10 de junio de 2017

¿Regresa el Tiranosaurio Escamoso del Siglo XX?

Durante los últimos días en los círculos paleontológicos, se ha hablado bastante de la posibilidad de que el famoso Tiranosaurio rex tuviese un cuerpo completamente cubierto de escamas. Para algunos, esto no será sorprendente, ya que esta es una imagen que se ha difundido bastante en los medios. No obstante, en tiempos recientes, la noción más comúnmente aceptada por la comunidad científica ha sido que los tiranosáuridos (la familia a la que pertenece el Tiranosaurio) probablemente presentasen algún tipo de integumento filamentoso (plumas o protoplumas).

Ilustración hipotética de un Tiranosaurio sin integumento filamentoso por RJ Palmer

El pasado 7 de junio, sin embargo, fue publicado un estudio encabezado por el Dr. Phil R. Bell en el que se describen impresiones de piel de Tyrannosaurus rex. Estas impresiones de piel fosilizadas fueron descubiertas en el espécimen BHI 6230 hace más de una década, pero no habían sido descritas en un artículo científico hasta ahora y todo lo que se conocía de ellas antes de la publicación de esta investigación eran fotografías que circulaban en internet.

Basados en la recuperación y análisis de impresiones de piel asociadas a diferentes partes del cuerpo, específicamente de la cola y del cuello (aunque no se especifica de qué parte del cuello provienen), los autores concluyen que los tiranosauroides (el grupo Tyrannosauroidea) probablemente fueron perdiendo el integumento filamentoso durante su evolución y atribuyen este fenómeno principalmente al gigantismo y a las implicaciones de un cuerpo macizo en la termorregulación (a mayor masa corporal, mayor retención calorífica).

Diagrama fotográfico de las impresiones de piel de T. rex en el estudio de Bell et al

Sin embargo, a diferencia de otros medios donde sólo se publica "lo que vende" (es decir, lo que genera visitas), en este blog se busca más fomentar el pensamiento crítico. Por esa razón, el título de esta entrada está redactado en forma de pregunta. Dicho esto, tengamos en cuenta algunas consideraciones antes de dar una respuesta concluyente a la pregunta titular:

  • Las impresiones fosilizadas se concentran en zonas aisladas que no cubren un área mayor de 50 milímetros cuadrados en el cuerpo de un coelurosaurio de 12 metros de largo. A eso se suma el hecho de que el registro fósil ha demostrado en más de una ocasión que las escamas y las estructuras filamentosas pueden existir en contigüidad. De hecho, los autores de este nuevo estudio no descartan la posibilidad de que el T. rex tuviese plumas o protoplumas al menos, en el área dorsal.
  • Las estructuras apreciables en las impresiones descritas tienen un diámetro no superior a un milímetro, siendo indistinguibles a simple vista y asemejándose más a los tubérculos pequeños y poligonales vistos en la piel de las aves (usualmente, ocultos bajo una capa de plumaje) que a las escamas compactas e irregulares apreciables en la piel de los reptiles, algo que muchos expertos habían notado incluso antes de la publicación del nuevo estudio de Bell y sus colegas y que además coincide con los patrones vistos en fósiles de otros tiranosáuridos.
  • En 2014 se publicó un estudio que sugiere que los dinosaurios no eran endotérmicos (de sangre caliente), sino mesotérmicos (de sangre "tibia"), por lo que su metabolismo no necesariamente funcionaría igual al de las aves y mamíferos de hoy, lo que implica un nivel de incertidumbre a considerar en cuanto a las implicaciones de esto en la termorregulación. Además, es sabido que las plumas tienen propiedades diferentes a las del pelaje en lo que respecta a la retención calorífica, pudiendo incluso liberar calor y contribuir al refrescamiento del animal.
  • El plumaje sólo puede preservarse en los fósiles bajo determinadas condiciones químicas y ambientales. Teniendo esto en cuenta, el paleontólogo Stephen Brusatte indica que el hecho de que no se aprecien signos obvios de filamentos en las impresiones descritas en el nuevo estudio no significa que éstos no estuviesen presentes cuando el animal vivía. A eso se suma el hecho de que algunas de las impresiones (específicamente, las vistas en las caderas) están adheridas al hueso. El paleontólogo Andrea Cau alega que dado que en vida, la capa de piel externa debió estar separada del hueso por otras capas de tejido (músculos, grasa, tendones, etc.), esto indica un alto grado de deshidratación que sugiere que el animal murió en circunstancias áridas, lo cual dificultaría la conservación en estado prístino del integumento y la preservación de potenciales estructuras filamentosas, las cuales habrían sido más propensas al deterioro durante el proceso de descomposición. Asimismo, según Andrea Cau, cabe la posibilidad de que las estructuras vistas en las impresiones no sean realmente escamas, sino protuberancias formadas tras la muerte del animal, durante la descomposición y fosilización debido a fenómenos como la deshidratación. En resumen, es posible que el animal en vida haya tenido plumas, mas éstas no se preservaron durante los procesos tafonómicos (todo lo que ocurrió con el cuerpo del animal luego de su muerte).

