24 de mayo de 2019

Errores en documentales: Carcharodontosaurus perdido en "Dinosaur Planet"

Hace ya un par de años que no hablamos de "Errores en Documentales" y habiendo tratado recientemente la miniserie "Dinosaur Planet", creo que podríamos revivir esta línea de entradas luego de tanto tiempo empezando por ahí. Sobre todo, teniendo en cuenta un error de precisión bastante notorio que tiene este documental, específicamente en el episodio "El Huevo de Alpha", el cual aparentemente se desarrolla en lo que hoy es el subgrupo de formaciones de Río Colorado, en la Patagonia Argentina, hace 80 millones de años, durante la etapa campaniense del período cretácico. ¿Demasiado específico? Pues parece que para el equipo de producción no, pues sucede que en el mismo episodio podemos ver un género de dinosaurio que no pertenece a las circunstancias geográficas y temporales ya mencionadas. Como ya habrán visto en el título, hablamos del Carcharodontosaurus.

Carcharodontosaurus como aparece en Dinosaur Planet
Imagen de Discovery Channel

Cualquiera que esté familiarizado con este género sabrá que no se han encontrado fósiles del mismo que daten de la etapa campaniense y mucho menos, en la Patagonia Argentina. El registro fósil indica que el Carcharodontosaurus habitó en lo que hoy son algunas formaciones rocosas en el Desierto del Sahara al Norte de África, hace poco más de 90 millones de años, durante la etapa cenomaniense del cretácico medio. Es decir, la pareja vista en el documental está a más de 12,000 kilómetros de distancia de donde debería estar según el registro fósil y parece haber llegado a la escena más de 10 millones de años después de que se extinguiera su especie.

Cabe entonces preguntarse por qué los productores habrán decidido incluir a esta especie en este episodio tratándose de un programa con fines educativos. Bueno, la verdad, no tengo una respuesta clara, aunque bien se podría especular que en este caso, priorizaron el objetivo narrativo y recreativo sobre el educativo y decidieron agregar una especie carnívora que incrementara la diversidad de especies vista en el episodio e impidiera que el Aucasaurus fuese percibido como el depredador ápice del ecosistema a fin de fomentar más empatía hacia el individuo protagónico. Asimismo, esta decisión bien pudo haber sido motivada por la presencia de otros carcharodontosáuridos en Patagonia (como el Giganotosaurus), aunque resulta irónico teniendo en cuenta que no se han encontrado fósiles de carcharodontosaurio en el subgrupo de formaciones de Río Colorado y hasta ahora, parece improbable que el grupo haya sobrevivido hasta el campaniense, período en que el episodio tiene lugar.

Independientemente de cuál haya sido la razón, lo importante es que seamos críticos al momento de asimilar la información provista por los documentales y otros medios y que corroboremos siempre esa información investigando en fuentes más fidedignas y no comprometidas por la demanda de entretenimiento.

18 de marzo de 2019

Desmintiendo Dino-mitos - Parte 1: ¿Es posible clonar dinosaurios como en Jurassic Park?

Hoy doy inicio a una nueva serie de entradas dedicada a desmentir bulos sobre los dinosaurios y otros animales del Mesozoico que se han difundido en mayor o menor grado en la cultura popular y en el mundo dinofriki. El propósito de estas entradas es explicar de manera clara, pero sencilla la realidad detrás de estos mitos, por lo que procuraré ser lo más breve posible y minimizar los tecnicismos. Dicho esto, ¿qué tal si comenzamos explicando por qué aún no hemos podido revivir a los dinosaurios no avianos como lo hacían en Jurassic Park?

La premisa de la reconocida saga Jurassic Park se fundamenta en la recuperación de ADN de animales extintos hace más de 66 millones de años preservado en la sangre ingerida por mosquitos que eventualmente quedaron atrapados en resina, la cual luego se fosilizaría, convirtiéndose en ámbar con el parásito adentro, siendo posteriormente descubierta por los científicos del mundo moderno, que tras desenterrarla, la llevarían a un laboratorio donde lograrían extraer la sangre conservada en el interior de los mosquitos y utilizar los avances en ingeniería genética para clonar a los animales de los que se habían alimentado los mosquitos durante el Mesozoico. Un concepto bastante interesante, pero, ¿es realmente posible?

