosaurio indican que éste poseía sentidos muy desarrollados. Sus ojos estaban posicionados hacia el frente, dotándolo de visión binocular y análisis sugieren que tenía una agudeza visual de 55 grados. Sus bulbos olfativos eran sumamente grandes con relación al tamaño del cerebro, indicando un sofisticado sentido del olfato. En cuanto a su audición, investigaciones indican que el Tiranosaurio era capaz de percibir sonidos de baja frecuencia a distancias considerables. No obstante, estudios sobre su inteligencia sugieren que su capacidad intelectual no era muy diferente a la de los cocodrilos y caimanes modernos, por lo que es probable que al igual que éstos, el Tiranosaurio respondiera de manera impulsiva a las influencias del entorno.

·         Hasta tiempos recientes, hubo controversia en cuanto a las estrategias alimentarias del Tiranosaurio, pues a falta de pruebas sólidas, algunos expertos sostenían que éste pudo haber sido exclusivamente carroñero, mientras que la idea más comúnmente aceptada siempre ha sido que éste practicaba la caza activa. El descubrimiento de fósiles de Edmontosaurio y de Triceratops (dos de los dinosaurios herbívoros más comunes en el ecosistema del que el T. rex formaba parte) con marcas de mordida de Tiranosaurio que muestran signos de cicatrización han atenuado el debate, pues ofrecen pruebas de que el T. rex cazaba presas vivas (el hecho de que las marcas muestren signos de cicatrización es indicio de que los animales sobrevivieron al ataque de un Tiranosaurio). No obstante, esto no significa que el T. rex no practicara igualmente la necrofagia.

·         Estudios histológicos de los huesos de Tiranosaurio han permitido calcular la longevidad y el ritmo de crecimiento de esta especie y han llevado a determinar que durante cerca del primer tercio de su vida, el T. rex crecía muy lentamente, mas al llegar a una edad de 14 años, el ritmo de crecimiento se aceleraba de forma drástica. A los 18 años, volvía a desacelerar, con el animal alcanzando su tamaño adulto a los 20 años. Estos estudios también han permitido determinar que el T. rex podía vivir hasta los 30 años aproximadamente, con el ejemplar más longevo conocido habiendo muerto a una edad de 28 años. Sin embargo, el material disponible parece sugerir que menos de la mitad de la población de Tiranosaurios llegaba a la vejez.

·         Se han encontrado algunos fósiles de tiranosáuridos juveniles relativamente pequeños, los cuales muchos expertos consideran T. rex prematuros. No obstante, un grupo minoritario sugiere que estos especímenes pertenecen a una especie diferente. Esta minoría sostiene que estos ejemplares muestran diferencias radicales con respecto a los fósiles de T. rex adultos, tales como un mayor número de dientes y una morfología craneal y cerebral distinta, mientras que los que indican que son T. rex juveniles sostienen que estas diferencias se deben al estado de desarrollo de los animales, ya que investigaciones sugieren que muchos dinosaurios sufrían cambios drásticos a medida que crecían.

·         Se han encontrados huesos de Tiranosaurio cuyas dimensiones parecen superar las de los ejemplares más completos encontrados. Ajustados a escala, estos huesos parecen indicar longitudes de entre 13 y 14 metros o incluso más, pero éste podría no ser el caso. Debido a que estos fósiles consisten mayormente en material fragmentario e incompleto, es difícil establecer estimaciones precisas. Además, es posible que los mismos hayan sufrido alteraciones durante el proceso de fosilización o bien, que reflejen indicios de carácter patológico (de heridas o enfermedades) que hayan alterado el tamaño de los huesos, por mencionar algunos ejemplos. Más fósiles y estudios son necesarios para comprender la naturaleza de estos especímenes.