Quisiera cerrar la entrada aclarando que el propósito de ésta no es difundir la idea de que el T. rex definitiva e incuestionablemente tuvo plumas o protoplumas, sino puntualizar que dicha posibilidad no queda contundentemente descartada con la información que arroja esta nueva investigación.

Fuente del estudio: http://rsbl.royalsocietypublishing.org/content/13/6/20170092

Otras referencias consultadas:
http://theropoda.blogspot.com/2017/06/pregiudizi-di-pelle-nellevoluzione-dei.html
http://theropoda.blogspot.com/2017/06/quelle-squame-sono-squame.html
http://news.nationalgeographic.com/2017/06/tyrannosaurus-rex-skin-fossils-feathers-scales-science/

27 de mayo de 2017

¿Dónde están los ornitisquios del Triásico?

Nota: Esta entrada será un poco distinta a las anteriores en términos del tono utilizado, ya que como autor del blog, quisiera explorar varios acercamientos a la hora de divulgar información en este espacio para darle variedad y dinamismo. Dicho esto, procedamos con el tema.

Ah, los ornitisquios. Ese grupo de dinosaurios tan diverso cuya evolución llevó a colosos con placas, como el Stegosaurus, a tanques vivientes, como el Ankylosaurus, a gigantes con golas y cuernos, como el Triceratops y a exhibicionistas crestados, como el Lambeosaurus. ¿Pero cómo fue que ese grupo se diversificó tanto? ¿Cuáles son sus orígenes?

Durante mucho tiempo, se ha pensado que las respuestas a estas interrogantes las pueden ofrecer dinosaurios como el Pisanosaurus, un pequeño animal encontrado en la Formación Ischigualasto (donde también se encontró al Eoraptor, al Herrerasaurus, al Panphagia, al Eodromaeus, entre otros), datando de aproximadamente, 230 millones de años y habiendo por tanto, vivido a finales del Triásico, período en el que se originaron los dinosaurios. Por si fuera poco, su edad lo convierte en el ornitisquio más antiguo conocido.

Reconstrucción hipotética del Pisanosaurus por Michael B. H.

De modo que tenemos un ornitisquio en lo que algunos llaman "la cuna de los dinosaurios" (aunque hay que tener en cuenta que se han descubierto posibles fósiles de dinosaurios en rocas un tanto más antiguas). ¿Y quién puede negar que esto es una pieza clave en el rompecabezas de la evolución de este grupo y de los dinosaurios en general?


Oh... Pues al parecer, el paleontólogo Federico L. Agnolín lo puede negar. Y eso es lo que pasa cuando el único material de Pisanosaurus encontrado es un ejemplar en un pobre estado de preservación, el cual para completar, se ha degradado aún más debido a descuidos durante el proceso de preparación del fósil. Esto ha hecho que la clasificación del Pisanosaurus sea todo menos sencilla. Tan drástico es el caso que, como nos demostró Agnolín, ahora inclusive hay dudas de que sea un dinosaurio.