Un genetista de Jurassic Park extrae sangre de un mosquito preservado en ámbar
Imagen de Universal Pictures

El hallazgo de parásitos fosilizados dentro de fragmentos de ámbar no es cosa de ciencia-ficción. De hecho, fue esta realidad la que inspiró la premisa de Jurassic Park. Y en tiempos recientes se ha encontrado mucho más que insectos en ámbar. Por ejemplo, se ha encontrado tejido blando en varios fósiles de dinosaurios y en 2016 se encontró parte de la cola de un dinosaurio no aviano preservada en ámbar. Así que, ¿se podría extraer ADN de fósiles como estos?

Pues lamentable o afortunadamente (dependiendo de cómo se vea), lo cierto es que las posibilidades son muy remotas.

Arte de Luis Atilano

Para empezar, hay que tener en cuenta que el ADN es frágil y se deteriora relativamente rápido. De hecho, tan pronto es extraído del organismo o tan pronto el organismo muere, el ADN comienza a descomponerse. Un estudio realizado en 2012 llegó a determinar que éste tiene una duración máxima de 6.8 millones de años, lo cual es apenas una décima parte del tiempo que nos separa del fin del Mesozoico y aún así, lo más probable es que sea ilegible desde mucho antes de que se cumpla ese plazo. Y eso es bajo condiciones ideales.

El caso es aún menos prometedor cuando se habla de buscar en las entrañas de un mosquito o cualquier otro parásito, pues como todo animal, éstos digieren su alimento (en este caso, la sangre) para obtener los nutrientes del mismo. Esto significa que los componentes de la sangre, como el ADN, son descompuestos por sus ácidos estomacales durante el proceso digestivo. Por si fuera poco, aún si el parásito hubiese quedado atrapado en resina antes de terminar la digestión, un estudio realizado en 2013 por científicos de la Universidad de Manchester demostró que el ADN no logra preservarse bien en el ámbar.

De modo que tal vez la vía de Jurassic Park no sea la más viable para traer a los dinosaurios no avianos de vuelta. No obstante, actualmente se están explorando otras vías consistentes en bioingeniería revertida para engendrar artificialmente aves con características de sus antepasados.

Entra el "pollosaurio" de Jack Horner:

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*Crédito del vídeo a TED Talks

Es de tener en cuenta sin embargo, que los planteamientos de este método de momento son sólo de carácter teórico. De modo que si este proyecto resulta o no exitoso y útil, sólo el tiempo lo dirá. Independientemente de ello, parece que la idea de revivir a los dinosaurios como lo hacen en Jurassic Park no está nada cerca de hacerse una realidad.

Fuentes:
  1. https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0073150
  2. https://medium.com/@Ashtopher/the-feasibility-of-cloning-dinosaurs-d339d2a2e226
  3. https://news.nationalgeographic.com/2015/06/150618-jurassic-world-genetic-engineering-chickenosaurus/
  4. http://www.ehu.eus/ehusfera/genetica/2013/09/22/imposible-recuperar-dna-del-ambar/ 
  5. https://www.nature.com/news/dna-has-a-521-year-half-life-1.11555

27 de enero de 2019

Serie "Dinosaur Planet"

Una vez más, inauguramos un nuevo año en el blog hablando de un documental. Esta vez, cubriremos una mini serie de cuatro episodios lanzada en 2003 por Discovery Channel titulada "Dinosaur Planet" (Planeta de Dinosaurios) y conocida en el mundo hispano como "Dino Planet" (no confundir con "Planet Dinosaur", lanzada en 2011 por la BBC).