·         Existe controversia sobre el comportamiento social del T. rex. El hallazgo de diferentes especímenes de T. rex encontrados cerca uno del otro ha llevado a teorizar que el Tiranosaurio posiblemente asumía un comportamiento gregario. En adición, secuencias de huellas atribuidas a tiranosáuridos que muestran un patrón paralelo y el descubrimiento de numerosos esqueletos de otros tiranosáuridos conglomerados en el mismo lugar han llevado a algunos expertos a deducir que éstos convivían en grupo y a considerar la posibilidad de que este patrón de comportamiento fuese común en esta familia de dinosaurios. No obstante, algunos plantean que estos fósiles no necesariamente son indicio de que los animales vivieron juntos. En el caso de las huellas, hay quien dice que cada secuencia pudo haber sido dejada mucho tiempo después de la otra y en el caso de los esqueletos, se ha sugerido que pudieron haber terminado juntos debido a fenómenos naturales, como lo sería por ejemplo, una inundación. Aún así, análisis del cerebro del Tiranosaurio sugieren que éste tenía el potencial intelectual suficiente para emplear un comportamiento grupal coordinativo. No obstante, se requieren investigaciones más exhaustivas para estudiar más a fondo sus patrones de comportamiento y su desempeño social.

·         Un ejemplar de Tiranosaurio fue encontrado con marcas de mordida atribuidas a miembros de la misma especie, mas los huesos afectados y la naturaleza de las marcas apuntan a que éstas fueron hechas tras la muerte del animal, lo que se puede interpretar como indicios de canibalismo. Fósiles de otros tiranosáuridos muestran características similares, sumando validez a esta premisa. No obstante, es de tener en cuenta que las pruebas hasta ahora encontradas parecen apuntar a casos de necrofagia en lugar de escenarios donde un T. rex mató a otro. Sin embargo, otros ejemplares muestran marcas con indicios de cicatrización, las cuales también son atribuidas a miembros de la misma especie y parecen sugerir competencia intraespecífica, mas éstos no apuntan a que sea un caso de canibalismo.

Nota del autor: En mi antiguo blog dije que en este no habría dedicatorias a dinosaurios, como las hubo allí y me aferro a esa declaración. Con eso dicho, aclaro que aunque publico esta entrada en este día, la misma no debe verse como una dedicatoria. Simplemente, me pareció conveniente comenzar esta nueva sección del blog con el T. rex teniendo en cuenta que éste es uno de los dinosaurios más conocidos y esta fecha resulta idónea. Esto no significa que cada 6 de octubre se vaya a publicar una entrada sobre esta especie.

Fuentes:
Libro "Dinosaurs: The Grand Tour" de Keiron Pim
http://www.prehistoric-wildlife.com/species/t/tyrannosaurus.html
http://www.ucmp.berkeley.edu/diapsids/saurischia/tyrannosauridae.html
http://www.bbcearth.com/walking-with-dinosaurs/modal/tyrannosaurus-rex/

14 de septiembre de 2016

Serie "Planet Dinosaur"

En 2011, la BBC lanzó una serie documental de seis episodios similar a "Walking with Dinosaurs" llamada "Planet Dinosaur" o traducida al español como "Planeta Dinosaurio" (Ojo: No debe confundirse con "Dinosaur Planet", lanzada por Discovery Channel en 2003).


"Planet Dinosaur" cubre algunos de los descubrimientos más recientes y notorios en lo que respecta a los dinosaurios y al mundo mesozoico. Al igual que "Walking with Dinosaurs", esta serie se enfoca en cómo pudo haber sido la vida durante la Era Mesozoica, aunque desde una perspectiva más basada en hallazgos fósiles determinados y no tanto a partir de la historia evolutiva de éstas. Si no ha visto la serie, puede hacerlo siguiendo los enlaces aquí provistos, mas tenga en cuenta que los videos están en inglés. En una nota final, nuevamente deseo aclarar que su servidor es sólo un intermediario no oficial y que los derechos de la serie pertenecen a la BBC. Con eso dicho, que disfrute de "Planet Dinosaur":


*Actualización: Los enlaces anteriores fueron bloqueados, por lo que me he visto en la obligación de reemplazarlos. Dicho esto, doy a la web documentarymania.com el correspondiente crédito por tener los videos disponibles de manera gratuita en su plataforma.