Con el Pisanosaurus en estado de clasificación dudoso, el próximo ornitisquio más antiguo que se conoce es el Eocursor, encontrado en la Formación Elliot al sur de África. Aunque también está incompleto, gracias a su mayor grado de preservación, podemos ver que sus caderas y su pelvis indican que se trata claramente de un ornitisquio. De modo que podríamos decir que el Eocursor es el que responderá nuestras preguntas sobre el origen y diversificación del grupo. No es tan antiguo como el Pisanosaurus, pero habiendo sido encontrado al sur de la Formación Elliot, sabemos que es de edad triásica y siendo tan antiguo, puede ayudarnos a encontrar algunas respuestas, ¿verdad?


Mejor me trago mis palabras. Como menciona el Dr. Thomas Holtz en su Twitter, resulta que contrario a lo que se pensaba originalmente, el Eocursor fue encontrado en la parte superior de la Formación Elliot, la cual data de principios del Jurásico, no en la inferior, que es de edad triásica.

Pero bueno, aún tenemos una última esperanza: el heterodontosáurido no identificado de la Formación Laguna Colorada de Argentina, descrito por Ana M. Báez y Claudia A. Marsicano. No será tan basal y ya estará algo diversificado, pero sigue siendo uno de los primeros ornitisquios y al ser de edad trásica...



Y con lo que nos dice aquí la Dra. Laura Porro, damas y caballeros, parece que ahora no tenemos registro definitivo de ornitisquios en el Triásico. En su lugar, lo que tenemos es lo que en paleontología se conoce como un linaje fantasma en la misma base evolutiva de los ornitisquios.

No obstante, hay que aclarar que esto no significa que no hubiese ornitisquios en el Triásico. Es sólo que no se han encontrado aún (o mejor dicho, los pocos que se han encontrado hasta ahora están en duda) y dado lo difícil que es conseguir buen material de dinosaurios de este período y el pobre estado de preservación en el que tiende a encontrarse, ¿quién sabe cuándo surgirá un hallazgo que nos permita conocer cómo eran y cómo se diversificaron los primeros ornitisquios? Por otro lado, siendo más optimista, ¿será posible que ya se haya descubierto alguno, pero que aún no se haya descrito? O dada la forma en que se ha estado tambaleando el árbol familiar de los dinosaurios últimamente, ¿será posible que nos llevemos una sorpresa con alguna pista que aún no se haya estudiado tan a fondo? Sólo el tiempo lo dirá.

Referencias:
1. https://en.wikipedia.org/wiki/Pisanosaurus#cite_ref-14
2. https://mobile.twitter.com/TomHoltzPaleo/status/792402405174370306
3. https://peerj.com/articles/1494/

2 de abril de 2017

Revolución en el árbol familiar de los dinosaurios

Tarde, pero seguro. Muchos se habrán enterado ya de que el árbol familiar de los dinosaurios al parecer no fue plantado en terreno firme y ahora está tambaleándose, lo que ha dado mucho de qué hablar durante los últimos días.

La base de todo esto es un nuevo estudio publicado por Matthew Baron, David Norman, y Paul Barrett que cuestiona la clasificación tradicional de los dinosaurios utilizada durante los últimos 130 años en la que se divide el grupo Dinosauria en dos grandes ramas: Saurischia y Ornithischia. Puede encontrar más información sobre la clasificación tradicional aquí.

En el nuevo estudio, los paleontólogos investigan las similitudes entre distintos dinosaurios y proponen que los terópodos están más emparentados con los ornitisquios que con los sauropodomorfos tras comparar sobre 457 características diferentes en 74 especies. Como resultado, se ha propuesto el grupo "Ornithoscelida" (término originalmente acuñado por Thomas H. Huxley en 1867) que incluiría a los terópodos y a los ornitisquios, mientras que los sauropodomorfos permanecen en Saurischia, junto con los herrerasáuridos (ahora no considerados terópodos).

 Cladograma diseñado por Darren Naish

La nueva clasificación implica una re-definición del grupo Dinosauria y de Saurischia. Por otra parte, el estudio menciona también la posibilidad de que los dinosaurios se hayan originado en el hemisferio norte, idea opuesta a la concepción actual, según la cual, es probable que los dinosaurios se hayan originado en Sudamérica o África.