Logo del documental irónicamente mostrando el lomo de un Stegosaurus pese a que esta especie nunca aparece en la serie, la cual a su vez se desarrolla en el Cretácico y no en el Jurásico
Imagen de Discovery Channel


Cada episodio narra la historia ficticia de un dinosaurio protagonista de una manera similar a "Dinosaur Revolution". El primero sigue la historia de Cresta Blanca ("White Tip" en inglés), una Velociraptor que intenta integrarse a un nuevo grupo de otros de su especie a fin de incrementar sus posibilidades de sobrevivir en el hostil ecosistema del que forma parte. El segundo gira en torno a Pod, un Pyroraptor que luego de que un desastre natural destruyera el ecosistema del que es originario, termina varado en una isla que alberga una versión en miniatura del mismo. El tercero narra la historia de una Saltasaurus hembra llamada Alpha y su rivalidad con un Aucasaurus apodado "Libélula" en la lucha de ambos no sólo por sobrevivir, sino también por reproducirse y dejar descendencia. El cuarto sigue la historia de Das, un Daspletosaurus juvenil e inexperimentado en sus primeros intentos de cazar y de contribuir al sustento de su familia. A diferencia de "Dinosaur Revolution", sin embargo, este programa sí adopta un formato de documental de naturaleza, asumiendo un tono relativamente más serio y verosímil y no tan caricaturesco. No obstante, cabe mencionar que en el proceso de mantener una narrativa emocionante, los elementos de ficción se dejan notar con relativa facilidad. Quizá el mejor ejemplo de esto es cómo el episodio "La Odisea de Pod" emula la historia de "Los Viajes de Gulliver" en su intento de explorar la teoría del enanismo insular. Asimismo, es de notar que el documental no es muy reservado en el apartado de la especulación a la hora de cimentar su base narrativa, como se puede apreciar en el episodio "El Viaje de Cresta Blanca", que gira en torno a la premisa de que el Velociraptor era un animal gregario que vivía y cazaba en grupos sociales con un orden jerárquico complejo, idea que si bien es posible, no ha sido probada y no hay evidencia sólida que la respalde, siendo sus fundamentos de naturaleza meramente hipotética. Aún así, cabe darle méritos al documental por presentar dinosaurios relativamente bien diseñados para los estándares de la época de su lanzamiento y por centrarse en especies, ecosistemas y teorías poco exploradas en otros medios hasta entonces.

Sin más preámbulos, a continuación les dejo una serie de links al documental subtitulado al español, no sin antes aclarar como de costumbre que los derechos pertenecen a Discovery Channel y que su servidor es simplemente un intermediario no oficial. Dicho esto, que disfrute de "Dinosaur Planet":

Episodio 1: El Viaje de Cresta Blanca
Episodio 2: La Odisea de Pod
Episodio 3: El Huevo de Alpha
Episodio 4: La Cacería del Pequeño Das

31 de diciembre de 2018

Las 5 "Dinoticias" más Relevantes del 2018

Cerramos otro año en el blog y como de costumbre, lo haremos conmemorando cinco de los descubrimientos más impactantes realizados este año en lo que respecta al estudio de los dinosaurios, aunque antes de continuar quisiera enfatizar que el siguiente listado está basado más que nada en la opinión del autor, por lo que como lo he hecho en los años anteriores, les exhorto a considerar el elemento subjetivo de esta entrada sin pasar por alto que se realizaron otros descubrimientos igualmente interesantes en el 2018 que aportan información igualmente valiosa para nuestra comprensión de estos animales, aunque lamentablemente no puedo cubrirlos todos en esta entrada. Habiendo aclarado esto, comencemos.

1. Los paleontólogos empiezan a preguntarse qué define a un dinosaurio exactamente

Diagrama por C. Chang

Nuestra primera noticia nos remonta al pasado mes de febrero, cuando el Dr. Sterling Nesbitt hizo público un estudio donde destaca que cada vez está resultando más difícil identificar si un fósil pertenece o no a un dinosaurio, sobre todo cuando se trata de uno de edad triásica. Esto se debe a que las características que alguna vez caracterizaban a los fósiles de dinosaurio ahora han empezado a encontrarse en animales que aunque estaban emparentados con los dinosaurios, no eran dinosaurios. Tal es el caso del Teleocrater rhadinus, un arcosaurio descrito en abril de 2017, el cual presenta una depresión craneal que hasta ahora sólo se había encontrado en dinosaurios. Se logró identificar al Teleocrater como un dinosauromorfo no dinosauriano gracias a que carece de un orificio en la cavidad de la cadera, que actualmente es el único rasgo de lo que alguna vez fue una larga lista de características anatómicas que sólo se veían en dinosaurios. Otras de esas características que recientemente se han visto en otros dinosauromorfos aparte de los dinosaurios (señaladas en la imagen de arriba) son la cresta en el hueso superior del brazo donde se fijaban los músculos (encontrada también en algunos silesáuridos), las proyecciones óseas en la parte trasera de las vertebras cervicales (vistas también en silesáuridos), el cuarto punto de adhesión muscular donde el fémur se une con la cadera (visto también en el Marasuchus lilloensis, un dinosauriforme más primitivo que los silesáuridos) y hasta el descubrimiento del Teleocrater, la depresión en la parte superior del cráneo, la cual se teoriza que servía para fijar los músculos de la mandíbula, otorgando al animal una mordedura más fuerte. Se piensa que la cavidad en las caderas que ahora es la única característica que diferencia a los dinosaurios de otros dinosauromorfos ayudaba a que éstos posicionaran sus patas perpendicularmente bajo su cuerpo en lugar de proyectadas hacia los lados, como la mayoría de los reptiles. En conjunto con las recientes teorías que han puesto en duda la clasificación tradicional de los dinosaurios, la disminución de estas distinciones ha complicado la identificación de fósiles de edad triásica y su asignación en el árbol filogenético de los dinosauromorfos y a su vez, pone en duda la teoría de que las características previamente mencionadas fueron claves en el éxito de los dinosaurios sobre otros dinosauromorfos a finales del Triásico e inclina la balanza hacia la posibilidad de que éstos simplemente hayan aprovechado la repentina disponibilidad de nichos ecológicos dejados por sus entonces decadentes parientes, lo que nos conecta a la siguiente noticia.

2. "La vida se abre camino"

Arte de  Victor Leshyk

El pasado mes de abril, un equipo internacional de paleontólogos encabezado por el Dr. Massimo Bernardi publicó un estudio donde exponen pistas que conectan la proliferación de los dinosaurios en el Triásico con un evento cataclísmico conocido como el Episodio Pluvial Carniano, el cual hasta hace poco no había sido muy  comprendido. Se trata de un período de cambios atmosféricos repentinos en el que las condiciones climáticas pasaban de secas a húmedas y luego a secas de nuevo de forma recurrente por intervalos de cerca de 1.5 millones de años, probablemente debido a una serie de erupciones volcánicas masivas en lo que hoy es el oeste de Canadá que precipitaron el calentamiento global, provocando esparcimiento de contaminantes, lluvia ácida y cambios en el clima a nivel global. Según los autores del estudio, los dinosaurios empezaron a proliferar justo al final de este período inestable, hace aproximadamente, 232 millones de años y el hallazgo de huellas en las Dolomitas, al norte de Italia sustenta esta teoría, pues al igual que como ocurre con el límite KT, los fósiles de dinosaurios y particularmente, una serie de posibles huellas de dinosaurios encontradas en el área, son escasos en sedimentos anteriores a este evento y empiezan a ser más comunes en sedimentos posteriores al mismo. Unos meses más tarde, los autores de este estudio publicaron otro analizando los resultados mediante procedimientos estadísticos, específicamente a través de lo que se conoce como un análisis de punto de interrupción, el cual consistió en comparar el conteo de especies de varias muestras para trazar el punto de interrupción, o lo que en este caso es el momento en que un tipo de ecosistema terminó y otro comenzó. Los resultados fueron bastante consistentes con las conclusiones del estudio inicial, indicando que la etapa en que los dinosaurios empezaron a prosperar fue precisamente al final del Episodio Pluvial Carniano, hace aproximadamente, 232 millones de años. Estos estudios son importantes porque arrojan luz sobre cómo los dinosaurios fueron convirtiéndose en el grupo dominante de animales terrestres, lo cual es formidable para la paleontología especialmente dadas las dificultades descritas en el primer estudio que cubrimos en esta entrada.