No obstante, es de tener en cuenta que las proposiciones de Baron y sus colegas de momento son sólo una hipótesis que todavía no ha sido unánime aceptada por la comunidad científica, mas eso no significa que no pueda serlo. Si otros científicos prueban la hipótesis y sus resultados son consistentes con los de los autores, este hallazgo podría tener importantes implicaciones para nuestra comprensión de la evolución de los dinosaurios.

Fuente del estudio: http://www.nature.com/nature/journal/v543/n7646/full/nature21700.html

Otras fuentes consultadas:
  • https://blogs.scientificamerican.com/tetrapod-zoology/ornithoscelida-rises-a-new-family-tree-for-dinosaurs/
  • http://theropoda.blogspot.com/2017/03/la-tassonomia-dei-dinosauria-e-se.html
  • https://www.sciencedaily.com/releases/2017/03/170322143202.htm

22 de marzo de 2017

Errores en Documentales: Los Invasores de la Formación Chinle (Walking with Dinosaurs)

La serie "Walking with Dinosaurs" (Caminando con Dinosaurios) es reconocida como uno de los documentales más destacados sobre la vida mesozoica. Sin embargo, como ya hemos visto, eso no significa que esté exenta de errores y cuando se trata de discordancias científicas, hay algunos que simplemente son difíciles de pasar por alto. Esto puede verse desde el primer capítulo de la serie, "Sangre Nueva", el cual tiene lugar a finales del Triásico en la Formación Chinle, la cual se encuentra en la colindancia entre Arizona y New Mexico, EE.UU. En este episodio podemos observar parte de la fauna nativa la Formación Chinle, como el Coelophysis (un terópodo primitivo), el Postosuchus (un rauisuquio de gran tamaño) y el Placerias (uno de los últimos dicynodontos), pero también hacen aparición algunas criaturas que no se conocen en dicha formación y cuya presencia en la misma es muy poco probable, estando por lo tanto, fuera de contexto.

Una de esas criaturas es una especie no identificada de cynodonte.

Imagen propiedad de la BBC

También podemos ver al Peteinosaurus, un pterosaurio primitivo encontrado únicamente en la Formación Caliza de Zorzino de Italia.

Imagen propiedad de la BBC

Otra es el Plateosaurus, un sauropodomorfo basal sólo conocido en la Formación Trossingen de Alemania (aunque material referido al género ha sido encontrado en otras partes de Europa). Por si fuera poco, en el documental es representado asumiendo una locomoción cuadrúpeda cuando los expertos piensan que era bípedo.

Imagen propiedad de la BBC

Pero la interrogante es: ¿Por qué el programa pone a estos tres seres a invadir la Formación Chinle?

Pues en el caso del cynodonte, es probablemente debido al hallazgo de un par de dientes fosilizados encontrados en la formación inicialmente atribuidos a un cynodonte desconocido. Posteriormente, se descubriría que éstos no eran atribuibles a un taxón dentro de Cynodontia, por lo que de momento no hay pruebas de que el grupo estuviese presente en dicha formación.

El caso del Peteinosaurus y del Plateosaurus ya es un poco más difícil de justificar, pero es posible que los productores hayan querido explorar la presencia de pterosaurios y sauropodomorfos en ese ecosistema, lo cual no es del todo erróneo, ya que se han encontrado fósiles de pterosaurios (que irónicamente, muestran una mayor similitud con el Eudimorphodon que con el Peteinosaurus) y huellas atribuidas a sauropodomorfos basales en la Formación Chinle, pero ese material no ha sido estudiado tan exhaustivamente como para asignarlo a un taxón específico. De modo que donde erra el programa es en la asignación de un nombre genérico al pterosaurio y al sauropodomorfo mostrados en este episodio y especialmente, en asignarlos a taxones sólo encontrados en Europa, ya que no hay nada que respalde la presencia de éstos en la Formación Chinle y es poco probable que el material mencionado sea asignado a estos géneros en particular.