3. Los dinosaurios sueltan la lengua de nuevo... O más bien, no.

Arte de Scott Betts

Como es sabido, es sumamente difícil que el tejido blando de un animal extinto hace millones de años se conserve durante la fosilización, pero es posible hacer deducciones sobre las características de ciertos órganos a partir del material óseo y de la anatomía comparativa con animales modernos. El pasado mes de junio, por ejemplo, se publicó un estudio encabezado por Zhiheng Li donde se analizan los huesos hioides de algunos dinosaurios y pterosaurios y se comparan con los de los arcosaurios modernos (aves y cocodrilos). El estudio reveló similitudes entre los huesos hioides de los dinosaurios saurisquios no avianos y los de los cocodrilos, siendo éstos simples y relativamente pequeños, lo que sugiere que las lenguas de estos dinosaurios, al igual que las de los caimanes y cocodrilos de hoy, probablemente estaban firmemente adheridas la base de sus bocas y tenían una movilidad muy limitada, a diferencia de las de las aves, que pueden llegar a ser muy flexibles y movibles. Irónicamente, los dinosaurios ornitisquios parecen tener huesos hioides más complejos (y por lo tanto, lenguas más movibles), comparables a los de los dinosaurios avianos pese a que éstos últimos descienden de uno de los grupos con hioides simples y lenguas prácticamente inmóviles. Asimismo, los pterosaurios, que evolucionaron de forma separada a los dinosaurios, también parecen tener huesos hioides relativamente complejos y por lo tanto, lenguas con cierto grado de movilidad, lo que refuerza la teoría de que esta adaptación es producto de evolución convergente (es una característica que probablemente evolucionó varias veces en linajes diferentes). Es probable que esta adaptación fuese resultado de las estrategias alimentarias de estos animales, lo que nos lleva a la siguiente noticia.

4. Los ornitisquios no eran cachetones después de todo

Modelo de Urvogel Games para el videojuego Saurian

Durante mucho tiempo, los artistas han reconstruido a los dinosaurios ornitisquios con cachetes o mejillas que cubren la mayor parte de su boca. Sin embargo, la presencia o ausencia de este tipo de estructura bucal es un concepto que no se había analizado muy minuciosamente hasta tiempos recientes. La verdad es que lo que conocemos como "cachetes" están conformados por músculos conocidos como bucinadores sólo encontrados en los mamíferos y hoy se sabe que evolucionaron en parte para facilitar la lactancia, cosa de la que estaban exentos los dinosaurios. Un estudio publicado el pasado mes de octubre por el Dr. Ali Nabavizadeh reveló que la musculatura mandibular de los ornitisquios naturalmente no estaba estructurada como la de los mamíferos y que en lugar de bucinadores, éstos probablemente tenían músculos aductores que se extendían desde la mandíbula inferior hasta la región postorbital, siendo un arreglo idóneo para facilitar el movimiento hacia arriba y hacia atrás durante la masticación. En adición, según el estudio, aquellos grupos con varias filas de dientes y un sistema de masticación relativamente avanzado, como los ceratopsianos, los hadrosaurios y los ankylosaurios probablemente contaban con un segundo músculo conocido como "pseudomasetero" que en conjunto con los músculos aductores, conformaría una capa de tejido oral que cubriría el margen labial de las mandíbulas, creando un mayor sistema de soporte mandibular y haciendo así más eficiente la masticación. No obstante, en los grupos menos derivados y con una dentición más simple, se ve una estructura que sugiere que los músculos aductores anclaban más atrás en la mandíbula, lo que a su vez habría dificultado el desarrollo del pseudomasetero, por lo que es posible que éstos carecieran de algún tipo de tejido que cubriera el margen labial de la boca y que por tanto, contaran con un espacio que propiciaría una apertura total de la boca. Teniendo en cuenta los resultados del estudio cubierto en la noticia anterior, es posible que estos ornitisquios menos derivados usasen su lengua para facilitar la ingesta de alimento de una forma similar a como lo hacen actualmente algunos lagartos y tortugas.