Así que como siempre, seamos cuidadosos y críticos con la información que se nos ofrece en los documentales.

Libro "The Princeton Field Guide to Dinosaurs" de Gregory S. Paul
Libro "Dinosaurs: The Grand Tour" de Keiron Pim
http://chinleana.fieldofscience.com/2009/09/enigmatic-triassic-taxa.html
http://dipbsf.uninsubria.it/paleo/dvecchia.htm
https://www.researchgate.net/publication/281625871_Eosauropus_a_new_name_for_a_Late_Triassic_track_Further_observations_on_the_Late_Triassic_ichnogenus_Tetrasauropus_and_related_forms_with_notes_on_the_limits_of_interpretation

24 de febrero de 2017

¿Cómo sonaban los dinosaurios?

Este es un tema que discutí recientemente con unos amigos en un foro y me parece apropiado tratarlo aquí también. Y es que durante años, los medios han alimentado nuestra imaginación y nuestros temores mostrándonos a los dinosaurios emitiendo aterradores rugidos con efectos de sonido muy bien trabajados, pero ¿qué tan cerca está eso de la realidad?

Cierra el pico, "Rexy" porque probablemente, no está tan cerca. El asunto es que hoy mucha gente está tan acostumbrada a escuchar a los dinosaurios rugir en los medios que hasta se suele pensar que es natural que estos animales hubiesen rugido cuando la realidad posiblemente fue muy distinta.

Antes que nada, aclaremos que "rugido" es un término de uso amplio que no siempre se emplea de la forma correcta. Lo que se conoce formalmente como un rugido consiste en un tipo de vocalización producido gracias en gran parte a las cuerdas vocales vistas en la laringe mamífera. De modo que sólo algunos mamíferos cuentan con las adaptaciones necesarias para producir este tipo de vocalización (particularmente, los grandes felinos). Lo mismo ocurre con los bramidos, gruñidos, bufidos, aullidos, barritos, berridos, etc. Todos estos son sonidos que diversos tipos de mamíferos pueden producir gracias a las cuerdas vocales presentes en su laringe. Ahora bien, sabemos que los dinosaurios no son nada parecido a los mamíferos. Pertenecen a un grupo muy distinto conocido como arcosaurios, que hoy está representado por los cocodrilianos y las aves (sin olvidar que éstas últimas son dinosaurios). Hasta donde se ha visto, la laringe de los arcosaurios no contiene cuerdas vocales, lo que los inhibe de la capacidad de rugir, bramar, gruñir y emitir los sonidos que solemos escuchar en los mamíferos. Y partiendo de la premisa del horquillado filogenético, lo más lógico es que los dinosaurios tampoco pudieran emitir este tipo de vocalizaciones.

Sin embargo, sabemos que en el caso de los dinosaurios avianos (es decir, las aves), éstos pueden emitir una amplia variedad de sonidos, desde graznidos hasta silbidos. La gran mayoría debe esto a un órgano conocido como la siringe, el cual depende de un sistema de sacos aéreos en lugar de cuerdas vocales. Cabe resaltar que hay pruebas de que los dinosaurios no avianos también poseían un sistema de sacos aéreos. Entonces, ¿es posible que los dinosaurios no avianos cantaran y grajearan como las aves actuales? Pues probablemente no. Resulta que la estructura conocida más antigua y primitiva que sugiere la presencia de una siringe se encuentra en el Vegavis iaai, un ave similar a un ganso que vivió en la Antártida hace poco más de 65 millones de años (eso es justo después del final del Mesozoico, luego de los eventos que llevarían a los dinosaurios no avianos a la extinción). En otras palabras, lo más probable es que las aves más primitivas y los dinosaurios no avianos carecieran de una siringe, por lo que no habrían podido emitir sonidos de la misma forma en la que lo hace la inmensa mayoría de las aves actuales. Además, aún si los dinosaurios no avianos hubiesen tenido una siringe, es posible que su función no estuviese del todo relacionada con la vocalización, pues para que ésta vibre y produzca sonido, debe recibir presión y flujo de aire de un saco clavicular y lo que se ha encontrado del sistema de sacos aéreos no incluye un saco clavicular homólogo al de las aves (sí es cierto que el Aerosteón riocoloradensis muestra una estructura consistente con lo que podríamos llamar un saco clavicular, pero su configuración sugiere que tuvo un origen distinto y probablemente, una función diferente al del de las aves, tratándose de un caso de evolución convergente).

Eso, sin embargo, no significa que los dinosaurios no avianos fuesen "mudos". Los dinosaurios han sido uno de los grupos de animales más exitosos del planeta, habiendo sido capaces de habitarlo durante más de 225 millones de años de evolución (eso es muchísimo más de lo que llevamos los primates en él). Además, hay pruebas de que algunos asumían un comportamiento social complejo. Todo esto está ligado a una capacidad de comunicación sofisticada y efectiva. En adición, si bien existen pruebas de que los dinosaurios utilizaban el lenguaje corporal a la hora de comunicarse, se sabe también que algunos tenían un sistema auditivo desarrollado y varios estudios sugieren que en algunos casos, éste era lo suficientemente avanzado como para detectar sonidos imperceptibles para el oído humano. Por si fuera poco, esto se ve aún en las aves actuales. Teniendo en cuenta que la evolución ha mantenido y desarrollado esta adaptación por más de 225 millones de años, lo más probable es que la comunicación sonora haya jugado una función significativa en la supervivencia y en el éxito de los dinosaurios como grupo.

De modo que es probable que al menos, algunos dinosaurios pudieran vocalizar. Tal es el caso de los hadrosaurios lambeosaurinos como el Parasaurolophus, cuya cresta estaba compuesta por "pasadizos" en el interior que pudieron haberle permitido  funcionar como una cámara de resonancia a través de la cual, el flujo de aire podía generar un sonido retumbante de baja frecuencia. Dicho de otra forma, las crestas de los hadrosaurios pudieron haber funcionado de forma similar a un trombón. Por si fuera poco, un patrón similar fue encontrado en los canales nasales de algunos ankylosaurios, como el Euplocephalus, los cuales son ampliamente extensos y forman múltiples giros a lo largo de la parte delantera del cráneo hasta conectar con la garganta, lo cual pudo haber permitido la amplificación de sonidos generados a través de flujo de aire, funcionando de forma parecida a la cresta de los lambeosaurinos. También se ha sugerido que este pudo haber sido el caso de algunos saurópodos (particularmente, de los macronarios), como el Brachiosaurus, teoría sustentada por la forma de sus crestas y cámaras nasales. De hecho, hay quien sugiere que sus largos cuellos y tráqueas contribuían en la amplificación y profundización sonora, como ocurre actualmente con los gansos, cisnes y avestruces.

Por otra parte, en un estudio publicado en julio de 2016, un equipo de investigadores encabezado por el biólogo Tobias Riede explora otra forma de emisión sonora que pudo haber sido empleado por los dinosaurios. Dicha forma de generación de sonido es la vocalización por boca cerrada, la cual consiste en canalizar el aire a lo largo de una especie de bolsa que rodea el esófago mientras la boca se mantiene cerrada, lo que permite la filtración de sonidos a través de la piel del área del cuello. Esto es algo que los ratites, tales como los avestruces, casuarios y emúes hacen con frecuencia, valiéndose sólo del saco cervical (sin utilizar la siringe).


Asimismo, este medio de vocalización también es empleado por el otro linaje de arcosaurios que persiste en la actualidad, los cocodrilianos (cocodrilos, caimanes y gaviales). El estudio concluyó que este mecanismo evolucionó al menos, 16 veces en la rama de los arcosaurios, lo que aumenta las probabilidades de que este fuera el caso de muchos dinosaurios no avianos.


Otra posibilidad de la que se ha hablado es de la presencia de bolsas inflables en la nariz que también funcionarían como un estilo de vocalización por boca cerrada (algo parecido a los sacos inflables de los sapos y las ranas), hipótesis sustentada por las grandes cavidades nasales vistas en algunos dinosaurios. Esta idea puede apreciarse en el Muttaburrasaurus de "Walking with Dinosaurs".