5. Plumas: ¿Un rasgo más basal de lo pensado?

Arte de  Larry Felder

Apenas unos días antes de que terminara el año, se publicó uno de los descubrimientos más importantes en la historia de nuestro entendimiento sobre la rama evolutiva no sólo de los dinosaurios, sino también de sus parientes. Particularmente, los pterosaurios. Como es sabido, los fósiles nos dicen que éstos últimos estaban cubiertos por una capa de filamentos llamados picnofibras que parecían ser similares al pelo. Sin embargo, el reciente descubrimiento amplía la historia gracias al hallazgo de cuatro tipos de filamentos en dos especímenes de pterosaurios anurognátidos encontrados en la Formación Daohugou en Mongolia, los cuales fueron descritos por un equipo internacional de paleontólogos encabezado por Zixiao Yang el pasado 17 de diciembre. Al ser estudiados con detenimiento, estos filamentos resultaron ser estructuralmente consistentes con las protoplumas de algunos dinosaurios, lo que llevó a los investigadores a concluir que las picnofibras de los pterosaurios y las protoplumas de los dinosaurios son estructuras homólogas. En otras palabras, las picnofibras de los pterosaurios son un tipo de plumaje primitivo, similar al que se ve en varios grupos de dinosaurios, lo que de acuerdo a la premisa del horquillado filogenético, se traduce en que estas estructuras probablemente estaban presentes en los ornitodiros (el grupo del que se derivan los dinosaurios y los pterosaurios) más primitivos, adelantando el origen de las plumas unos 70 millones de años, aproximadamente, antes de que el linaje se dividiera en Pterosauria y Dinosauria hace cerca de 250 millones de años y sugiriendo por tanto que este era un rasgo ancestral de ambos grupos, lo que a su vez implicaría que los primeros dinosaurios y pterosaurios estaban emplumados hasta cierto grado. Este hallazgo marca así un gran paso en el camino de nuestro entendimiento sobre el origen y la evolución de estos grupos, sus características integumentarias y las funciones de éstas. De modo que bien se puede decir que en lo que respecta a descubrimientos paleontológicos, este año se cerró con broche de oro.


Fuentes:
https://www.sciencenews.org/article/new-fossils-are-redefining-what-makes-dinosaur
http://www.bristol.ac.uk/news/2018/april/dinosaurs-ended-and-originated-with-a-bang-.html
https://www.sciencedaily.com/releases/2018/06/180613102013.htm
https://blogs.scientificamerican.com/laelaps/what-did-dinosaur-tongues-look-like/
https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1002/ar.23988
http://palaeos-blog.blogspot.com/2018/10/sin-cachetes-por-favor.html
https://www.sciencedaily.com/releases/2018/12/181217125908.htm

27 de noviembre de 2018

Dinosaurios Fantásticos y Dónde Encontrarlos - Parte 3: Formación Lourinhã

Anteriormente, en esta serie de entradas, exploramos el Ischigualasto, formación geológica en Argentina conocida por fósiles de algunos de los dinosaurios más primitivos. Luego, viajamos a la Formación Elliot Alta en el sur de África, la cual fue testigo de cómo los dinosaurios fueron proliferando y convirtiéndose en el grupo más diverso y exitoso del Mesozoico. Hoy toca explorar una formación implicada en el apogeo evolutivo de los dinosaurios durante las etapas avanzadas del Jurásico, cuando los dinosaurios ya estaban manifestándose en todas formas y tamaños. Múltiples yacimientos de fósiles datan de esta etapa crucial en la historia evolutiva del grupo, pero a petición de mi seguidor, Kbika2, la que veremos hoy será una que no suele ser muy dada a conocer. Se trata de la Formación Lourinhã en Portugal. Hay incertidumbre en cuanto a su edad exacta, pero se sabe que sus rocas tienen de 155 a 145 millones de años de antigüedad, pudiendo ser de edad kimmeridgiense o titoniense o bien, del rango temporal entre finales del kimmeridgiense y principios del titoniense. Análisis geoquímicos indican que para entonces, esta región disfrutaba de un clima cálido y ligeramente más húmedo que el de la similar Formación Morrison de Norteamérica, con patrones de precipitación fuertemente estacionales. Entre los dinosaurios (específicamente, dinosaurios no avianos) aquí encontrados están:

Allosaurus europaeus - Un alosáurido de gran tamaño conocido por material craneal, vértebras y costillas. Probablemente, era uno de los mayores depredadores de su ecosistema y quizá también uno de los más exitosos teniendo en cuenta las similitudes de este ecosistema con el de la Formación Morrison en Norteamérica, donde el Allosaurus parecía ser uno de los depredadores más comunes. Hay quien considera a esta especie como sinónimo del más conocido Allosaurus fragilis.

Arte de Pachyornis de Deviantart

Ceratosaurus dentisulcatus - Un ceratosáurido mediano conocido por dientes y huesos de las patas traseras. Es probable que al igual que las especies encontradas en la Formación Morrison, poseyera un cuerno nasal. Existe controversia en cuanto sus estrategias alimentarias, pero se teoriza que pudo haber sido un depredador generalista, pudiendo alimentarse de diferentes tipos de presas, incluyendo peces.

Arte de Paleocolour de Deviantart

Dacentrurus - Un estegosáurido de gran tamaño encontrado ya en varios yacimientos de edad jurásica en Europa. Sus fósiles y los de algunos de sus parientes parecen indicar que tenía un par de hileras de pequeñas placas que se extendía del cuello a las caderas y un par de hileras de púas que se extendía a lo largo de su cola, así como un par de púas que sobresalían del área de los hombros. Es posible que utilizara sus placas como instrumentos de comunicación visual y sus púas, como mecanismo de defensa ante los depredadores. Probablemente se alimentaba de vegetación baja.

Arte de Gabriel Ugueto

Dinheirosaurus / Supersaurus lourinhanensis - Un saurópodo conocido por vértebras fosilizadas y unos pocos huesos asociados. Se estima que alcanzaba cerca de 20 metros de largo, siendo posiblemente uno de los animales más grandes de su ecosistema. Actualmente, su clasificación exacta es dudosa, pero es sabido que pertenece a la familia de los diplodócidos. Posiblemente se alimentaba de árboles de hojas tiernas, según indican estudios sobre el diseño dental y las estrategias alimentarias de los diplodócidos.

Arte de Felipe A. Elias

Draconyx - Un camptosáurido de pequeño tamaño conocido por un par de dientes, algunas vértebras y huesos de las patas. Como ornitópodo, es probable que contara con un fuerte pico idóneo para arrancar ramas y numerosos dientes aptos para la masticación, por lo que es posible que se alimentara de vegetación dura. Asimismo, de haber tenido la contextura corporal vista en otros camptosaurios, es probable que fuese un corredor ágil, lo que le habría sido ventajoso para escapar de los depredadores.

Arte de Jack Wood

Dracopelta - Un ankylosaurio primitivo (hasta ahora, el más primitivo conocido) de pequeño tamaño, conocido por un esqueleto parcial consistente en una caja costal con trece vértebras dorsales y cinco osteodermos. Probablemente se alimentaba de vegetación baja.

Arte de Peter Montgomery

Lourinhanosaurus - Un terópodo de afinidades inciertas conocido por un esqueleto parcial consistente en algunas vértebras y huesos de las caderas y de las patas traseras. Hasta ahora, sólo se han hallado huesos de individuos subatultos y un conjunto de huevos potencialmente pertenecientes a esta especie. Dado que no se ha encontrado material craneal, es difícil determinar de qué tipo de presas se alimentaba, mas sus fósiles indican que pudo haber ingerido piedras para facilitar la digestión.