No obstante, la vocalización por boca cerrada no es la única posibilidad que se tiene en cuenta a la hora de considerar la forma en que se comunicaban los dinosaurios en el Mesozoico. Después de todo, algunos fósiles de dinosaurios incluyen huesos hioides, los cuales juegan un papel importante en la vocalización bocal.

Teniendo eso en cuenta, es de considerar que la laringe de los cocodrilianos no contiene cuerdas vocales y a pesar de eso, éstos pueden emitir de su boca ronquidos, siseos y lloridos controlando el flujo de aire en sus sacos aéreos.



Pero no son los únicos. Cabe resaltar que no todas las aves poseen una siringe y sin embargo, cuando abren el pico, pueden llegar a ser muy ruidosas. Este es el caso de los buitres. Éstos, a pesar de carecer de siringe, no son para nada mudos y no necesariamente practican la vocalización por boca cerrada, sino que de la misma manera que los cocodrilianos, pueden controlar el flujo de aire en sus sacos aéreos para emitir una variedad de graznidos y siseos.
Así que, ¿cómo sonaban los dinosaurios?

Pues los dinosaurios pudieron haber empleado diversos tipos de vocalizaciones por boca cerrada o bien, es posible que hubiesen emitido sonidos que sólo requirieran flujo de aire en lugar de cuerdas vocales, consistiendo mayormente en ronquidos, lloridos o siseos de forma similar a los cocodrilianos, graznidos como los de los buitres o incluso, una combinación de ambos. Un buen ejemplo en el que se puede apreciar a un dinosaurio emitiendo este tipo de vocalizaciones es en las pruebas de efectos sonoros del Tyrannosaurus del videojuego "Saurian".
Por otra parte, también está la posibilidad de que el saco clavicular visto en el Aerosteón sustentara la presencia de un órgano similar a la siringe de las aves que no necesariamente funcionaría igual a ésta. Después de todo, el que esta estructura no sugiera la presencia de una siringe aviana no significa que no pueda estar relacionada con otro mecanismo de vocalización que simplemente desconocemos. De igual modo, es posible que los dinosaurios no avianos poseyeran algún otro tipo de órgano fónico que no requiriera cuerdas vocales o la función que juega el saco clavicular en muchas aves. Después de todo, si las aves pudieron desarrollar su propio sistema de vocalización, ¿quién sabe si los demás dinosaurios no avianos desarrollaron el suyo? De hecho, ¿quién sabe si las diversas ramas del linaje Dinosauria desarrollaron su propio órgano fónico de forma independiente a medida que evolucionaban? Por otro lado, otra posibilidad que tampoco hay que descartar es que la laringe de los dinosaurios no avianos fuese más sofisticada o que incluso contuviera cuerdas vocales (después de todo, éstas están presentes y han evolucionado de forma independiente en varios grupos de amniotas) y les permitiera producir un mayor rango de vocalizaciones, pasando eventualmente a ser una característica vestigial. El problema con estas líneas de pensamiento, sin embargo, es que no hay suficientes pruebas ni material que sustente que alguno de éstos haya sido el caso, razón por la que enfrentan mucha oposición y de momento, entran en el territorio de lo poco probable.

En resumen, es cierto que contrario a lo que suelen mostrar los medios, los dinosaurios probablemente no rugían, pero eso no necesariamente los privaba de otras formas y vías de vocalización. Simplemente, no sabemos con certeza en qué consistían esas vocalizaciones y a falta de pruebas directas, sólo podemos deducir y especular.

Fuentes:
http://io9.gizmodo.com/what-sound-did-t-rex-actually-make-1591173199
https://www.quora.com/How-do-we-know-that-therapod-dinosaurs-didnt-squawk
https://www.sciencedaily.com/releases/2016/07/160711121517.htm
https://www.sciencedaily.com/releases/2016/10/161012134216.htm
http://albertonykus.blogspot.com/2011/03/singing-raptors-addendum.html