Arte de Pedro Andrade

Lourinhasaurus - Un camarasáurido de gran tamaño conocido por algunas vértebras y huesos de las patas pertenecientes a diversos ejemplares. Siendo probablemente similar al Camarasaurus, es posible que se alimentara de árboles altos de hojas duras.

Arte de cisiopurple de Deviantart

Lusotitan - Un posible braquiosáurido conocido por vértebras, costillas fragmentarias y huesos de las patas. Se estima que pudo haber alcanzado de 20 a 25 metros de largo y como braquiosáurido, es posible que su cuello estuviese posicionado en una postura casi vertical, permitiéndole acceder a la copa de varios árboles y a ramas potencialmente inaccesibles para otros saurópodos de su hábitat.

Arte de Pedro Andrade

Miragaia - Un estegosáurido de mediano tamaño caracterizado por un cuello inusualmente largo en comparación con el de la mayoría de sus parientes, siendo esto probablemente una adaptación para ayudarle a alcanzar vegetación usualmente inaccesible para un estegosáurido de su tamaño y otros dinosaurios de tamaño similar en su hábitat.

Arte de ZEGH8578 de Deviantart

Stegosaurus ungulatus - Un estegosáurido de gran tamaño bastante similar a las especies de Norteamérica, aunque caracterizado por poseer placas más estrechas y alargadas. Inicialmente se pensó que contaba con ocho púas en la cola, a diferencia de las especies de Norteamérica, que sólo tenían cuatro. Sin embargo, exámenes posteriores indicarían que como en sus parientes, su "thagomizer" sólo constaba de cuatro púas. Su clasificación dentro del género Stegosaurus ha sido objeto de debate durante los últimos años.

Arte de ZEGH8578 de Deviantart

Torvosaurus gurneyi - Un megalosáurido conocido por un hueso maxilar y hay quien piensa que algunos huevos fosilizados de terópodo descubiertos en el área pertenecen también a esta especie. Se estima que su longitud corporal pudo haber rondado cerca de los 10 metros y su peso, de 4 a 5 toneladas, siendo uno de los mayores terópodos de su ecosistema y hasta hace poco, era considerado el terópodo de mayor longitud encontrado en Europa, pero recientemente fueron descubiertos algunos fósiles en España que parecen pertenecer a terópodos similares o potencialmente superiores en longitud. Es probable que fuese un depredador generalista, pudiendo cazar diferentes tipos de presa.

Arte de Pedro Andrade

Zby - Un saurópodo turiasauriano de mediano tamaño conocido por dientes y huesos de las patas delanteras. Fue nombrado en honor al paleontólogo, Georges Zbyszewski. Es poco lo que se conoce sobre su comportamiento y su nicho ecológico, mas el poco material fósil que se ha encontrado sugiere que no era muy diferente a su pariente, el Turiasaurus, descubierto en España.

Arte de Pedro Andrade

Asimismo, se han encontrado algunos fósiles de dinosaurios que aún no han sido formalmente descritos, clasificados ni nombrados. En la mayoría de los casos, consistentes en huellas o material fragmentario. Entre éstos, cabe destacar:

Un posible abelisáurido conocido por dientes aislados, siendo por tanto uno de los registros más antiguos conocidos de este grupo.

Arte de Pedro Andrade

Un posible coelurosaurio inicialmente identificado como Richardoestesia (actualmente se teoriza que podría tratarse de un dinosaurio similar al Ornitholestes), conocido sólo por un diente aislado.

Diente de coelurosaurio encontrado en la Formación Lourinhã
Crédito de la fotografía a Christophe HendrickxOctávio Mateus

El registro fósil de la Formación Lourinhã también ha permitido identificar otros animales que, aunque no tan comunes y diversos como los dinosaurios, marcaron aquí del mismo modo una página en la historia de su éxito evolutivo, incluyendo varios tipos de cocodrilomorfos, pterosaurios y mamíferos driolestoideos.